EDITORIAL
El tema es saber si los Gobiernos provinciales y el nacional han tomado precauciones
Por Walter R. Quinteros
Todo nos afecta, y hay temores que empiezan a crecer en el sector agropecuario por los pronósticos que anticipan la llegada del evento El Niño hacia la segunda mitad del año y las versiones comienzan a hablar de un posible súper El Niño. Es decir, de un escenario extremo de lluvias e inundaciones. Aunque todavía no es posible determinar qué intensidad alcanzará, los modelos climáticos muestran una tendencia hacia ese evento, con un invierno con muchas lluvias aunque sin excesos hídricos generalizados en nuestro país.
Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, algunos modelos comienzan a mostrar un enfriamiento del Atlántico frente a Sudamérica entre julio y septiembre, un factor que podría limitar el aporte extra de humedad.
El informe explica que todavía falta tiempo para considerar que estaremos ante un "Super Niño" porque los valores pueden modificarse en los próximos meses. En cuanto al estado hídrico con el que la Argentina llegaría al próximo ciclo agrícola, el país tiene mejores reservas de humedad en los suelos gracias a las lluvias acumuladas durante 2025 y los aportes de marzo y abril.
Respecto al comportamiento del océano Atlántico, éste se diferencia con el calentamiento del océano Pacífico. Ahí, señala que la temperatura superficial del Pacífico supere el umbral desde junio y otra distinta es que la atmósfera ya esté completamente acoplada al sistema oceánico, que es cuando realmente aparecen efectos más claros sobre las lluvias en Sudamérica.
De esto se desprende que el fenómeno El Niño tendría mayor influencia entre octubre y marzo de 2027. Por el momento, el informe señala que sería arriesgado definir si el evento finalmente alcanzará una intensidad moderada o fuerte.
Lo que si queda en claro, es que los meteorólogos observan con atención el comportamiento del océano Pacífico, ya que podría modificar los patrones climáticos con olas de calor más largas, lluvias intensas y eventos meteorológicos extremos que afectarían tanto al campo como a las ciudades.
En el sitio Meteored, consideran que habrá precipitaciones excesivas en zonas agrícolas, crecidas de grandes ríos y un incremento en la frecuencia e intensidad de olas de calor. De allí surge que la intensificación de El Niño generará un aumento de la energía en la atmósfera, lo que se traduce en fenómenos meteorológicos más severos y duraderos.
Dónde prestar atención
Para el sector agropecuario, este escenario puede suponer un alivio en áreas con déficit hídrico, pero también un riesgo real de inundaciones en las zonas pampeanas ya saturadas.
La ganadería, especialmente la que se desarrolla en los humedales del delta del Paraná, deberá tomar medidas de precaución ante enfermedades, lesiones en las pezuñas y dificultades logísticas si las crecidas no son gestionadas a tiempo.
Las ciudades ribereñas tampoco quedan al margen. Las lluvias excesivas asociadas a El Niño elevan el caudal de los grandes ríos amplificando el impacto sobre las áreas urbanas cuando la crecida coincide con el pico estacional. Esta combinación fue históricamente responsable de desbordes y evacuaciones masivas en el Litoral argentino.
Algunas sugerencias
Los expertos recomiendan revisar o adquirir bombas de drenaje para mitigar el riesgo de inundaciones.
Fortalecer los sistemas de alerta temprana, que deben anticipar con horas de margen los eventos críticos.
La preparación y la inversión en meteorología de calidad resultan indispensables para anticipar y mitigar los efectos de estos fenómenos extremos, en un país donde el clima es una variable económica de primera línea.
Y las preguntas de siempre
¿Cuántas veces tiene que destruir el fenómeno El Niño rutas y caminos?
¿Cuántas veces hemos visto colapsar hospitales?
¿Arrasar campos de cultivo?
¿Se han preparado los gobiernos tanto nacional como provinciales para este fenómeno?
¿Seguiremos reaccionando tarde y apelando a la solidaridad, a lo que aporten en logística las FF.AA?
¿Se han adoptado medidas que reduzcan el riesgo de desastres para la próxima temporada de lluvias?
Porque las advertencias climáticas, en definitiva, son también una advertencia desde lo económico. El Niño venidero, debe ser considerado el principal factor de riesgo interno para la consolidación del crecimiento agropecuario. Afecta la infraestructura, desborda ríos, provoca inflación en los precios de los alimentos, cruza acusaciones entre funcionarios y políticos que terminan declarando tardías "emergencias", después de cada desastre.
Los meteorólogos han alertado con datos, fechas, y probabilidades.
Los gobiernos deben demostrar que supieron escuchar.

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