OPINIÓN
Y abre el paso a la “conspiranoia” de sus militantes
Por
Nicolás Sanz

El presidente Javier Milei no deja de sorprender por sus constantes publicaciones en la red social X, utilizándola como un espacio personal por fuera de sus funciones como presidente.
Él intenta desligarse de ello, de hecho en su perfil, tal como lo resaltó cuando estalló el escándalo de la cripto $LIBRA, no se distingue como presidente, sino simplemente como economista.
Sin embargo, sí tiene la verificación gris, que significa que se trata de una cuenta verificada por tratarse de una institución gubernamental, es decir que su cuenta es, en pocas palabras, una cuenta pública por su ejercicio como presidente.
Pero no lo entiende, y sigue comentando como el panelista que supo ser en el pasado. Ese que lo llevó al conocimiento público y fue parte de su desarrollo profesional para finalmente convertirse en el jefe de Estado.
Dicho ello, en las últimas horas realizó un posteo acusando al periodismo de operar para que un nene con autismo, Ian Moche, desprestigie la gestión del Gobierno Nacional en materia de discapacidad.
Ello haciendo referencia al supuesto lineamiento de la familia del nene con el kirchnerismo. La realidad es otra, completamente. Ian es un activista que busca reunirse con funcionarios sin distinguir el color político por un ideal noble.
De hecho supo reunirse con la ex gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, del PRO y hasta con Romina Núñez, funcionaria de Milei, siendo la actual subdirectora de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS).
No es todo, porque el joven quiso reunirse incluso con el propio presidente, con quien buscó contactarse sin éxito. No hubo respuesta de parte del mandatario.
Tal fue el descontento por su publicación que no solo figuras públicas le pidieron al presidente un poco más de respeto, sino que ese fue un reclamo realizado desde la sociedad civil casi en su totalidad. Claro, salvo por los militantes libertarios.
Estos últimos fueron la parte más importante del armado de este nuevo relato, incluso se llegó a publicar información sensible sobre Ian, como la escuela a la que acude e incluso la dirección del domicilio en el que reside, lo que desató los peores temores de la familia Moche.
Pero fue tal el descontento que ahora, el próximo miércoles, en la semanal “marcha por los jubilados”, se sumarán al reclamo personas con discapacidad. Entre otros nuevos actores como profesionales del Garrahan y el CONICET.
Pero el presidente sigue rodeado de sus secuaces, sus férreos seguidores, que tienen una conspiranoía difícil de entender y encuentran fantasmas donde no los hay. Y Milei sigue demostrándolo a través de su cuenta oficial de X.
Nunca entendió que esa cuenta tiene peso político, que tiene pertenencia gubernamental. Sigue sin comprender –o sin querer comprender- su rol como jefe del Estado argentino.
Y la de Ian es acaso una de las más preocupantes, pero no es la única publicación que hace un llamado a concientizar sobre los posteos del presidente en redes sociales, siempre más cerca del escándalo que de la razón.
(Tribuna de Periodistas)
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