EL ENGRANAJE DETRÁS DE LOS PAGOS A FMI

POLÍTICA

Cómo el gobierno de Milei enfrenta la pesada deuda externa

Por
Monica Filippi 

El gobierno de Javier Milei enfrenta nuevos vencimientos de deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que vuelven a poner bajo presión las reservas internacionales del país.

El reciente pago de unos USD 800 millones en intereses, realizado con recursos del Banco Central (BCRA), dejó las reservas en USD 40.260 millones y anticipa un panorama complejo para 2026, cuando los compromisos con el organismo seguirán siendo significativos.

Entre intereses y amortizaciones, Argentina deberá afrontar pagos millonarios a lo largo del año, lo que obliga al Estado a combinar recursos fiscales, emisión de deuda y uso de divisas del Banco Central.

Cómo se realiza un pago al FMI

El mecanismo no se reduce a una simple transferencia. El economista Francisco Cantamutto, doctor en Ciencias Sociales, explicó al destacado portal El Auditor que “el Tesoro Nacional necesita recaudar recursos en pesos para poder comprar reservas, ya que las divisas están en poder del Banco Central. Esta es una operación interna: si el Estado recauda suficientes pesos, puede comprar las reservas y ejecutar los pagos”.

Cuando el BCRA utiliza directamente sus reservas, el procedimiento sigue un circuito formal. Según Cantamutto, “el Ministerio de Economía emite una orden de pago, el Tesoro entrega al Banco Central una letra o instrumento de deuda como contrapartida, y el Central realiza la transferencia de dólares al FMI a través del sistema internacional”. Aunque el dinero circule entre organismos públicos, cada paso queda registrado y respaldado oficialmente.

El rol clave del Banco Central

Para Juan Manuel Truffa, economista y director de la consultora Outlier, “el organismo que interviene depende del tipo de deuda. El Banco Central es el agente financiero del Estado, y por lo tanto es quien termina efectuando los pagos, ya sea en nombre propio o en representación del Tesoro Nacional”.

Truffa agrega que en algunos casos, como los swaps, el BCRA devuelve los dólares directamente, mientras que en otros, como los pagos al FMI, actúa en nombre del Tesoro.
De dónde salen los fondos

La elección de la fuente de financiamiento no es arbitraria: depende de las condiciones del mercado y del nivel de riesgo país. Cantamutto detalla que, cuando ese riesgo es bajo, “el gobierno puede emitir deuda en el mercado local o internacional para captar dólares y pagar al FMI, lo cual es lo más deseable porque evita usar reservas”.

Pero cuando el riesgo es alto, como le ocurre a Argentina desde 2018, el Estado recurre a alternativas: usar recaudación fiscal, emitir pesos o entregar letras del Tesoro al BCRA para obtener las divisas necesarias.

Una contabilidad compleja y poco transparente

El seguimiento público de estos pagos es posible, pero no sencillo. Según Truffa, “el Banco Central publica diariamente planillas e informes, pero los datos suelen estar mezclados. Requieren análisis para identificar cada operación”.

En los informes posteriores, los movimientos aparecen reflejados en el balance cambiario del BCRA o en los reportes de deuda del Ministerio de Economía, aunque para la ciudadanía “el proceso sigue siendo complejo y poco transparente”.

Deudas más allá del FMI

Además del Fondo, Argentina mantiene compromisos con otros organismos internacionales, como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Estos préstamos suelen tener tasas más bajas y se destinan a proyectos específicos de inversión, a diferencia del FMI, que otorga fondos de libre disponibilidad.

Cantamutto define el actual esquema de refinanciación con el Fondo como “una especie de ruleta contable”, ya que parte de los recursos del crédito vigente se utilizan para pagar vencimientos anteriores.

Un equilibrio frágil

En la práctica, el Estado combina distintas herramientas: emisión de deuda, uso de reservas, compras de dólares en el mercado oficial y entrega de letras internas al BCRA.

Truffa subraya que “los fondos no provienen de una única fuente, sino que dependen del contexto económico. Lo ideal sería que los Estados puedan rolear su deuda —emitir nueva para pagar la vieja—, siempre dentro de márgenes sostenibles respecto al PBI”.

Mientras Argentina continúa cumpliendo sus compromisos internacionales, el entramado de mecanismos contables, reservas en tensión y decisiones financieras deja a la mayoría de la población frente a un sistema tan formal como opaco, donde solo se conocen las cifras finales, pero no el complejo camino que recorre cada dólar.

Tribuna de Periodistas


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