INFORME
Para FPNU, el problema central no es que las personas ya no quieran tener hijos, sino que muchas no pueden hacerlo en las condiciones y momentos que desean
El Fondo de Población de las Naciones Unidas (FPNU) es una agencia especializada de las Naciones Unidas que comenzó a patrocinar programas de política demográfica en 1967. Es uno de los organismos dependientes de la Asamblea General de las Naciones Unidas y tiene su sede en Nueva York. Es la principal institución internacional en programas de salud reproductiva, fundamentalmente el control de la natalidad, la planificación familiar y la lucha contra las enfermedades de transmisión sexual, sobre todo en los países subdesarrollados. Trabaja en políticas de apoyo a la mujer y a la juventud.
Tiene como objetivo asegurar que cada embarazo sea deseado, cada parto sea seguro, cada joven esté libre de sida y cada niña y mujer sea tratada con dignidad y respeto.
El último informe sobre fecundidad publicado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas en 2025 ofrece una lectura detallada de una de las transformaciones demográficas más importantes del mundo contemporáneo. El número promedio de hijos por mujer bajó de manera sostenida hasta situarse en torno a 2,24 en 2025, muy lejos de los cerca de cinco hijos que se registraban a mediados del siglo XX.
Para FPNU, el problema central no es que las personas ya no quieran tener hijos, sino que muchas no pueden hacerlo en las condiciones y momentos que desean. Subraya que la mayoría de hombres y mujeres mantiene aspiraciones reproductivas que no se corresponden con su realidad. Las encuestas incluidas en el informe muestran que el deseo de formar familias persiste, aunque choca con obstáculos económicos, laborales y sociales cada vez más complejos. El aumento del costo de vida, la inestabilidad en el empleo, la dificultad para acceder a una vivienda adecuada y la falta de servicios de cuidado infantil configuran un escenario que desalienta o posterga la maternidad y la paternidad.
Vemos en el análisis estadístico, que la disminución de la fecundidad es un fenómeno generalizado. Europa inició el siglo XXI con las tasas más bajas y las mantiene hasta hoy, mientras que América del Norte, Asia y América Latina y el Caribe registraron descensos continuos desde el año 2000. África sigue presentando los niveles más altos, aunque también allí se observa una reducción importante. Incluso Oceanía, tradicionalmente cercana al nivel de reemplazo poblacional, muestra valores por debajo de los registrados hace 25 años.
Pero hay un dato interesante, uno de los puntos destacados del informe es la reducción de la fecundidad adolescente, asociada a la implementación de programas de educación sexual, acceso a anticonceptivos y servicios de salud. En varios países de América Latina se registraron descensos pronunciados en pocos años, lo que se traduce en mayores oportunidades educativas y laborales para las jóvenes.
El documento pone especial énfasis en las desigualdades de género a nivel global como un factor determinante de la fecundidad. Las mujeres suelen ocupar posiciones más precarias en el mercado laboral, con mayor presencia en el empleo informal y menor acceso a derechos como licencias y protección social. A ello se suma una distribución desigual de las tareas de cuidado, que recaen mayoritariamente sobre ellas y consumen una cantidad de tiempo muy superior a la que dedican los hombres. Estas condiciones influyen de manera directa en las decisiones reproductivas, al aumentar los costos asociados a la maternidad. También los hombres ven limitadas sus posibilidades de involucrarse en la crianza, debido a la falta de licencias por paternidad y a exigencias laborales rígidas.
El informe advierte sobre prácticas que vulneran los derechos sexuales y reproductivos, como políticas coercitivas o decisiones reproductivas condicionadas por la discriminación.
La existencia de un alto porcentaje de embarazos no intencionales evidencia la distancia entre los deseos de las personas y los medios disponibles para realizarlos.
Hay crisis de fecundidad, esto es la pérdida de la libertad para decidir cuántos hijos tener y cuándo hacerlo.
El informe a su vez propone crear políticas integrales que garanticen acceso universal a servicios de salud reproductiva, educación de calidad, empleo digno y sistemas de cuidado accesibles.
Estas acciones señaladas en el informe, buscan crear condiciones que permitan a cada persona llevar adelante su proyecto de vida y familiar.
Para cerrar, nos damos entonces que los gobiernos deberán abordar la crisis de fecundidad en profundidad, y también reconocer que las cifras demográficas son el reflejo de nuestras realidades sociales.
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