¿QUÉ LUGAR DE LA PATRIA SE VENDIÓ?

EDITORIAL

No he visto a ningún periodista que hoy no puede entrar a Casa Rosada, rasgarse las vestiduras y mucho menos protestar porque no pueden entrar a la base militar China en la provincia de Neuquén, cedida por la expresidente Cristina Fernández viuda de Kirchner

Por Walter R. Quinteros

Parece que allí, y con aquel gobierno, la Patria si se podía vender, prestar o prostituir.

O puede ser que haya algunos que le están dando un mal uso a la palabra Patria.

Tal vez, la cosa pase por eso.

¿Cuánto de revoltoso tiene decir que "la patria no se vende"?

¿O llamar alegremente "vendepatria", a un rival político, o con distinto pensamiento?

Hasta todavía andan dando vuelta por algunos medios los que nos dijeron que "la patria es el otro”. Y los que nos encajaron eso de la "Patria Grande", los mismos que emplearon actores bien pagos que pronunciaban "La Patria está en peligro". Y hubo un movimiento guerrillero que intentó copar un regimiento y se llamó "Todos por la Patria" que  justificaban sus crímenes diciendo que "la sangre montonera es Patria y es bandera". ¿Andamos flojos de memoria?

Y crearon partidos políticos que se agarraron de la palabra patria como el frente "Patria Grande", "Unión por la Patria", "Primero la Patria". Hoy todos procesados.

No sé si se dieron cuenta, pero están usando la palabra "patria" para hacer una especie de política muy pequeña, muy barata. Muy lejos de los sentimientos que nos inspira semejante palabra.

Para la Real Academia Española, la palabra Patria es: Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos. Son sus sinónimos: cuna, nación, país, pueblo, tierra, procedencia, lugar en que se ha nacido.

¿Y entonces por qué admitimos que se la emplee en frases oportunistas para atacar inversiones?

Y la palabra va y viene sin que nadie detenga su mal uso, y repitiendo frases sin pensar.

Quienes hoy invocan la palabra patria lo hacen en su propio beneficio, porque necesitan recuperar cargos, cajas, directorios, sueldos, viáticos, empleados, choferes, asesores, secretarios, y acomodar  parientes, amantes y amigos en cada escritorio del Estado. Y procuran que la reproduzcan cada vez más, en cualquier evento. Seamos sinceros. Basta con mirar algunos relojes, celulares, automóviles y ropa de los que claman que "la Patria no se vende", para darnos cuenta lo poco que les interesa.

Por caso, les presento un dato que no debemos pasar por alto y que tiene su capítulo aparte en el Manual de los Vendepatrias: las compras en el exterior mediante el sistema puerta a puerta registró un fuerte crecimiento y alcanzaron un récord histórico en este 2026, impulsadas por el avance del consumo online y la mayor demanda de productos importados, sobre todo en plataformas internacionales como Shein, Temu y AliExpress. Así lo señala la consultora Analytica, las importaciones realizadas a través del servicio courier totalizaron u$s103 millones en marzo, lo que representó un aumento interanual del 123% y se convirtió en el mayor registro histórico.

Como pueden apreciar, solo propiciamos el cierre de nuestra industria nacional. Pero algunos llaman alegremente a los otros, "vendepatria", mientras toman mate con termos marca Stanley fabricados en China con licencia de EE.UU. Entonces, y con estos datos, la Patria, o la industria nacional, ¿no es vendida en estos pequeños actos cotidianos? Acaso las personas que compran en el extranjero, ¿no son las mismas que se hacen las víctimas y nos hablan de persecuciones políticas, mediáticas, judiciales y coso? ¿Qué pasó con eso de que la patria no se vende? Puros artilugios políticos.

¿Y por qué, cuando ampliamos o refaccionamos nuestras viviendas contratamos albañiles paraguayos o bolivianos? En los medios de comunicación, ¿acaso no usamos artefactos chinos, estadounidenses, japoneses? ¿Qué es eso? ¿La Patria Grande acaso? ¿Y los artefactos para el hogar? ¿Los insumos médicos y tecnología para hospitales? 

¿Dónde hemos perdido el significado de franqueza, de honradez al hablar o escribir sobre la patria? 

El general Don Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, nos regaló estas palabras antes de morir: ¡Ay, Patria mia!






 

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