OPINIÓN
En Afganistán, las mujeres enfrentan una realidad marcada por la opresión y la restricción de sus derechos fundamentales

Por Gustavo Contarelli
Bajo el régimen talibán, su libertad y autonomía han sido severamente limitadas, condenándolas a una vida de sumisión y silencio. Son las “delicias” de la teocracia del medioevo afgano.
Ahora, la dictadura talibán prohíbe los libros escritos por mujeres en las universidades de Afganistán. Se ha ordenado a las universidades afganas que eliminen libros escritos por mujeres de sus planes de estudios. El gobierno talibán ha retirado del sistema de enseñanza universitaria, los libros escritos por mujeres, como parte de una nueva prohibición que también ilegaliza la enseñanza de derechos humanos y el acoso sexual.
Las nuevas restricciones a la libertad, a las que ha tenido acceso el Servicio Afgano de la BBC News, se emitieron a finales de agosto. Ziaur Rahman Aryubi, subdirector académico del Ministerio de Educación Superior del gobierno talibán, declaró en una carta a las universidades que las decisiones fueron tomadas por un panel de “eruditos y expertos religiosos”.
Si bien las medidas afectan a la casi totalidad de la población, las mujeres y niñas ha sido las más afectadas. El acceso a la educación más allá del sexto año de primaria les está prohibido, e incluso perdieron la posibilidad de formarse como matronas (enfermeras /parteras). Se las vetó en 2024.
Los profesores de las principales universidades de Afganistán, denunciaron la nueva orden talibán de retirar materiales académicos, afirmando que todos los libros escritos por mujeres, así como los que abordan sus derechos, la democracia o la Constitución, han sido prohibidos en las instituciones de educación superior del país.
Unos 680 libros han sido designados como “preocupantes” por este mismo motivo, de los cuales 140 están escritos por mujeres, incluidos títulos como Safety in the Chemical Laboratory (Seguridad en el Laboratorio Químico). La medida llega en una semana ya marcada por las órdenes de Haibatulá Ajundzadá, líder de los talibanes para prohibir la fibra óptica e internet en al menos 10 provincias, en lo que califica como un intento para prevenir la inmoralidad.
Zakia Adeli, ex viceministra de Justicia antes del regreso del talibán y una de las autoras cuyos libros figuran en la lista de prohibidos, no se mostró sorprendida por la medida: “Considerando lo que los talibanes han hecho en los últimos cuatro años, no era descabellado esperar que impusieran cambios en el currículo”, declaró. “Dada la mentalidad y las políticas misóginas de los talibanes, es natural que cuando a las mujeres no se les permite estudiar, sus opiniones, ideas y escritos también sean suprimidos”, concluyó la académica.
El gobierno talibán ha declarado que respeta los derechos de las mujeres de acuerdo con su interpretación de la cultura afgana y la ley islámica. Un miembro del comité que revisó los libros confirmó la prohibición de los escritos por mujeres, diciéndole al Servicio Afgano de la BBC, que “no se permite la enseñanza de ningún libro escrito por mujeres”.
A continuación, algunas de las prohibiciones y limitaciones que enfrentan las mujeres en Afganistán:
– Prohibiciones laborales y educativas – Prohibición de trabajar fuera del hogar y trabajar solo en algunas áreas específicas como medicina y enfermería.
– Prohibición de estudiar en escuelas y universidades – Restricciones a la libertad de movimiento – Obligación de llevar burka, que cubra de la cabeza a los pies – Prohibición de salir de casa sin un acompañante masculino (mahram) – Violencia y castigos.
– Azotes, palizas y abusos verbales por no cumplir con las reglas.
– Lapidación pública para mujeres acusadas de relaciones sexuales fuera del matrimonio – Prohibición de usar cosméticos, zapatos con tacones o ropa de colores vistosos.
– Prohibición de reír en voz alta, hablar con hombres que no sean familiares o estrecharles la mano.
– Prohibición de practicar deportes, montar bicicleta o motocicleta.
– Participación política: Las mujeres tienen limitada participación política y no pueden ocupar cargos públicos importantes.
Consecuencias de la violación de estas restricciones:
– Castigos: Las mujeres que violen estas restricciones pueden enfrentar castigos, incluyendo azotes, palizas y humillaciones públicas.
– Violencia sexual: Afganistán es uno de los países con mayor tasa de violencia sexual, incluyendo asesinatos, violaciones y matrimonios forzados.
La defensa de los derechos humanos y la libertad, es el fundamento ineludible para denunciar las injusticias dondequiera que ocurran. Las mujeres de Afganistán merecen apoyo y solidaridad en su lucha por la libertad y la igualdad. Empero, es sintomático, la contradicción de la izquierda posmoderna woke, el silencio ante tales violaciones y la opresión del yugo talibán hacia el sexo femenino. Una contradicción a su relato mitológico de lucha de clases – un oxímoron ideológico – especialmente si esos grupos se autodenominan defensores de los derechos humanos y la justicia social.
Conclusión: La búsqueda de la verdad y la evidencia científica, es esencial para entender el mundo y tomar decisiones informadas. La libertad de pensamiento y la búsqueda de la verdad son valores perennes en la tradición liberal, democrática y republicana. La pasión por la ciencia y la libertad debe guiarnos,
La opresión de las leyes teocráticas del medioevo talibán: Las mujeres las víctimas del maltrato constante.
Nota: El Talibán (del pastún: “estudiante” / “buscador de conocimiento”). Su ideología es una asociación de la sharía (ley islámica) e islamismo militante, con la cultura de los pastunes. Surgieron como grupo armado integrista en la década de 1990. Constituido por hombres de etnia pastún – de origen afgano y pakistaní –, que trata de imponer la ley islámica por la fuerza.
Tribuna de Periodistas
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