NO EXISTEN DISTINTOS PUNTOS DE VISTA

OPINIÓN

Existen distintos niveles de conocimiento, conciencia y comprensión


Por Pablo Dócimo 

No existen distintos puntos de vista. Existen distintos niveles de conocimiento, conciencia y comprensión. Se suele decir que todo depende del punto de vista. Que la verdad es relativa. Que cada uno tiene “su verdad”. La frase parece democrática, inclusiva, tolerante. Sin embargo, encierra una trampa silenciosa: pone al mismo nivel todas las opiniones, como si toda mirada tuviera el mismo peso, la misma profundidad, la misma raíz. Pero ¿es realmente así?

Imaginemos a dos personas observando el mismo horizonte. Una está al pie de la montaña; la otra, en la cima. Ambas describen lo que ven. La primera hablará de árboles, de senderos, de obstáculos cercanos. La segunda hablará de ríos, de pueblos lejanos, de la curvatura del paisaje. No se trata de que tengan “opiniones diferentes”. Se trata de que no están viendo desde el mismo nivel de altura.

Lo mismo ocurre con el entendimiento humano. El conocimiento amplía el campo visual. Cuanto más sabemos, más elementos incorporamos al análisis. Lo que antes parecía una certeza absoluta puede volverse una pieza dentro de un sistema más complejo. La ignorancia simplifica; el saber complejiza. Y complejizar no significa confundir, sino integrar más variables, más causas, más consecuencias.

Pero el conocimiento, por sí solo, no alcanza. La conciencia es un escalón distinto. No se trata solo de acumular información, sino de comprender el impacto de nuestras acciones, de percibir las conexiones invisibles entre lo que hacemos y lo que provocamos. Una persona puede saber mucho y, sin embargo, carecer de conciencia. Puede dominar datos, teorías, cifras… y aun así actuar con egoísmo o indiferencia. La conciencia es el nivel donde el saber se humaniza.

Y más arriba todavía se encuentra la comprensión.

Comprender es integrar conocimiento y conciencia en una visión amplia y serena. Es reconocer que nuestras primeras reacciones suelen estar teñidas por emociones, prejuicios y experiencias pasadas. Es detenerse antes de juzgar. Es aceptar que nuestra mirada, aun siendo válida, puede estar incompleta.

Cuando decimos que existen distintos puntos de vista, muchas veces lo hacemos para evitar el esfuerzo de profundizar. Es más fácil decir “esa es tu opinión” que preguntarnos desde qué nivel de entendimiento está hablando el otro… o nosotros mismos.

Porque no todas las opiniones tienen el mismo sustento. No es lo mismo hablar desde la intuición que desde la experiencia. No es lo mismo opinar desde el rumor que desde el estudio. No es lo mismo reaccionar desde el miedo que reflexionar desde la conciencia.

Esto no implica descalificar al otro. Al contrario: implica comprender que todos estamos en proceso. Que cada persona habla desde el nivel de comprensión que ha alcanzado hasta ese momento. Y que ese nivel puede ampliarse.

La verdadera evolución no consiste en imponer una mirada sobre otra, sino en elevar el nivel desde el cual miramos.

Cuando el conocimiento se expande, cuando la conciencia se despierta y cuando la comprensión se profundiza, muchas discusiones pierden intensidad. No porque desaparezcan las diferencias, sino porque se entienden las causas de esas diferencias. El conflicto suele nacer en la superficie; la comprensión nace en profundidad.

Tal vez el desafío no sea defender nuestro punto de vista, sino preguntarnos:

¿Desde qué nivel estoy mirando?

¿Desde qué nivel estoy juzgando?

¿Desde qué nivel estoy comprendiendo?

Porque cuando ascendemos, el paisaje cambia.

Y lo que antes parecía una oposición irreconciliable puede revelarse simplemente como una mirada que todavía no ha subido lo suficiente.

No existen distintos puntos de vista.

Existen distintos niveles de conocimiento, conciencia y comprensión.

Y la verdadera libertad comienza cuando decidimos subir.

Tribuna de Periodistas




Comentarios