LA CONFISCACIÓN DE LAS AFJP

OPINIÓN

¿Dónde fueron a parar los fondos de pensiones que eran propiedad de los afiliados? 

Por Walter R. Quinteros

En un recorrido por los sitios web, quise saber dónde fueron mis 14 años de aportes para una segunda jubilación. Recordemos que la estatización de las AFJP fue una idea de Amado Boudou, por entonces director ejecutivo de Anses. 

"Sin lugar a dudas la medida más importante que tomé en mi primer mandato fue la de llevar adelante la recuperación de las AFJP" escribió CFK en su libro "Sinceramente", donde agregó que lo fue "en todo sentido: simbólico, económico y político". 

Dice El Círculo, (periodistas del Oeste bonaerense), que las AFJP (Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones) fueron empresas, conformadas por capitales privados, estatales o mixtos, dedicadas a administrar los fondos generados con los aportes jubilatorios realizados por los trabajadores que optaron por ser incluidos en el régimen de capitalización individual establecido por la Ley 24.241​ de reforma previsional del año 1993, promulgada durante el gobierno de Carlos Menem.

En 2008, exactamente el 20 de noviembre, (un día después de mi cumpleaños), el Senado sancionó la reforma del sistema previsional argentino, una ley que implicaba la desaparición de la jubilación privada y las AFJP. (Que los cumplas feliz, me cantaban en Lagoa Jardim, mis amigos brasileros). Eso implicó la extraordinaria transferencia de 74.000 millones de pesos a la administración del Estado nacional a partir del 1° de enero de 2009.

Para el sitio FIAP Internacional, el caso argentino de confiscación de los fondos de jubilaciones y pensiones por parte del gobierno es hasta ahora único en el mundo. Significó el traspaso al régimen de reparto del total de los ahorros previsionales acumulados durante 14 años por los afiliados en sus cuentas individuales, más de USD 31.000 millones de ahorros obligatorios y voluntarios, equivalentes aproximadamente a un 12 % del PIB. 

El objetivo de esta nota es compartir los principales aspectos de la denominada re-reforma, que concluyó con la eliminación del sistema de capitalización individual en el 2008, y analizar, con la limitada información disponible, ¿dónde fueron a parar los fondos de pensiones que eran propiedad de los afiliados? 

Cuando en 1994 se creó en Argentina el Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones, del cual formó parte el sistema de capitalización individual, no se cerró el sistema de reparto, sino que ambos operaron en competencia. En esta competencia el reparto no tuvo buenos resultados, hasta que la capitalización individual fue eliminada en 2008. 

Es importante destacar que, para obtener la prestación básica universal y la prestación adicional por permanencia en el sistema de reparto, se exige cumplir con 30 años de aportes y una edad de 65 años los hombres y 60 las mujeres. 

Los trabajadores argentinos prefirieron el sistema de capitalización individual por sobre el sistema de reparto. En 1994 aproximadamente un 60% estaba afiliado a capitalización individual y un 40% a reparto, pero a lo largo del tiempo fue aumentando la preferencia por capitalización individual hasta el año 2004, en que más del 80% estaba en el sistema de AFJP.

Lo que explica esta preferencia de los trabajadores no son otra cosa que fundamentalmente, las malas experiencias vividas con el sistema de reparto, la exigencia de cumplir con 30 años de aportes para obtener las prestaciones en este sistema, la afiliación por defecto a capitalización individual de quienes no elegían sistema y las ventajas propias de la capitalización individual. 

A partir del 2005 y especialmente durante el año 2007, el gobierno adoptó una serie de medidas para alentar el traspaso a reparto, lo que fue un fracaso, pues solo se logró que entre un 5% y 10% de los aportantes decidiera hacerlo, hasta que en 2008 el sistema de capitalización individual fue eliminado con la re-reforma del sistema de pensiones.

La crisis financiera internacional y sus efectos sobre los ahorros previsionales fueron solo un pretexto y una oportunidad única para el populismo, en un contexto en que estaban programadas elecciones provinciales y legislativas en el 2009 y presidenciales en el 2011. 

La confiscación

Entonces tenemos que la verdadera razón principal para la confiscación de los fondos de pensiones fue la posibilidad de contar con mayores recursos para financiar programas que permitieran retener apoyo político, concediendo beneficios sociales amplios y generosos. 

Un ejemplo de la expansión de estos beneficios sociales generosos fue el otorgamiento, a partir de 2005, de las moratorias. Se trata de programas que permitieron a cerca de 4 millones de personas recibir prestaciones sin haber cumplido con el requisito de los 30 años de aportes.

Estos programas tuvieron un costo fiscal de 15% del PIB entre 2006 y 2014. Además, el gobierno tenía la necesidad de evitar una crisis fiscal en 2009, cuando Argentina debía pagar montos significativos de su deuda, en un contexto de caída de los precios de sus productos de exportación, de impedimentos para obtener nuevos créditos y de una política fiscal más expansiva para enfrentar la crisis de 2008-2009. 

Otra razón detrás de la confiscación fue la politización del manejo de las inversiones del ahorro previsional y la posibilidad de nombrar a directores en las principales empresas del país. De hecho, se argumenta que uno de los objetivos de la confiscación de los fondos fue forzar la intervención del Estado en la administración y dirección empresarial, por medio de tenencias accionarias y de la nominación de dirigentes afines al gobierno como directores de las empresas en que están invertidos los recursos previsionales.

Bibliografía consultada - Artana, D. y Susmel, N. (Julio, 2015). "La vuelta al sistema de reparto. El caso argentino".





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