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EDITORIAL

Ni el Chiqui Tapia, se atrevió a tanto

Por Walter R. Quinteros

I
Cruz del Eje debiera ser considerado un mundo aparte, algo flotando en el espacio, como un planeta instalado en el vasto universo y mucho más cerca del sol que de la tierra. Por ejemplo, las autoridades electas en 2023 en Argentina, asumieron el 10 de diciembre de aquel año electoral. En Cruz del Eje no. Aquí asumieron el 14. Porque sí, nomás. Y otro ejemplo a saber: Todos sabemos que es una característica muy común y representativa del urbanismo argentino, que las plazas centrales estén rodeadas por calles que lleven los nombres de figuras clave de nuestra historia nacional, digamos, próceres como San Martín, Belgrano, Mitre, Roca, Sarmiento, o fechas patrias, Nosotros no. Ni reflejamos eso tan simple y patriótico, como respetar la tradición de honrar a nuestros héroes y fechas fundacionales, instalándolas en el corazón de cada ciudad. Nosotros no. Hasta ahí, podemos decir que somos así, que es nuestra naturaleza. Ni plaza central o "plaza mayor" tenemos. Somos raros.

II
Pero vamos a hablar ahora de un sanjuanino, el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino. Claudio Fabián Tapia, apodado el Chiqui, que llegó a Buenos Aires cuando era pequeño. Estudió en el barrio de San Telmo y vivió su infancia y adolescencia en el barrio porteño de Barracas.​ Jugó al fútbol. Luego de su corta carrera como futbolista, comenzó a trabajar en el Sindicato de Camioneros, y se casó con la hija de Hugo Moyano. ​

En junio de 2001 asumió como presidente del club Barracas Central. Así comenzó su carrera como dirigente deportivo. En la Asociación del Fútbol Argentino fue integrante de la mesa de la divisional Primera C y luego presidente de la categoría. Hasta que finalizó su mandato el 26 de marzo de 2020 luego de haber dirigido el club por más de 18 años, y siendo reemplazado por su hijo Matías. ¿No le parece raro?​

Fue integrante del Comité Ejecutivo de AFA por Primera C y miembro titular de la mesa divisional de Primera B. Se convirtió en miembro del Comité Ejecutivo de AFA y fue nombrado Secretario de Torneos de la AFA. 

Ahora lea despacio esto: Fue galardonado como dirigente destacado en los Premios Alumni por la Primera C y, en dos ocasiones, como dirigente de Primera B.​ Hasta que el 29 de marzo de 2017 es nombrado Presidente de la AFA en una elección con 40 votos a favor y 3 abstenciones. ¿Nada le parece raro?​

"Chiqui" Tapia, como presidente de la AFA, puede otorgar premios y reconocimientos a clubes y jugadores a través de la Asociación, y hasta cheques económicos a equipos campeones, participando en galas como los Premios Olimpia y premiando la labor de directivos, técnicos y jugadores de todas las categorías. Hasta ahí todo bien, pero vamos a lo raro. 

Como presidente de la AFA, él mismo se entregó premios. Tome. Reconoció además, siendo el presidente de la AFA, a la Selección Argentina, otorgándose un premio él, y otro para el jugador Di María. ¿Y para el capitán? ¿No es raro? Y él mismo se premió con el super trofeo "Alumni de Platino" en este año 2025. Él lo crea, él lo recibe, él mismo se felicita. Chiqui Tapia debió haber nacido en Cruz del Eje.

III 
¿Sabía usted a quién se le entrega la llave de una ciudad?

—La llave de la ciudad es una entrega simbólica a personas destacadas, visitantes ilustres o figuras que han hecho una contribución significativa a la comunidad.

¿A quién se le entrega?

—A personalidades eminentes.

¿Como reconocer que alguien es eminente?

—Es la costumbre de calificar a figuras que se destacan en la cultura, el deporte, la ciencia, en cuestiones políticas o en la labor social. También a visitantes ilustres como Jefes de Estado, embajadores u otras personalidades importantes que nos visiten. Es algo simbólico, es un gesto de respeto y admiración por parte de la municipalidad.

¿Y cuando es honorífico?

— Cuando se reconoce logros o contribuciones a la comunidad.

IV
Les cuento, porque no se si recuerdan, que cuando asumió el actual intendente de Cruz del Eje, el 14 de diciembre de 2023. El intendente saliente le hizo entrega de una "Llave de la Ciudad", al entrante que apenas llevaba 12 minutos, 6 segundos en su cargo. Es decir, es algo que NO CORRESPONDÍA, ERA CARENTE DE TODA SENSATEZ, SIN VALOR SIMBÓLICO, MUCHO MENOS HONORÍFICO, y hasta sospechoso... ¿Somos raros? ¿Pedaleamos mientras vamos arriba de un camión y nos hacemos los cansados? ¿Nos gusta mentirnos? ¿Somos zonzos?

Y para emperorarla, en aquel acto administrativo, alguien arengaba a los presentes en la sesión del HCD, a los gritos, como si estuviese en un festival campero. ¡Fuerte ése aplauso!

¿Vieron? 

De aquella muestra de ignorancia supina y chupadas de medias empalagosas, dignas de un Óscar, y que nos quisieron vender como si fuese la estampita de la suave sonrisa de un bebé mirando el amanecer, han pasado 747 días. 

Y todavía nadie le devolvió la inmerecida llave, a la pobre ciudad.

Ni el Chiqui Tapia, se atrevió a tanto.







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