EL INTENDENTE QUE NO SABE DIALOGAR

 EDITORIAL

¿Qué se puede considerar como una herramienta clave para el entendimiento humano, la cooperación y la convivencia social?

Por Walter R. Quinteros

Se dice que mucho más que un simple intercambio de palabras, dialogar, representa un espacio compartido donde se entrelazan pensamientos, emociones y perspectivas, con la intención profunda de construir puentes entre las diferencias. 

Nada saben de eso los funcionarios locales y menos aún, el intendente de Cruz del Eje. Lo vi ayer, mientras husmeaba noticias locales, le molestaba algunas preguntas que le hace una periodista y que afectaban a TODA la ciudadanía como es el tema de la concesión del servicio de agua. Pero para evitar algo del cual carece de respuestas, el intendente acude a repreguntarle a la periodista sino le interesaba saber del banco ortopédico municipal. 

Pasa lo siguiente: Ese banco —y gracias a Dios—, no es para TODO Cruz del Eje, el agua si. 

Pasamos a dejarle un poco de historia: En la Grecia clásica, Sócrates enseñaba a sus discípulos a través del método dialógico, un proceso basado en preguntas respetuosas, que buscaban el aprendizaje mutuo más que la victoria argumentativa. Quiénes leen alguna de mis notas, sobre esto hago referencia varias veces. Y normalmente cuando tengo algun integrante del Café Literario local a mano le pregunto: ¿Entendieron tu poema? ¿Recuerdan los oyentes de qué hablaba el primer poema? ¿Cómo se puede escuchar al decimosexto poema sin haber hecho dialógica de cada uno? ¿Por qué aplauden?

Pero sigamos con el tema y llegamos a la Roma de Cicerón, donde la conversación era concebida como un espacio compartido entre TODOS los interlocutores, donde TODOS tenían el derecho de expresarse y ser escuchados en igualdad de condiciones. Algo que la escasa capacidad intelectual de Prensa municipal hace que les impida invitar a La Gaceta Liberal.

En el Renacimiento, por caso, en los salones se fomentaba la cortesía y el intercambio enriquecedor de ideas, alejándose del debate agresivo y competitivo. El intercambio, no es imponer temas para dialogar, es saber qué es lo que el pueblo quiere saber.

Porque cuando hay diálogo, no se trata de imponer una verdad, sino de descubrirla juntos, mediante la escucha y el respeto por el otro. Por eso el intendente le tiene miedo, terror, a las preguntas que este periodista le pueda formular. Por caso, dio a entender que él elige lo que quiere que se le pregunte. La reportera no insistió. Pero desnudó la incapacidad de respuestas que tiene el intendente, sus evasivas constantes.

El diálogo debe entenderse como el arte de escuchar con atención, de expresarse con claridad y de dialogar con empatía. ¿Pero cómo le hacemos entender esto a alguien que no le dio valor a sus palabras, a sus promesas de campaña? 

El diálogo es una cuestión cultural, educativa. Y si se trata de entrevistar a una persona con cargo político, pasa a ser una necesidad social básica como es la adecuada información, que nace desde la base histórica de que "el pueblo quiere saber de qué se trata".

Para educar a nuestro intendente, debemos señalarle que debe reaprender el oficio de saber conversar, de retomar la cortesía en el trato, como cuando necesitaba el voto, el respeto por las opiniones ajenas, y practicar la disposición a escuchar sin interrumpir. 

Una forma de aparentar ser buena gente.





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