OPINIÓN
A escasas cuadras de la "casa de las recogidas"
Por Walter R. Quinteros
En "Las cárceles federales argentinas" Mónica Viviana Martino, nos señala que eran el lugar donde los acusados esperaban la decisión sobre el verdadero castigo, de allí la discusión entre cárcel y presidio. Las cárceles más sólidas fueron fundadas en lugares donde existieron los conventos de los jesuitas que fueron expulsados, pero las cárceles coloniales eran dependencias edilicias de los cabildos, que eran edificios insalubres y vulnerables ya que los presos se escapaban por los boquetes que hacían en las paredes de adobe. A veces se recurría a las cárceles privadas para encerrar a los reos.
Por la cárcel pasaban las más variadas clases de delitos por ejemplo por los delitos especificados en la ley, por faltas privadas, por deudas quienes pasaban unos días de arresto presionados por los acreedores, quienes se negaban a cumplir promesas matrimoniales, hijos que purgaban culpas domésticas, individuos acusados de vagancia, dementes, novias sospechadas de vida escandalosa y mujeres en depósito intentando separarse de sus maridos.
Merece señalarse en párrafo aparte hablar de las cárceles destinadas a las mujeres que llegaban a ella, algunas por cometer alguno de los delitos previstos por la ley, otras por tener una vida licenciosa o también cuando se querían separar de sus maridos. Generalmente las mujeres que estaban en prisión eran por ser mecheras, estafadoras pero en su mayor número era por ejercer la prostitución o por crímenes pasionales.
La ciudad de Buenos Aires fue una de las primeras que separó la población femenina de la masculina a través de una real cédula de fecha 6 de noviembre de 1718 donde se estableció un impuesto para levantar un edificio destinado a las mujeres.
Es así que el virrey Juan José Vértiz le comunicó a la Corona haber construido la “Casa de Recogidas” donde se alojaban las mujeres de vida licenciosa para corregirlas.
Como ya se dijo, las mujeres que iban a la cárcel, eran las detenidas por vagancia, ebriedad, escándalos públicos, raterismo, infracciones a las ordenanzas policiales y reglamentos. También por homicidios pasionales o prostitución. Generalmente todas eran de un extracto social inferior, analfabetas pero incorregibles, es decir que no podían tener un trabajo decente. La mayoría eran solteras, algunas casadas, pocas viudas.
Luego en 1890 el viejo hospital de los betlemitas pasó a los hermanos del Buen Pastor que era una congregación dedicada a la readaptación de las mujeres detenidas. En esta casa de corrección había alienadas y calabozos para las furiosas, con cadena y cepo. Este edificio estaba ubicado entre las calles San Juan y Humberto I dando origen a la cárcel de mujeres llamándose “Asilo correccional de Mujeres”.
En el diario ultrakirchnerista "Tiempo argentino", Nicolás G. Recoaro, escribió un artículo al que llamó "El museo de la gayola: memorias del Servicio Penitenciario argentino", como subtítulo nos ubica en el lugar: "Encajado en el casco histórico del barrio porteño de San Telmo, el espacio donde funcionó el Asilo Correccional de Mujeres durante casi un siglo resguarda el archivo del país encerrado". Prisión, penal, presidio, penitenciaría, correccional, mazmorra, gayola, tumba a secas. ¿Se imaginan el día en que las instituciones de encierro sean tan solo un mal recuerdo? O mejor, cuando se conviertan en museos que echen luz sobre las tinieblas de los calabozos. Sitios de la memoria, con las historias de los hombres y mujeres que los padecieron hasta que se abrió la última reja. Y sigue.
Pero, para los que no son porteños, para los que sin ser porteños como yo, conocen al dedillo CABA y algunos partidos de la provincia de Buenos Aires...
¿Se dieron cuenta de algo?
Por si no lo sabían, Cristina Elisabet Fernández viuda de Kirchner, vive actualmente en San José 1111, a tan solo a 8 (ocho) cuadras del "exasilo correccional de mujeres", del hoy "museo de la gayola".
Por si no lo sabían, en nuestro país, existen 6 establecimientos penitenciarios destinados exclusivamente a mujeres, además de otros 13 que albergan tanto a mujeres como a varones, y 3 para mujeres y hombres trans.
Hay un juez, que tiene en sus manos, resolver si ella va a cárcel o le concede prisión domiciliaria.

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