CRISTINA CONTRA EL GORDO DAN

OPINIÓN

¿Una eternauta versus un cascarudo?



Por Carlos Salvador La Rosa

El desafío del gordo Dan a Cristina Kirchner de competir electoralmente con ella, aunque no se concrete, puede ayudarnos a analizar lo que la ex presidenta pretende de su postulación a legisladora provincial. Vale decir, lo que ella quiere que la sociedad piense de su decisión, y las razones verdaderas por las que ella tomó esa decisión. Que son dos cosas absolutamente opuestas.

La frase "Nadie se salva solo" es un lema clave en la serie argentina "El Eternauta", basada en la historieta homónima de Héctor Germán Oesterheld. Refuerza el mensaje de la necesidad de cooperación y resistencia colectiva ante la adversidad, en contraposición a la idea de salvación individual. Mensaje principal de El Eternauta sintetizado por la IA.

El gordo Dan dice que a Cristina le gana caminando si lo eligen a él para competir contra ella en la tercera sección de la provincia de Buenos Aires como legislador provincial.

El gordo Dan es un fanfarrón delirante de ideología fundamentalista, un provocador místico e insultador que expresa lo más bajo del mileismo, pero en lo que dice de Cristina Kirchner no está del todo equivocado. Porque no es tanto que el referente principal de los trolls libertarios pretenda posicionarse “elevándose” al nivel y al significado político de Cristina Kirchner que son un millón de veces más que los suyos (se evalúe positiva o negativamente la trayectoria de la señora), sino que ha sido la ex presidenta quien decidió posicionarse “bajándose” al nivel y al significado político del gordo Dan.

Para peor, imitando lo que ya hizo Javier Milei en Capital, que envió un referente suyo nacional, Manuel Adorni, a fin de pelearla desde un cargo de legislador provincial. Pero el presidente hizo esa jugada detrás de una clara lógica de poder, mientras que la ex presidenta disfraza de lógica de poder lo que no es más que una maniobra de sálvese quien pueda (mejor dicho, me salvo yo y el resto que se joda).

En 2017 (ya en ese entonces, como ahora, andaba necesitada de fueros para escapar de la justicia) se presentó como senadora nacional, y perdió la elección frente a Esteban Bullrich, que era un dirigente poco conocido por la sociedad. Pero igual entró en la Cámara de Senadores y salvó el cuerpito por si las moscas judiciales, que al final no llegaron.

Ocho años después, se presenta a legisladora provincial, reiterando su singular talento para disfrazar las jugadas más pequeñas con supuestas grandezas estratégicas políticas, cuando menos de nivel napoleónicas.

Lo que Cristina quiere que piensen de lo que ha decidido hacer, es más o menos lo siguiente: El retonto de Axel, como me cree piantavotos y piensa que yo lo quiero convertir en otro títere como hice con el Alberto, separó la elección provincial de la nacional para alejarse lo más posible de mí. Pero ahora tiene que estar recontra asustado con que Milei le haga lo mismo que en Capital y trayendo una figura nacional a la elección provincial, le dé pelea de igual a igual y termine derrotándolo. Menos mal que estoy yo, y aunque el desagradecido del Kichi no se lo merezca, me presentaré en los comicios locales para darle una mano. De puro patriota nomás. Porque si no ganamos en la provincia, ni te quiero contar lo que nos puede pasar en la elección nacional. Al menos preservemos nuestro fuerte “El Álamo” como los Macri no pudieron preservar el suyo.

Si bien Cristina admite que su jugada no es ofensiva, sino simple y meramente defensiva para ponerle, con su presencia, una valla fuerte al aluvión Milei, hasta que se le vaya el efecto con el tiempo y el peronismo puede volver a ser competitivo (el peronismo conducido por ella, se entiende, ya que ella no entiende que pueda existir un peronismo donde ella no sea la jefa única e indiscutible), se está vendiendo como una heroína dispuesta a sacrificar todo por la patria y bajar, entonces, de gloriosa ex dos veces presidenta a mera legisladora local.

Pero esas son las cosas que Cristina quiere que piensen de su jugada; ahora analicemos lo que ella realmente piensa: Si el peronismo salva la provincia del mileismo, todos me lo van a tener que agradecer a mí, que hice el sacrificio de competir para ese cargo menor. No obstante, si el peronismo pierde la provincia, pero se gana la tercera sección (que es el territorio electoralmente más peronista de todo el país) yo le voy a poder reprochar a Axel la irresponsabilidad de haber desdoblado las elecciones y haberme querido dejar de lado. En ambos casos, ganando toda la provincia, o ganando solo la tercera sección electoral, yo seguiré siendo la jefa del peronismo. Ahora bien, si ocurriera el resultado más catastrófico, que se perdiera hasta en la tercera sección, yo igual entraré en la legislatura y volveré a poseer los fueros para que esos jueces del lawfare no me metan en cana. Y siempre el costo de todo lo seguirá pagando Kicillof, con lo cual yo, aún vencida, seguiré siendo -como en 2017- la jefa del peronismo (o de lo que quede de él) a la espera de la reconstrucción y de otro Alberto Fernández, si el Axel se sigue negando a querer ser mi nuevo títere.

Para finalizar, y aunque parezca un detalle menor, Cristina también debe estar pensando que postularse para las elecciones locales adelantadas en la provincia, es darle un mes menos de tiempo a los jueces de la Corte para que puedan confirmar su condena a prisión por indiscutible y probadísima corrupción.

Y así como París bien vale una misa, los fueros también lo valen. Todo sea para no ir en cana, aunque sea con prisión domiciliaria en mansión con pileta de natación climatizada y yacuzzis por doquier. Al fin y al cabo, pertenecer tiene sus privilegios, que son los “derechos humanos” de los ricos, no importa el modo en que se hayan hecho ricos.

En síntesis, Cristina se presenta como la salvadora universal del peronismo y, por añadidura del país, pero en el fondo su única intención es la de salvarse sola. Exactamente lo contrario al mensaje que nos deja El Eternauta, la vieja historieta, y actual serie, que ella tanto dice admirar. Y de la que ahora, además, pretende ser hasta protagonista, intentando vencer, si le hace frente, a un simple cascarudo como el gordo Dan.

(LOS ANDES)




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