50 POEMAS QUE DEBES LEER ANTES DE MORIR (28)

CULTURA

Amé su Cuerpo Entonces. de Otto Raúl González















Amé su cuerpo entonces y su alma. 
Su piel fue para mí la tierra firme; 
la soñé como un sexto continente 
no registrado en mapas todavía. 
Soñé con la bahía de su boca. 
Su pelo era una selva virgen 
que abría su misterio mineral y oscuro. 
Soñé con las ciudades de sus pechos. 
Los ríos de las venas que afloran en su piel 
eran rutas abiertas 
a la navegación y al gozo. 
Se podía viajar en su mirada. 
En las blancas llanuras de sus manos 
yo cultivé el maíz y buenas relaciones. 
Después no pude estar sino en su cercanía.

El diario del gallo  


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