EN EL BALDÍO DE LAS CALLES ALVEAR Y LINIERS

 HISTORIAS

"Puedes imaginar que vuelas, puedes imaginar que galopas", es la frase del gremio de los calesiteros

Por Walter R. Quinteros

Dicen que la primera calesita llegó a Buenos Aires en 1867 al barrio del Parque, hoy Plaza Lavalle, desde Alemania.

Cuentan que cuando Sarmiento era Presidente de la República instalaron una calesita frente a su casa. 

Que los agentes de la policía fueron a intimar a los propietarios para que mudaran el juego.

Pero que el mandatario no quiso, "porque le parecía hermoso oír la risa de los niños cerca de su ventana”.

En la calesita, amigos viejos niños, las figuras se encuentran fijas, mientras que en el carrusel, los caballos suben y bajan. Esa es la diferencia.

El primer carrusel argentino fue creado en 1943, por Carruseles Ultramodernos Argentinos, una fábrica rosarina de calesitas de los hermanos italianos La Salvia, quiénes reciben el encargo de Sequalino Hermanos para un emplazamiento en la Capital Federal. 

Al poco tiempo es trasladada al Jardín Zoólogico en Palermo. 

Hoy sigue girando en Ayacucho, provincia de Buenos Aires. 

Los hermanos Sequalino contrataronn artistas de renombre que se encargaban de embellecer estas notables piezas. 

Los viejos niños, no nos quedábamos con las ganas de dar aunque sea una vuelta. Salíamos a cabalgar sobre caballitos argentinos de madera. A manejar autitos, aviones, botecitos en un mar imaginario.

Porque aquellos señores, nuestros calesiteros argentinos, andaban por todos lados de acá para allá, peregrinando por los baldíos de cada pueblo.

En CABA, las declararon patrimonio cultural. 

Dicen, que en el país quedan 53 calesitas.

Que había 7 en toda la provincia de Córdoba.

Y que la calesita que está en el Parque San Martín, en Mendoza, prepara su última vuelta, por el inicio de las obras de remodelación en la rotonda donde está ubicada. 

Como tantas otras, lleva más de 70 años en el Parque, y fue creada por Sequalino Hermanos.

Últimos datos antes que se nos escape un lagrimón a los viejos niños amigos míos.

Entre los calesiteros notables en Buenos Aires había un señor llamado Luis Rodríguez, que luego de dar miles de vueltas por el país, en 1965 la instala en el patio de su propia casa.

Setenta y cinco años estuvo Don Luis sosteniendo la sortija que diseñó artísticamente, para regalarnos otra vuelta.

En honor a Don Luis se celebra el 4 de noviembre el Día del Calesitero. Tomen.

Los viejos niños de Cruz del Eje, miramos nostálgicos el baldío de Alvear y Liniers. 

¿Porque saben una cosa? 

Allí llegaba la calesita, y nosotros imaginábamos que volábamos, que galopábamos en una vuelta/sueño que nos costaba 5 pesos, de la vieja moneda nacional.





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