EL VALOR DE LA PALABRA

EDITORIAL

Y de eso, nuestros políticos saben muy poco, casi nada

Por Walter R. Quinteros

Dice el periodista y escritor Iván Nolazco que "La palabra —hablada o escrita— es la célula madre de la vida pública".

Entonces tenemos que la palabra pronunciada desde un atril o deslizada en un comunicado oficial, puede vibrar en un acto partidario o reposar en una columna periodística. Pero siempre, siempre, debe ser analizada. Hay que practicar el deporte de preguntarse qué es lo que nos quieren decir, hacia dónde nos quieren llevar, cuánto humo nos quieren vender, cuál es el propósito que persiguen.

En Cruz del Eje no se si llegamos a tres los periodistas que tenemos columnas editoriales en medios, los que analizamos que nos dicen, los que tratamos de establecer, como la carga de una batería de celular, el porcentaje de engrupimiento y falsedades con que nuestros políticos se dirigen a nuestross ciudadanos. Bajo el número, creo que somos dos.

Aquí se nos habla con mucha irresponsabilidad. Y sus adláteres, siguiendo el juego, se expresan con la misma intensidad en las redes sociales. Parecen no entender que están viviendo en un mundo paralelo. En una realidad diferente.  

Los que redactamos con firma de autor, debemos estar comprometidos con la realidad. A mi entender, no podemos ser simples pasapalabras de cualquier discurso sin emitir nuestra opinión. Especialmente desde los píxeles de una computadora, o tinta sobre papel. 

Distinto es el caso del que pone un micrófono en un reportaje, reportaje serio. Los reportajes deben partir de la base que quién pregunta, es la voz de los que no tienen voz. No debe aceptar nunca que el reporteado maneje los tiempos. Claro, existe la pauta que los delata.

Y eso ayuda a que los políticos no se comprometan con la realidad. 

Siempre hay que buscar en la palabra dicha, la estructura. Los zapatos bajo el cortinado.

Al borde de un ataque de nervios, días pasados escuché al intendente. En la primera frase me dejó la sensación que parecía vivir en otra galaxia. No reconocía errores, no hacía autocrítica. Hasta se consideraba el pichón del ministro Juan Pablo Quinteros, buscando aspirantes a borrachitos, en vez de tapar baches. Y decía el superman de los intendentes que solo dormía dos o tres horas, porque —aseguraba—, perdió dos años de su gestión "mangueándole" al gobierno de la Provincia. Y con una audacia empleada en su discurso, se jactaba que "somos la ciudad con más mangazos y nos dieron más que a Rio Cuarto y Villa María".

Un periodista —cualquiera— le hubiese preguntado: 
—Y que nos tengan lástima desde el Gobierno de la Provincia, o nos vean medio inutilones, ¿debe alegrarnos, armamos comparsas y festejamos eso? ¿Qué viene a cambio de tanta bondad?

Conclusión: Con sus dichos el intendente certificaba que somos los inservibles de la Provincia.

Por eso digo, cada término, cada frase, posee un significado. O tal vez, varios. 

Cuando se habla de "Gestión", ¿de qué se está hablando? ¿Quién se beneficia con esa supuesta gestión del "equipo de gestión"? ¿Es porque nos mintieron que sabían hacerlo?

Cuando se habla de que Cruz del Eje se ve beneficiada, ¿hablamos del concejal que dicen que dicen, les vendía la bandeja de comida a los empleados de la empresa que está trabajando en las cañerías de agua? ¿Pueden explicar el concepto de quiénes son realmente los beneficiados sin generalizar diciendo, Cruz del Eje? Y por no hacer cordón cuneta en las calles, cuando llueve... ¿Se beneficia Cruz del Eje? Sigamos...

Cuando decían que habían recibido una municipalidad devastada, ¿pueden describir el cuadro financiero crítico que decían? Y al respecto... ¿Qué medidas tomaron? De última... ¿No están empleando ése término como coartada narrativa, para tapar otras cositas que sospechamos?

Si se autoadjudican los términos de "honestos" y "transparentes", ¿por qué no estamos los periodistas preguntones? ¿Por qué censuran en su página nuestros comentarios? Si dicen que son honestos y transparentes, ¿quieren decir que los demás son corruptos? ¿Emplean esa palabra porque está de moda y la lanzan al aire para instalarla en la sociedad y coso? 

Hay que prestarles mucha atención cuando nos hablan. El contexto de sus dichos nos debe ir ordenando los sentidos. Hay que prestar atención a sus intenciones. Entonces vemos que cuando se dan cuenta que no les creemos nada, acomodan sus dichos para utilizar la ambigüedad como herramienta distractiva. De ahí surge que para variar, necesitan subir a alguien al ring para culparlo, y se agrandan, se autoproclaman héroes, justicieros, sabelotodos, iluminados por los dioses, y únicos dueños de una verdad inexistente. Floja de papeles.

Nuestro intendente habla mucho, pero no dice nada. Absolutamente nada. Busca llenar su diatribas con adjetivos, no da cifras. No publica auditorías, ni planes de trabajo que podamos ver, palpar, participar. A veces habla empleando el término "Yo dije", "Yo hice". Acto seguido dice, "el intendente tiene como prioridad", "el intendente está al tanto". Como dictando lo que quiere que se publique solo para engrupir al ciudadano. 

Son partícipes necesarios, los pasalabras de turno que solo le preguntan por la reelección. Prueben con jugar a ser periodistas y pregunten lo que el pueblo quiere saber y que suena más interesante: 
—Si usted fuese taxista, ¿qué nos diría del estado de las calles?

Hay métodos o mecánica que se deben emplear. ¿A quién le interesa saber si el intendente inoperante quiere ser reelecto? 
Respondo: solo a él. Nada más que a él. Y utiliza estos desprestigiados medios para hacer una autoencuesta, gratis. Publiquen ahora que la gente lo fulminó a un porcentaje de 7 a 1.

Como ven, la palabra tiene un valor inmenso.

A otros políticos, los que no son de la misma rama del intendente, rápidamente se los tilda de "corruptos", "perdedores", "psicópatas", o agregan alguna que otra palabra fuerte. Pero no les dieron la oportunidad de que se muestren "capaces, honestos y transparentes".

Es muy difícil encontrar una opinión, un análisis que señale que "La Justicia investiga denuncias relacionadas a". Pasaron un poco más de dos décadas para poner en penitencia a un político de por aquí.  ¿Será esa la naturaleza de la Justicia? ¿Una vara para el ladrón de bicicletas y otra para los cosos? Quién esto escribe, puede señalar y con testigos, que quién hoy conduce un programa en un medio radial, sentenciaba la inclinación sexual de un hombre del gobierno de esta ciudad con total liviandad, y hoy salen abrazados para la foto. Pauta.

Los medios debemos tener credibilidad, especialmente los que hacemos notas de autor.  Hay que investigar antes de acusar. Hay que saber escuchar, analizar, vertir opinión. 

Porque a diferencia de los políticos, debemos establecer como metodología que la palabra tiene su valor. Y la cuestión no pasa por saber quién administra mejor el relato. La cuestión es saber quién está dispuesto —a pesar de las pautas propagandísticas existentes—, a someter su palabra al incómodo peso de la verdad.

©Walter R.Quinteros




P.D. Lo bueno de esto es que ahora el intendente va a salir cagando chispas a decirles a todos que los cordones cuneta siempre fueron su "prioridad". Y le van a creer...

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