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POLÍTICA

El presidente Milei defendió el rumbo económico del gobierno ante empresarios y líderes políticos en Davos 

Por Walter R. Quinteros

En su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos, Javier Milei, destacó y defendió las medidas implementadas por su gestión. Pero su presentación tuvo un alto impacto positivo al entrar con los tapones de punta; "Estoy aquí, frente a ustedes, para decirles de modo categórico que Maquiavelo ha muerto". 

Destacó algunas cifras, que por su magnitud, solo hablaban de eficiencia política ante un auditorio integrado por empresarios y dirigentes políticos internacionales. "Desde diciembre de 2023 realizamos 13.500 reformas estructurales". "Haremos Argentina grande de nuevo" dijo.

Sostuvo, en defensa de su programa, que esas reformas le permitieron al país avanzar hacia "una economía más eficiente dinámicamente". Rechazó posteriormente la "regulación estatal" como herramienta para corregir los mercados, definiendo que "la intervención y la regulación son dinámicamente ineficientes, por ser violentas y, por ende, injustas",  asimismo agregó que "limitar los rendimientos crecientes es matar el crecimiento económico".

Durante su exposición, el mandatario sostuvo que "al momento de diseñarse las políticas públicas resulta inadmisible sacrificar a la justicia en el altar de la eficiencia". y afirmó que "dejar de lado los valores éticos y morales deriva en políticas que no solo son injustas, sino que además llevan al colapso, no solo en lo económico, sino también en el plano social". 

Cuestionó al socialismo y aseguró que las agendas impulsadas desde organismos internacionales "no eran ni más ni menos que un conjunto de políticas socialistas, arropadas de modo elegante". 

Mencionó a Venezuela, donde señaló una caída del producto bruto interno y el establecimiento de una "narcodictadura sangrienta cuyos tentáculos terroristas se expandieron por todo el continente".

Señaló que "la defensa del capitalismo ya no debe basarse solo en su productividad, sino en su dimensión ética y moral. No basta con que el sistema sea más productivo, ya que si su raíz fuera injusta, el capitalismo no merecería ser defendido".

En ese sentido, aseguró que "el capitalismo de libre empresa no solo es más productivo, sino que además es el único sistema que es justo".

Agregó como derechos fundamentales "el derecho a la vida y a la libertad, y que el derecho a la propiedad privada se deriva de esos principios". 

Mencionó el principio de no agresión, que es "la prohibición de ejercer cualquier tipo de violencia, coacción o imposición sobre otro ser humano", citando a Alberto Benegas Lynch (h) para definir al liberalismo como "el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo".

En relación a la eficiencia económica, cuestionó los enfoques tradicionales de la economía del bienestar. Citó a Adam Smith y a los economistas neoclásicos, pero rechazó la idea de los fallos de mercado. Mencionó los aportes de Hans-Hermann Hoppe, sosteniendo "que cualquier desviación del respeto a la propiedad privada implica una redistribución forzada que reduce la producción, el mantenimiento de bienes y los intercambios voluntarios".

Entre otras de sus frases vertidas en Davos se destacan; "Lo más responsable que pueden hacer los Estados es dejar de fastidiar a quienes están creando un mundo mejor".

"Hace tiempo, Occidente, por alguna extraña razón, comenzó a darle la espalda a las ideas de la libertad, abrazó dosis creciente de socialismo y su versión más hipócrita, que es el wokismo".

Y cerró con una frase llena de expectativas: "El mundo ha comenzado a despertar; la mejor prueba de ello es lo que esta pasando en América con el renacer de las ideas de la libertad; por lo tanto, América será el faro de luz que vuelva a encender a todo Occidente y con ello pagará su deuda civilizatoria como muestra de gratitud hacia sus bases en la filosofía griega, el derecho de los romanos y los valores judeocristianos". 





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