OPINIÓN
El socialismo peronista y en particular la versión local más cercana al socialismo del siglo XXI -el kirchnerismo- destruyeron muchas de las bases sobre las que se asientan los pilotes del progreso
Por Carlos Mira
Hacía bastantes años que Roberto se cuidaba del sol. Los tiempos de su desesperación por estar bronceado habían pasado. Ahora usaba protectores SPF no más bajos de 30 o 50. Sin embargo, notaba manchas en su piel y para quedarse tranquilo fue al dermatólogo.
Además Roberto estaba un poco enojado con la situación: él amaba tomar sol y, para darle el gusto a los que le aconsejaban que aflojara un poco, se estaba privando de ese placer pese a lo cual ahí estaban las jodidas manchas.
El médico lo examinó con cuidado y lo tranquilizó: no había nada que preocupara. Pero le recomendó cuidarse y no volver a tomar sol como lo había hecho en el pasado.
De todos modos Roberto no entendía. ¿No era que si cambiaba su conducta con el sol la piel mejoraría rápidamente?
El médico le preguntó la edad. Cuando Roberto se la dijo el doctor le dijo que entonces seguramente recordaría un comercial de un insecticida famoso que basaba su promoción en su “efecto residual”.
“Si claro”, respondió Roberto, “¡el Raid… Cómo olvidarlo!”
El médico sonrió y le dijo: “Esto es igual, Roberto… los efectos de tus malos hábitos con el sol continúan actuando aun cuando hoy hayas modificado tus ‘políticas…’ Van a pasar muchos años hasta que la piel pueda recuperarse totalmente y en algunos casos las manchas van a quedar igual porque el daño ya está hecho.”
Muchos argentinos están como Roberto: reclaman un instantáneo mejoramiento de las condiciones generales de vida dado que estuvieron de acuerdo en meter un volantazo de 180 grados a las políticas que votaron durante un siglo, incluso aceptando sufrir severos efectos secundarios. Ahora quieren ver resultados.
Pero el “efecto Raid” de las malas políticas fue tan devastador que las consecuencias continúan produciendo estragos aún cuando la sociedad haya estado de acuerdo en votar un gobierno que proponía girar el timón en sentido inverso al rumbo que se traía.
Es más, el principal daño del colectivismo socio-peronista fue destruir un determinado sentido común que era el que había hecho que la Argentina se encaramara entre los grandes países viniendo de ser un desierto de bárbaros.
La extirpación de esa mentalidad no opera instantáneamente luego expedirse en una elección.
La voluntad popular pudo haberse pronunciado en un sentido a partir de un hartazgo puntual, pero de ahí a que las manchas de la piel -luego de años de estar tirados al sol como lagartos- desaparezcan como por arte de magia hay un trecho muy largo.
La aspiración de la sociedad de tener un cambio rápido sería igual a esperar que Venezuela se instale entre los países avanzados de la Tierra por el solo hecho de que Maduro haya sido capturado.
El socialismo peronista y en particular la versión local más cercana al socialismo del siglo XXI -el kirchnerismo- destruyeron muchas de las bases sobre las que se asientan los pilotes del progreso.
La noción del derecho de propiedad privada, el mérito, el lenguaje y hasta la aproximación a los sexos (disfrazada de la mentira de las “políticas de género”) dinamitaron la dinámica del desarrollo, de lo que está bien y de lo que está mal y de la educación como herramienta para equiparar las oportunidades.
Prueba de todo esto es el tiempo que le lleva a un gobierno que tiene toda la intención de cambiar esos desvaríos, el poder hacerlo de verdad: son tantos los obstáculos culturales que debe enfrentar que los días y las semanas pasan sin que el ritmo de las reformas alcance la velocidad de crucero que se necesitaría para que la sociedad pueda aspirar a sacarse las manchas que le ha dejado en la piel tantos años de exposición a un sol impiadoso.
Solo con una conducta intachable con el sol Roberto recuperará algo de la apariencia de su piel. La Argentina solo podrá aspirar a un estándar de vida relativamente tranquilo y apacible para todos si persiste implacablemente en el rumbo de los valores occidentales de la existencia (Estado de Derecho – Independencia de la Justicia – derechos individuales inalienables – Estado limitado – Igualdad ante la ley (no igualdad de hecho) – elecciones libres – Debido Proceso – Economía libre).
Para salir del atraso, su voluntad de seguir ese modelo debe ser tan fuerte como fuerte fue la decisión de autodestruirse Hasta sus propios escombros, creyendo que, atropellando la libertad, iba a vivir mejor que siendo libre.
The Post

Comentarios
Publicar un comentario