LO QUE SUENA LINDO, PERO NO LO ES

EDITORIAL

Este año, y el año pasado, y desde que vivo en esta ciudad, entendí que aquí la gente ya no distingue entre lo que suena lindo de lo que es verdad. Y mire que vengo publicando sobre esto

Por Walter R. Quinteros

En tres mesas de bar, esgrimen conceptos diferentes. Algunos hablan de cifras, discuten sobre números, coinciden que ahora no se nota el "choreo", pero que lo hay, lo hay. En otra mesa hablan sobre el "qué haríamos, que seríamos, si se corta el chorro de las coparticipaciones, si la gente no paga las tasas". Y en la tercera mesa hablan de que el cruzdelejeño es así. Como si al nacer, nos ponen el sello de "aguantá hasta ver qué pasa". 

Los políticos se destacan en eso de falsear, de dirigirse a un micrófono poco claro a la hora de hacer preguntas, y entonces ellos adoptan la narrativa de siempre. La sonrisa infaltable al mirar hacia la cámara, la seriedad en mostrar papeles que nadie lee ni ellos publican. Saben que si suena lindo está bien.

Pero lo que suena lindo está totalmente alejado de la realidad, y hace que los ciudadanos pierdan el discernimiento, la capacidad básica de distinguir apariencia de realidad. Veamos por caso que a los pobres discursos del intendente, nadie les husmea el propósito. Nadie se da cuenta que solo busca un lejano liderazgo de ego. De buscar posicionarse, de saberse encima de todos. ¿Me entiende? La oposición no sabe, no se da cuenta, no intuye, o vaya uno a saber por qué, no buscan algún tipo de desgaste propio de sus funciones, como sería la de solicitarle información precisa, pero que venga con respuestas criteriosas. O quizás tal vez, antes esperan de alguna "bendición" que caiga desde Córdoba para jugarse. Porque salta a la vista que no tienen vuelo propio. Pero lo cierto es que absolutamente ninguno se destaca.

Parece que todos se conforman con lo que suena lindo. No elevan sus voces inconformes. Y no creo ser el único cristiano que separa de lo que lee o escucha, las palabras que los políticos lustran para que tengan algo de brillo y suenen lindo, de las que opacan porque se acercan a la realidad.  

Ha sido un año, este año, en que he guardado muchas cosas. El físico ya no responde, algunas dolencias avanzan a paso redoblado y al viento desplegado, el blanco recetario. Y de ahí es que me he dedicado a observar. Supe decirle a un concejal que nunca había visto una oposición tan floja, sin ideas ni estrategias. Para fortalecer mis palabras, les describo un solo pasaje. Con ejemplo y todo. Una vez, sentado ante uno de los 9 jueces que tuvieron el gusto de conocerme, aproveché que su señoría me miraba con cierto aire de clemencia, yo solo y sin abogado. Y ahí aprendí que el primero que tiene que hablar es el que tiene que dar explicaciones. Ni eso saben hacer por aquí. La muestra es que en el Honorable Concejo Deliberante, hablaba el "público en general", anteponían su ego, querían ser figuretis, desviaban el concepto de la convocatoria, no aportaban nada, y el que tenía que dar las explicaciones, es decir, el poeta de los números municipales, se regocijaba al hablar por veinte minutos sin nombrar una miserable cifra. Permitieron eso. Y venció lo que suena lindo, a lo que realmente era. No emplearonn ni un solo centímetro de estrategia. La oposición aquí no se gasta, no se expone.

Nuestro intendente desarrolla con total impunidad, su capacidad de hacer que todo suene lindo, cuando en realidad, nada está bien. Y cuando una sociedad como la cruzdelejeña premia la torpe narrativa más que la coherencia, el pensamiento crítico muere en los basurales que nos rodean como indios Apaches a la diligencia de John Wayne.

A los políticos siempre hay que medirlos entre lo que dicen y lo que hacen. Esas son las cifras que hay que analizar. Hay que medirlos en la distancia de sus discursos de lo que sucede en la vida real. Por eso siempre publico temas relacionados a la comprensión de textos, porque no es lo mismo leer por leer, que entender lo que se lee. Entre tener algunos datos y tener criterio sobre esos datos. Entre el por qué de las fiestitas y los escenarios iluminados que hablan de fantasías, de lo que realmente se sufre en cada casa, comercio, o en cada barrio.

Me da una triste sensación ver que mis vecinos se conforman con la apariencia, y no con la evidencia. Que miran resignados o por curiosidad la abundancia de fotitos y escuchan voces intrascendentes, a reaccionar por las barbaridades que escuchan y ponerse a hurgar en la realidad. Y eso los hace confundir elocuencia con claridad. Estamos en una ciudad cuyas realidades no encajan en el discurso oficial. Parecemos personas esperando el colectivo en la calle Relato, cuando pasa por la avenida Realidad. No importa, escuchamos lo que suena lindo.

El año que viene es muy probable que escriba para una agencia internacional que vende historias por internet. Es también probable que si tengo algo de tiempo, siga con mi vicio de opinar sobre la realidad y los relatos políticos locales. Porque como les decía, una ciudad sin discernimiento, no es una ciudad posible. Porque se deja de pensar, y se pierde su propósito, su cultura, su capacidad de decisión y lo que es peor, su noción de futuro.

Si se ha quedado con alguna duda en esta nota, vuélvala a leer y... ¡Feliz Navidad!




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