LA HIPOCRESÍA DEL KIRCHNERISMO NO TIENE LÍMITES

OPINIÓN

De la defensa al ataque de la libertad de prensa

Por Nicolás Sanz 

Hasta hace una semana, antes de que la condena contra la expresidenta Cristina Kirchner en el marco de la Causa Vialidad quedara firme, el kirchnerismo había alzado la voz a favor de la libertad de prensa y en contra de los constantes ataques del presidente Javier Milei al periodismo.

Sin embargo solo debieron pasar minutos después de la confirmación de la Corte Suprema de Justicia para el kirchnerismo vuelva a las viejas prácticas de atacar a los medios de comunicación, tal como acostumbró a hacer mientras fue Gobierno.

Los destrozos en el edificio donde funciona TN, en el barrio porteño de Constitución, es una muestra de ello. Y no puede decirse que fue un grupo de fanáticos improvisados ni un ataque aislado, hecho que demuestra la participación de José Lepere, ladero de Eduardo “Wado” de Pedro, uno de los dirigentes de mayor relevancia de La Cámpora.

Ciertamente, el kirchnerismo solo alzó la voz a favor del periodismo para ponerse en contra del Gobierno Nacional. No hay una creencia real de la libertad de prensa y los 12 años de los gobierno de Néstor y Cristina Kirchner lo demuestran.

La persecución a los medios de comunicación y a los comunicadores que denunciaban la corrupción en los años de gobierno k fue feroz. Muchos de los afectados pueden dar fe de ello. Y no era algo que solo quedaba en el espionaje ilegal -hecho de por sí grave-, habían amenazas e intimidaciones explicitas.

Hoy el kirchnerismo vuelve a mostrar su desprecio por el periodismo disidente e independiente. Amenaza a cuanto periodista puede. Persigue y ataca. Banaliza el trabajo de la prensa y trata de restarle prestigio.

El trabajo del periodista ciertamente siempre fue complicado por su rol de incomodar al poder. Todos los Gobiernos intentan con diferentes métodos silenciar las voces críticas de la prensa. A nadie le conviene que se sepa qué es lo que pasa en la intimidad del poder.

Desnudarlo es una tarea muchas veces faraónica y peligrosa, y con el kirchnerismo no hubo excepción. Parece que la culpa de que Cristina Kirchner haya terminado con condena firme fue del periodismo y no de la corrupción llevada a cabo desde las altas esferas del poder.

Culpa a la prensa, que no tiene injerencia alguna sobre la justicia ni la política. Simplemente se limita a contar lo que sucede. Tanto lo que está a la vista como lo que acontece en el subsuelo del poder real de la Argentina.

Algunos de forma más crítica, otros de manera más investigativa. Pero en definitiva nada tiene que ver el periodismo con la sentencia que le dictaron a la ex mandataria. Tampoco fueron los medios de comunicación quienes sacaron del plano electoral a quien había anunciado su candidatura a diputada provincial por la tercera sección de la Provincia de Buenos Aires.

Es una paradoja inexplicable. O mejor dicho, entendible. El peronismo en general siempre se enfrentó a los partidos de derecha con cualquier tipo de excusa. Luego utilizan a quienes dicen defender para tener algún tipo de redito electoral.

Se puede ver en la actualidad con los jubilados, los trabajadores (y sobre todos los residentes) del Hospital pediátrico Garrahan y con las personas con discapacidad, a quienes les pidieron que se sumen a manifestarse a favor de la libertad de Cristina Kirchner y en contra de la decisión tomada por la Corte Suprema de Justicia.

Dicen defenderlos para luego utilizarlos. Es lo mismo que intentaron hacer con el periodismo. Cuando fue crítico de Milei lo defendieron a capa y escapada. Hoy -que en el marco de la condena a la ex mandataria la critican- lo atacan.

No hay dudas de que el kirchnerismo, hipócrita, utilizó a la libertad de prensa como método de polarización contra el Gobierno Nacional. Descree de la misma y lo está demostrando con cada acción tomada.

Tanto es así que la Policía de la Ciudad de Buenos Aires fue acomodada para defender las instalaciones de los medios de comunicación que radican en terreno porteño con el fin de evitar vandalismo y ataques a la prensa.

No solo eso, el Foro de Periodismo Argentino (Fopea) expresó su repudio por “los actos de violencia contra periodistas y medios de comunicación” y advirtió sobre “la instalación de un clima de intolerancia en el país, que afecta el trabajo periodístico y que limita la libertad de expresión”. Más claro imposible.

En un comunicado sostiene que, si bien la violencia no es nueva, se “vio intensificada a partir de la ratificación de la Corte Suprema de Justicia de la condena contra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner”.

Varios periodistas, como Alan Ferraro y Gustavo Noriega, sufrieron amedrentamientos. Y algunas sedes, como la mencionada de TN y Canal 13, Olga TV y Radio Rivadavia, fueron vandalizadas y amenazadas por el fanatismo k.

Como si ello fuese poco, en un nuevo embate contra la libertad de prensa, en la madrugada del pasado martes apareció un pasacalle con graves agravios dirigidos a la periodista Guadalupe Vázquez en el frente del edificio de Radio Rivadavia. La agresión fue acompañada por decenas de panfletos con insultos similares, esparcidos en la zona.

La emisora -donde trabajan periodistas de la talla de Cristina Pérez y Baby Etchecopar– expresó preocupación por el crecimiento de estas amenazas, que apuntan a condicionar el ejercicio libre de la profesión.

Es por ello que desde FOPEA se solicitó con urgencia “que cada actor político extreme la tolerancia y el respeto hacia el trabajo de la prensa”. Nuevamente, la hipocresía del kirchnerismo no tiene límite alguno.

(Tribuna de Periodistas)




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