SOCIEDAD
¡22 años de constante lucha cívica!
Por Humberto Bonanata
Cada año que me toca describir el nacimiento de esta lucha cívica digital, en la inmensa profundidad de la minoría que nos resistíamos a admitir que 71 días antes - el 25 de mayo de 2003- un “amo de un feudo” sureño, usurero por herencia, se calzaba la banda presidencial en manos de su “padrino” Eduardo Duhalde, era impensable que este proyecto periodístico perdurara.
La recordada en mi alma Malú Kikuchi, “Tata” Yofre, Ignacio Zuleta y el “Beto” Valdez me aconsejaron que en lugar de enviar cantidades de mails a mis contactos tratara de hacer “algo” digital. Vicente Massot me aconsejó que citando la fuente no violaría los derechos de autor del medio originario que publicaba la nota.
Todos ellos me brindaron fuerzas y conocimiento que no tenía.
La costumbre diaria de enviar correos la tenía desde que mi “padrino político” Fernando de la Rúa era legítimamente electo como Presidente de la Nación, legítimamente electo por más de nueve millones de ciudadanos.
Todas las madrugadas remitía a rpo@presidencia.gov.ar las notas más importantes de los diarios del interior de nuestro país, que a veces los matutinos porteños no publicaban. Gracias a los edecanes militares de turno, entre ellos mi amigo Carlos Castro Madero – hoy Alte. (RE) y héroe de Malvinas y de la masacre thatcherista contra el Crucero ARA Gral. Belgrano- mi presidente recibía una gacetilla de prensa todas las mañanas que marcaban una realidad muy diferente a lo que su Secretaría de Medios le hacía ver.
Luego del golpe cívico-empresarial de Eduardo Duhalde y, por sugerencias de los padrinos de Notiar, comenzamos humildemente junto con Marcela Caratti –madre de mis dos hijas- a zanjar un difícil camino sólo mantenido por “cuero político” ante la oscuridad que comenzaba a reinar.
En 2005 el ambiente comenzó a enturbiarse. Me amenazaron telefónicamente que si no dejaba de hacer “ese diario gorila” mi hija menor de entonces cinco años sería interceptada en el trayecto de mi hogar hacia el jardín de infantes de la Escuela Argentina Modelo.
Como si poco faltara, el 20 de mayo de 2005, una segunda amenaza casi me quiebra. Faltaban cinco días para que mi madre cumpliera 85 años y el mensaje fue directo: “Si hoy no es la última noche que seguís jodiendo, la p… de tu madre Angélica no llegará a cumplir años el 25 de mayo”. (sic).
En la mañana siguiente descansaba forzosamente por dos días en Unidad Coronaria del Instituto del Diagnóstico producto de un fuerte ángor coronario…
Estuvimos en la lista negra de los ex diputados Rafael Bielsa y Edgardo De Petri – junto con otros nueve medios digitales como www.Urgente24.com de mi amigo Edgar Mainhard-- quien en un proyecto de resolución nos denunciaba como desestabilizadores del régimen oprobioso que recién comenzaba a afianzar su poder.
Desde que Alberto Fernández se consolidó como “Rasputín” en su cargo de Jefe de Gabinete las amenazas comenzaron a hacerse sentir.
El entonces gerente de Netizen, nuestro servidor de esa época me llamó telefónicamente para concertar una entrevista. Allí fui y el miedo de ese caballero logró transmitírmelo: “le pido Doctor que aloje su diario digital en otro servidor porque nos llamaron de la Jefatura de Gabinete de Ministros y nos sugirieron que no siguiéramos alojando Notiar ya que podrían mandarnos una inspección general de la A.F.I.P.” (Sic).
En 2010, durante la gestión Sergio Massa como Jefe de Gabinete nos volvieron a hackear la página. Claro que me enteré después de mi operación de triple bypass, el 6 de octubre, que en lugar de la portada diaria aparecía el torso anatómico de un hombre con el pecho abierto explicativo de cómo era una operación de esas características.
Conservo la fotocopia de la página…cuesta volver a verla y pensar que “massita” pretendía “cambiar” al kirchnerismo. ¡Cuánta hipocresía!
Pero Notiar nos trajo más alegrías que tristezas. Valió la pena y sigue valiéndola.
Haber conocido gente como Omar López Mato; Enrique Guillermo Avogadro; Carlos Berro Madero; Juan Curutchet; Carlos Pagni; Roberto y Javier García; Jorge Lanata; Eduardo Feinmann, Mariano Obarrio, Guillermo Yanco; Diego Ramiro Guelar; Silvia Mercado; Agustín Monteverde; Waldo Wolff; Federico Pinedo; Ceferino Reato; Mariano Caucino; Enrique Llamas de Madariaga; Fernando Iglesias; Kanji Kikuchi; Carlos Kikuchi; Martín Simonetta; Emilio Perina; Christian Sanz; Gustavo Lazzari; Carlos Mira; Claudio Savoia; Pablo Rossi; Guillermo Lascano Quintana; Mauro Viale; Cristina Guzmán; Teresa González Fernández; Fernando Laborda; Andrés Cisneros; Roberto Cachanosky; Fernando Carnota; Roberto Azaretto; Diego Cabot; Hernán Cappiello; Nicolás Wiñazki; Miguel Ángel Toma; José Octavio Bordón; Andrés Cisneros; Jorge Raventos; José Luís Zorzi; Silvia Mercado; Marcela y José María Campagnoli; Fernando Bravo; Willy Kohan; Ramón Lanús; Marcelo Gioffré; Silvia Ibarzábal; Pepe García Arecha; Sergio Berensztein; Eduardo Morino; Luciano Laspina; Fernando González; Ricardo Benedetti; Franco Mercuriali; Diego Sehinkman; Fanny Mandelbaum; y tantos otros -hoy amigos- justifican esta lucha diaria.
A Omar López Mato le debo la editorialización, publicación y presentación en el Club del Progreso del segundo de mis tres libros: "Cinco años K" en agosto de 2008, luego del triunfo de la "guerra gaucha" contra el régimen.
La lucha por la libertad como forma de vida; por la plena independencia de los poderes republicanos; por los valores que nos enseñaron cuando niños y por la rebelión tomista ante cualquier dictadura envuelta de populismo, habíamos logrado todos juntos el 22 de noviembre de 2015 cuando Mauricio Macri logró derrotar en el ballotage a Daniel Scioli.
Todos sabemos el costo social que ha significado recuperar los valores liberales en una sociedad enferma, cerrada y camino al ostracismo internacional que garantizaba el kirchnerismo de continuar con la degradación socioeconómica-cultural en marcha.
El gobierno de “Cambiemos” ha cometido muchos errores no forzados y algunos de ellos los ha corregido haciendo camino al andar.
Sin dudas que mucho le falta para ser considerado como “el mejor equipo de los últimos cincuenta años” como supo decir Mauricio Macri.
Y pasaron los tiempos y llegaron las elecciones de 2019….
El pueblo votó y eligió “comprar lo viejo y corrupto ya conocido” que las promesas incumplidas del actual veraneante europeo.
Tanto la Unión Cívica Radical como la Coalición Cívica y gran parte del PRO trataron de hacerle entender qué significaba interpretar la voluntad popular. Junto con Pichetto le hicieron entender que tenía que salir a “sudar la camiseta” después del desastroso resultado de las P.A.S.O. y lograron revertir 22 puntos en contra de agosto contra sólo 7 de diferencia en noviembre de 2019.
¡Y perdimos todos… Perdimos los argentinos porque por su exclusiva culpa “política” volvieron ellos!
Y nos quitaron la política exterior y la seguridad, los dos valores prístinos de su gobierno.
Prometieron reajustar las jubilaciones en un 20% con los intereses de la LELIQS e incumplieron denigrándolas.
Jugaron a las escondidas con los acreedores y luego de seis meses terminaron pagando 33 puntos de más de los 20 ofrecidos, previa pérdida de miles de millones de dólares, amén de la confiabilidad internacional que es lo más importante.
Y por si fuera poco en marzo de 2020 descubrieron que una pequeña gripe era una guerra virósica china contra todo Occidente, incluidos nosotros en el confín del mundo.
Gracias al confinamiento trataron de aprovechar el miedo para conculcar nuestras libertades constitucionales.
Violaron sistemáticamente el artículo 205 del Código Penal al convertir a la Residencia Presidencial de Olivos en un centro de reuniones “clandes” e hicieron del “vacunatorio V.I.P”. una orgía política. Quien ocupa formalmente la Presidencia de la Nación –creemos que aún en sus cabales- hizo de la contradicción un arma degradación institucional. Fue y vino, vino y se fue con prisa y sin pausa a convertirse en un pobre hombre dominado por la mujer política más lúcida del “Frente de Nadie”.
Pasaban los días y seguíamos enterrando muertos sin poder honrarlos en su destino final mientras ellos prodigaban al perro Dylan un personal trainer que les negaban a nuestros hijos al impedirles concurrir a clases presenciales.
Las actitudes vergonzantes de Alberto Fernández no sólo merecen una aislada denuncia penal, irredimible por multa pecuniaria.
Hubieran merecido que la unidad opositora presente un pedido de juicio político y sesione –aunque fuera en minoría- para darle el sano mensaje a una población desahuciada que el futuro aún es posible.
¿No comprenden los responsables de la “mayoría silenciosa” no prebendaria que estamos a un paso de la disgregación social?
No estamos solos; estamos más unidos que nunca.
Y estaremos en las calles para defender nuestras libertades constitucionales en desmedro del populismo que, de avanzar, puede arrastrarnos a un enfrentamiento civil.
Nosotros con banderas como única arma libertaria; ellos con “el planerismo militante y asalariado”.
Sacaron “la tercera carta del truco”. Con un “real envido” ya perdido se encaminan a dar la última batalla del partido en las elecciones legislativas del 7 de septiembre y 26 de octubre. Cierto que Sergio Massa no es un “ancho de espadas” sino un “ancho falso” y que su “hijo putativo político” Axel decidió abandonar “el cobijo materno” con miras a armar en 2027 su eventual candidatura presidencial.
Con “Alverso” Fernández ya depuesto, la reina maléfica sólo se preocupa por los delitos por los que fuera condenada, sino lo que más le preocupa; la libertad ambulatoria de su hija Florencia corre grandes riesgos de futuro.
Todos serán condenados pero la única que no tendrán “cobertura de aguantadero parlamentario” será la joven. La más inocente de esta trama (Florencia Kirchner) será la más perjudicada.
Todos somos responsables.
Vinieron las elecciones presidenciales de 2023. Juntos por el Cambio no ejerció su responsabilidad como directriz del futuro de la Argentina y un personaje “fellinesco como el Benny Hill argentino”.
Javier Milei supo recipiendar que una sociedad rota necesitaba un “salvador mesiánico”. Fue más vivo que inteligente por las atrocidades que dijo en campaña que luego lo hicieron “recular en chancletas”.
Tiró del mantel de una mesa con escasa comida y rompió lo bueno y lo malo.
La sociedad lo acompañó en la segunda vuelta del 19 de noviembre con desesperación, esperanza y temor. Era él o el infierno repetido y tan temido. Y lo acompañamos.
Lo hicimos pensando que sus “actuaciones proselitistas” ampliarían su mente, convocarían a todo el 56% que lo votó, formaría equipos técnicos gregarios, apelaría al Congreso de la Nación como canal fluido de intercambio de ideas, respetaría al Poder Judicial, consultaría con la dirigencia política para conformar los cargos restantes en la Corte Suprema de Justica y dejara de emplear el insulto como supuesto valor de diferenciación de una casta jamás vista como la de su entorno.
Dios existe y posibilitó que Guillermo Francos se encargue del trabajo político y Patricia Bullrich de seguridad nacional, que bien maneja una política que sabe contener el malestar social subterráneo.
Todo lo demás es absolutamente descartable políticamente como el imberbe Santiago Caputo y su hermana-madre como jefa espiritual de la Nación.
Vivimos una “realidad irreal” con una economía pisada, salarios y jubilaciones licuadas, dólar con flotación sucia, cepo, supuestos negociados de algunos miembros importantes de su entorno, etc., etc...
Si el feroz ajuste que padecemos se hubiera asemejado a una Convertibilidad o a un Plan Austral, todo sería ordenado y proyectable. Pero fue todo salvaje, desordenado y mirando cómo comienzan los lunes.
No tenemos Ministro de Economía sino Trader Financiero, ahora tendencioso y provocador.
Debemos reconocer que como sociedad estamos peor que a principios de marzo de 1976 cuando Balbín y De la Rúa visitaron a Lorenzo Miguel en su casa de Villa Lugano aconsejándole una licencia de Isabel Perón para que asumiera Ítalo Argentino Luder la presidencia en los siete meses restantes a la elección presidencial, que ostensiblemente ganaría Ricardo Balbín.
El “loro” fue directo en su respuesta… “estimado Doctor…los peronistas no nos vamos, que nos echen!!”.
Cuando subieron al Valiant IV de Balbín, éste le dijo a De la Rúa: “Fernando, ya no hay nada que hacer, son incorregibles!!!”
Y pidió la famosa cadena nacional que lo hace aparecer como vencido en lugar de haber dicho la verdad sobre los culpables del oscuro golpe de 1976, Balbín tuvo la honradez patriótica de callar el cisma de los culpables. Y asumió la derrota de la democracia setentista.
Y 49 años después vivimos una sociedad disgregada. Con índices de pobreza africana, violencia inmanejable, ignorancia educativa nunca vista, jóvenes irresueltos con destino al fracaso, salud insalubre, moneda de uso legal inexistente y depresión social nunca vivida.
Hoy la clase media argentina no encuentra destino.
Pero lo tiene.
Se enfrenta a una sociedad cansada, vencida, violenta y casi rota.
Por mucho menos padecimos dictaduras militares…
El nacimiento de la Liga de Gobernadores como esperanza para las mayorías silenciosas que valoran los preceptos liberales constitucionales alberga la conjunción del justo medio que enfrentará a los dos populismos dominantes, el de derecha mileista y la ralea kirchnerista.
Son Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Martín Llaryora (Córdoba), Ignacio Torres (Chubut) y Carlos Sadir (Jujuy), Claudio Vidal (Santa Cruz). Hay dos de origen radical, uno peronista, uno sindical y otro del PRO, una muestra acabada del estallido de los partidos. Se espera el acercamiento de Jorge Macri.
Debutarán en las parlamentarias de octubre con la mira direccionada hacia las presidenciales 2027.
Es de esperar que además del espanto los una el “affectio societatis” y que las banderas alberdianas que han levantado en sus provincias flameen en todo el país dentro de dos años.
Por último, deseo destacar que a pesar de contar con 40 años de ejercicio de la abogacía y haber fundado el 4 de agosto nuestro Notiar, no soy periodista; sólo aprendo de ellos.
Soy animal político, algo tan difícil de explicar como el sacerdocio cívico.
Humberto Bonanata - Notiar

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