OPINIÓN
El líder de La Libertad Avanza anunció días atrás que no insultaría más, aunque justificó esa gestualidad verbal en que lo hacía para que entendieran cabalmente su mensaje

Por Fernando Ramírez
El presidente Javier Milei creó un personaje de paladín de la justicia que llegó a la Casa Rosada para castigar a la “casta” política, ajustar el Estado con la motosierra y “ponerle el último clavo” al cajón mortuorio del kirchnerismo. Y lo hizo con desparpajo y hasta con insultos y modales soeces que lo caracterizaron durante los 20 meses de gestión.
Pero ese estilo desenfadado y hasta a veces chabacano (con muchas malas palabras, algunas con contenido sexual) que parece arengar cada vez más a sus fanáticos, especialmente los de redes sociales, ahora es rechazado y reprobado por una parte de la población que lo ungió presidente en el balotaje de 2023.
Ese modo de Milei, festejado incluso en la campaña electoral, es uno de los temas que aparecen como negativo recurrentemente en los focus groups y encuestas realizadas en los últimos dos meses.
Los consultados, muchos de los que afirman haberlo votado, creen que un jefe de Estado “debe ser moderado” y que “no debe atacar a nadie ni insultarlo”, de modo que Milei parece haber perdido el encanto con parte de sus votantes.
Por eso, a regañadientes, el líder de La Libertad Avanza anunció días atrás que no insultaría más, aunque justificó esa gestualidad verbal en que lo hacía para que entendieran cabalmente su mensaje.
Puso en práctica ese renovado estilo el viernes pasado, en un mensaje por cadena nacional en el que, enojado por la catarata de votaciones perdidas, anunció que respetará a pies juntillas el superávit fiscal, es decir que no aceptará proyectos para aumentar el gasto público.
Aunque no le duró mucho la moderación: este jueves habló de “poner un freno a Kicillof y al maldito kirchnerismo”, en el acto de campaña electoral en La Plata, en el que presentó a los candidatos de las ocho secciones de la provincia de Buenos Aires, para la elección del 7 de septiembre.
Efusivo, como usualmente actúa en los actos con su público, el presidente agradeció a “El Jefe” —su hermana Karina Milei– por la “tarea titánica” de haber logrado la personería jurídica de La Libertad Avanza como partido nacional en los 24 distritos.
Con su habitual campera negra y escoltado por Karina, el armador bonaerense Sebastián Pareja y los primeros candidatos de las ocho secciones electorales, Milei cumplió su promesa y no insultó, aunque se sintió cómodo criticando al gobernador Kicillof y a los intendentes del PJ, a quienes calificó de “degenerados fiscales”.
Cuando mencionó a Kicillof —lo llamó “tirano de aldea, conunista enano”—, el público presente coreó: “Hijo de puta, hijo de puta”, a la par que el presidente volvió a hablar de “periodistas ensobrados”, ante el aplauso de los candidatos en el palco.
De Cristina Fernández de Kirchner dijo que era “la jefa de la banda” y al volver sobre Kicillof, el público pidió “intervención” (tema que sugirió meses atrás luego de un crimen resonante en la provincia), en tanto que apeló a la ironía –“a ver si se enojan”- por la frase de inicio de campaña libertaria “kirchnerismo Nunca más”, criticada por todo el arco opositor.
“Voy a mantener mi decisión de no insultar cuando se trate de interlocutores de buena fe”, sostuvo, frase festejada los militantes de La Libertad Avanza.
El cambio en el discurso de Milei, “sin palabras obscenas ni insultos”, llevó a recordar una famosa frase del candidato presidencial Mauricio Macri en 2015, en el debate presidencial, que le dirigió a su contrincante Daniel Scioli: “¿En qué te has transformado, Daniel? ¿En qué te han transformado? Parecés un panelista de 6, 7, 8, diciendo una cantidad de mentiras que escuchamos hace años. El problema de Argentina no es el dólar. El problema de Argentina es el kirchnerismo que no ha parado de mentir”.
Tribuna de Periodistas
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