OPINIÓN
Si buscamos en góndolas veremos que los precios son hasta 25% más baratos
Por Walter R. Quinteros
En algunas oportunidades, supe contar algunas vicicitudes de mi larga estadía en Brasil, para comprar carne, fernet o yerba, en aquellos años recorría casi 100 kilómetros hasta Porto Alegre. En uno de los puestos del mercado, tenían la cerveza uruguaya Patricia, estaba la Quilmes, y la yerba Amanda. Amo este lugar, dije. El empleado me señaló un puesto con carne argentina "muito bom". Allá fuí, un vacío envasado me alegró el día. Hasta que un supermercado de la cadena Walmar, me solucionó el problema, y solo viajaba 12 kilómetros.
Existen diferencias fundamentales entre las pasturas de Argentina (principalmente templadas) y las del sur de Brasil (subtropicales). Estas diferencias radican en el clima, el tipo de suelo y las especies forrajeras que predominan en cada región, me señala internet. Por lógica hay una variación en la carne del animal. Existen diferencias fundamentales entre el ganado de Argentina y el de Brasil, tanto en la genética de los animales como en el sistema de producción y el sabor de la carne. Me desburra Google.
Claro, uno lo percibía, lo sentía. En Passo de Torres, Estado de Santa Catarina, encontré un carnicero que vendía "carne seleccionada con corte estilo argentino". ¡Oi, irmao! ¿Tudo bem? En Blumenau a casi 420 km hacia el norte, encontré el distribuidor de fiambres argentinos Paladini, un rosarino casado con una morena escultural. ¡Meu Deus!
Para hacer esos viajes, contaba con reales que ganaba en mi modesto programa de radio, y con el mantenimiento de algunas viviendas de veraneantes que la humedad y la brisa marina, rápidamente estropeaban. Pero finalmente me acostumbré al arroz y la mandioca hervida.
Ahora encuentro una nota de Claudio Zlotnik, de iProfesional donde señala que la carne brasileña comenzó a ganar espacio en las góndolas y en las carnicerías argentinas. Lo que empezó como un fenómeno marginal se transformó en una tendencia cada vez más visible: las importaciones de carne vacuna desde Brasil se multiplicaron por quince en pocos meses y ya representan una porción relevante del consumo local.
Nos dice que algunos de los denominados cortes populares —asado, vacío y tapa de asado— y también lomo se ofrecen con precios muy competitivos en los comercios argentinos, hasta un 25% más baratos que los cortes "made in Argentina".
El director de la Sociedad Rural Andrés Costamagna, dijo que el ingreso de carne vacuna desde Brasil pasó de unas 1.000 toneladas mensuales a alrededor de 15.000 toneladas por mes. Se trata de un volumen inédito para los estándares recientes del mercado argentino y que ya equivale a alrededor del 7% del consumo mensual.
El fenómeno comenzó a sentirse en los puntos de venta. Los frigoríficos brasileños están desembarcando con mayor fuerza en la Argentina y varios de los principales distribuidores ya incorporaron mercadería importada con precios inferiores a los de la producción local: Asado, Vacío, Bife ancho, Bife angosto, Tapa de cuadril, Tapa de nalga, Lomo.
Un ejemplo lo encontramos en la tapa de asado, el valor asciende a $12.000, lo mismo que la tira de asado. Un precio promedio "argentino" ronda los $15.000, un 25% más caro que su similar brasileño.
¿Cómo llegamos a esto?
Brasil cuenta hoy con una materia prima más barata. El valor del novillo medido en dólares se encuentra por debajo del similar argentino, lo que permite que los frigoríficos brasileños lleguen al mercado local con precios más competitivos.
Para los especialistas, la creciente presencia de carne brasileña no responde a una caída de la demanda doméstica sino a un problema de oferta. Argentina producía entre 65 y 70 kilos de carne vacuna por habitante. 15 kilos se destinaban a la exportación y entre 50 y 55 kilos quedaban para el mercado interno.
La situación cambió durante el último año. La producción cayó a niveles cercanos a los 60 kilos por habitante y ese menor volumen obliga a repartir una torta más pequeña entre consumo local y exportaciones.
En consecuencia, las exportaciones medidas en toneladas disminuyen y el consumo interno también se reduce respecto de los niveles históricos. Para tener una idea: durante abril se exportaron 46.100 toneladas de carne bovina por u$s321 millones, lo que representó una baja del 26,7% en el volumen. En precios, las ventas al exterior muestran un alza del 20%.
Los consumidores comprarían más carne si hubiera una mayor oferta disponible a precios más accesibles. Esa es precisamente la oportunidad que están aprovechando los frigoríficos brasileños. La menor producción argentina genera un espacio que las importaciones comienzan a cubrir.
Al mismo tiempo, Brasil enfrenta cambios en algunos de sus principales mercados internacionales. Las dificultades para colocar determinados volúmenes en destinos como China o Estados Unidos impulsan a los exportadores brasileños a buscar alternativas comerciales en otros países de la región. Dicho esto, vemos como los países compiten y aseguran sus intereses estratégicos mediante el dominio de los recursos y el comercio.
Para cerrar vuelvo con un recuerdo: un domingo de churrasco en las praias de Itapeva sul, el periodista brasileño Gilberto Michaelsen, exdirector del Grupo Sinos, me invitó a competir en cuestiones de carne asada, el hacía "picanha" a la llama, y yo tiras de costilla a la parrilla. Ni el asado se come sin arroz ni alface en Brasil. Y siempre con cerveja geladinha.

Comentarios
Publicar un comentario