INFORME
Inició su carrera política como edil en 1922. Luego fue diputado provincial, senador nacional y tres veces exiliado
Ernesto Francisco Bavio nació en Salta, 2 de mayo de 1896 y falleció en la misma ciudad el 18 de enero de 1976, fue un abogado y político argentino, de larga trayectoria en el radicalismo y el peronismo, y que fuera diputado nacional por ambos movimientos.
Estudió en el Colegio Nacional de Salta y se recibió de abogado en 1920, en la Universidad de Buenos Aires. Recién recibido fue nombrado asesor de la Policía Provincial y Abogado del Consejo General de Educación de Salta.
Desde joven participó en la Unión Cívica Radical y a los 26 años fue elegido concejal de la capital salteña.
En 1928 fue elegido diputado provincial por el Departamento de la Capital, y al año siguiente fue presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia de Salta. Fue también convencional constituyente.
En 1930 fue elegido diputado nacional, apoyando la nacionalización de la extracción petrolera en su provincia, que fue una de las causas del golpe de Estado de septiembre de 1930. Fue arrestado en Salta y conducido detenido a Buenos Aires, logrando exiliarse en Reino Unido en 1931.
Regresó en 1933, dedicándose a la reorganización del radicalismo. Fue detenido por participar en la asamblea nacional de la UCR en Rosario, por lo que se exilió durante alrededor de un año en Francia. A su regreso se dedicó a la abogacía particular, aunque participó esporádicamente en política.
Participó en la fundación del grupo radical nacionalista FORJA. Apoyó la revolución del 43.
Fue nombrado gobernador de la provincia de Corrientes por el presidente Edelmiro J. Farrell.
Aún en 1945 participó en la política interna del radicalismo, ya que firmó la "declaración de Avellaneda", este documento dividió al radicalismo en varios sectores. Los que habían firmado la declaración se dividieron entre el Movimiento de Intransigencia y Renovación y el sector que apoyaba las políticas sociales del coronel Juan Domingo Perón, que formaron la Unión Cívica Radical Junta Renovadora. Esta división le dio preeminencia al sector unionista, más conservador, que organizó la participación de toda la oposición en las elecciones nacionales de febrero de 1946. Fueron derrotados por Perón.
En febrero de 1946 Bavio fue elegido senador nacional por la lista de la Unión Cívica Radical-Junta Renovadora y por razones de edad fue nombrado presidente de la Asamblea Legislativa.
Le tomó juramento constitucional al electo Presidente de la Nación Juan Domingo Perón.
Fue el principal impulsor de la unión de la UCR-JR con el Partido Laborista en el llamado Partido Único de la Revolución, que posteriormente se llamaría Partido Peronista, y dos décadas más tarde Partido Justicialista.
En 1947 estuvo en la reunión de Cancilleres Americanos en Río de Janeiro. En 1948 encabezó la Delegación Argentina ante la Conferencia de Bogotá y poco después realizó una gira en misión especial por Perú, México, Guatemala y Ecuador.
Entre octubre de 1947 y abril de 1948 fue interventor del Partido Peronista de Córdoba.
Sus iniciativas legislativas tuvieron mucho apoyo en el peronismo, y logró la aprobación de la Ley de Pensiones Móviles, la creación del monumento al General Güemes en la Capital Federal, la fundación de los Colegios Nacionales en Metán y Orán. La apertura de las Escuelas Agrícolas. También es su fruto el tramo del Ferrocarril Belgrano que une Salta con Antofagasta, Chile, proyecto que inició en la Presidencia de Yrigoyen. (era Diputado Nacional en ese momento) que queda paralizado con la Revolución de 1930. A ello debe agregarse que mientras se desempeñó al frente de la Intervención Federal en Corrientes, fue el creador de la Lotería Provincial de ese Estado. Su mandato legislativo concluyó en 1952, pasando a desempeñarse como profesor de Derecho Comercial en la Universidad de Buenos Aires.
En 1955 fue nombrado embajador en el Uruguay, pero renunció al producirse el golpe de Estado de 1955. Permaneció exiliado en Montevideo y luego en Italia y España. Tras cortas residencias en Panamá y Bolivia, regresó en 1958, cuando asumió constitucionalmente el presidente Arturo Frondizi.
Durante la década del 60 presidió el Partido Justicialista de su provincia natal, y en 1973 rechazó su candidatura a gobernador y otras postulaciones aducionendo que "los hombres deben saber retirarse a tiempo". Falleció en enero de 1976, habiendo recibido honores póstumos del Gobierno de la Provincia y una gran demostración popular despidió sus restos mortales. Estaba casado con María Mercedes Arias.
Luis Borelli, desde El Tribuno de Salta, nos recuerda aquella crónica: "Hondo pesar provocó ayer en los diversos círculos de la ciudadanía salteña, la noticia del deceso del doctor Ernesto Francisco Bavio (1896-1976), hombre de límpida trayectoria política y cuyas virtudes democráticas lo llevaron a los primeros planos del acontecer nacional. Con Bavio desaparece uno de los preclaros hijos de Salta…".
Ernesto Efe Bavio —como solía llamárselo— desapareció aquel 18 de enero. Un hombre que desde muy joven abrazó la causa del movimiento nacional que encarnaba la UCR. Pero uno de los hechos más destacados de la vida política del doctor Bavio, ocurrió cuando al incorporarse al Senado de la Nación sus pares lo designan presidente provisional del cuerpo. Fue entonces que le cupo la responsabilidad —el 4 de junio de 1946— de tomarles juramento al presidente Juan Domingo Perón y al vicepresidente Hortencio Jazmín Quijano.
A fines de 1954 el gobierno del General Perón lo designa embajador en la República Oriental del Uruguay, cargo en el que permanece hasta septiembre de 1955. Entonces, su residencia en Montevideo cambia drásticamente y pasa de embajador a exiliado.
Inmediatamente de su regreso a Salta en 1958, retoma la actividad política e integra la Junta Promotora del Partido Justicialista. Desde entonces, vivirá en carne propia todas las vicisitudes por las que atravesó el peronismo: negación de la personería política; anulación de las elecciones del 18 de marzo de 1962; y proscripción a 48 horas de los comicios del 7 de julio de 1963. Pero también disfrutó cívicamente cuando el partido por fin es reconocido políticamente en 1964.
A los 76 años de edad, más exactamente el 17 de noviembre de 1972, pudo ver los frutos de una larga lucha que lo tuvo como protagonista: el retorno del General Perón a la Argentina luego de 18 años de exilio. Al año siguiente, después de los comicios del 11 de marzo de 1973, el peronismo local le otorgó el último honor: lo ungió presidente del Partido Justicialista de Salta, cargo que meses después declinó por razones de salud y casi tres años después, falleció, era el 18 de enero de 1976.
José María Decavi (MID) señaló: "Bavio fue una figura consular en las filas del Justicialismo; fue amigo de hombres de tres distintas generaciones y es de desear que su accionar y su recuerdo nos sirva de guía y de ejemplo".
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