OPINIÓN
El locro del 11
Por Sergio Schneider
Dante Do Sun Choi es un empresario de origen coreano que tiene 60 años. Vive en la Argentina desde los 12, cuando su familia llegó al país en busca de un futuro que no avizoraban en su nación, devastada por la guerra. Uno de los puntos de atracción de la Argentina para ellos fue la abundancia de alimentos, que era la imagen que se tenía de estas latitudes desde Asia.
No fue fácil, desde el mismísimo comienzo. La salida de Corea fue en 1977, y aquí la dictadura de Jorge Videla cumplía un año en el poder tras el golpe de Estado del 76. El régimen le negó la visa a Choi, sus padres y su hermano. Entonces ingresaron como inmigrantes ilegales vía Paraguay, y se alojaron en una precaria vivienda de Fuerte Apache, una de las villas más conocidas de Buenos Aires.
La precariedad económica del hogar era tanta que desde su llegada todos se pusieron a trabajar a destajo elaborando prendas textiles con una sola máquina de coser. Se turnaban para ocuparla. Comenzaron con pequeños trabajos para clientes ocasionales, pero fueron sumando pedidos. Entonces compraron más máquinas. Pasaron los años. Dante Choi fue expulsado de la escuela secundaria porque, al ser un ilegal, carecía de documentación argentina. La posibilidad de ser deportados aterraba a sus padres y a él.
El tiempo continuó andando. Dante acabó abriendo su propia fábrica textil y se convirtió en un referente del sector. Inquieto, arriesgado, más de una vez al borde de quebrar por los irracionales giros económicos del país y catástrofes naturales (una inundación casi lo hunde en la carencia total), exploró otros rubros. Hoy dirige Peabody, una de las marcas de electrodomésticos más reconocidas, que compró en 2004.
Un par de años atrás, entrevistado por Antonio Laje para un canal de cable, contó la experiencia de visitar -ya siendo adulto- Corea del Sur, su tierra natal, y ver que la historia era inversa. Aquí, la decadencia, el atraso casi por voluntad propia. Allá, el crecimiento económico a tasas asombrosas.
Cuando se le preguntó qué diferencias notaba en el día a día de un país y del otro, dijo que algo que le llamaba la atención eran las noticias de las que hablaban los medios. Eran agendas muy diferentes. Allá, dirigentes, empresarios, analistas, discutiendo aspectos concretos sobre las potencialidades de Corea y cómo transformarlas en resultados. Aquí... la nada misma.
TAN LEJOS
La referencia a Dante Choi y sobre aquello que le resultó significativo en la visita al país de sus padres es porque seguramente buena parte de la tragedia social argentina tiene que ver con esa indigencia nuestra de ideas y de debates. No nos vayamos demasiado lejos: aquí, en el Chaco, a una semana de la elección de renovación de la Legislatura, el oficialismo hace campaña recordando a cada momento que ya no hay cortes de calles y la principal fuerza opositora pone por delante de cualquier otra cuestión el importe de las boletas de luz. Ojalá que Dante Choi no se entere.
Por si hacía falta alguna otra constatación sobre el nivel de la calidad dirigencial, los chaqueños tuvimos la oportunidad de ver los dos debates de candidatos que la legislación provincial obliga a realizar en cada campaña. En general, casi un plagio a "Hablemos sin saber", aquel sketch de un programa humorístico de años atrás. La sanata llevada a extremos profesionales. Algunos candidatos, evidentemente, han considerado que con desempolvar tres revistas Anteojito y leerlas ya quedaban capacitados para ocupar un escaño en la Cámara de Diputados.
SEMANA FINAL
Ahora arranca la última semana de proselitismo. No parece que vayamos a ver nada muy diferente de lo que hubo hasta ahora, a menos que alguno de los jugadores que pelean este partido tenga una movida fuerte guardada. Un anuncio rutilante, una denuncia impactante, algo que mueva la aguja. Por lo pronto, las cartas parecen ser las que están a la vista.
Chaco Puede, la alianza de Zdero con La Libertad Avanza, pivotea sobre el pasado reciente. La relación corrupta entre la administración de Jorge Capitanich y la dirigencia piquetera funcional al kirchnerismo se convirtió en un caballito de batalla casi excluyente. Las recientes novedades judiciales, que reciclan escándalos con referentes "sociales" convertidos en millonarios gracias a la gestión peronista, se produjeron con tanto sentido de la oportunidad que para el radicalismo es casi una campaña que se hace sola. Aun así, el gobierno y su coalición cargan las tintas en el tema, lo hacen fluir una y otra vez en sus abundantes vías de difusión (con una notable presencia en redes sociales) y agregan algunos montajes coloridos, como el retiro del "puño socialista", un mamotreto instalado en su momento por Emerenciano Sena frente al barrio que lleva su nombre. Fue una puesta en escena que roza la sobreactuación, sobre todo a tan pocos días de los comicios. ¿Hacía falta? Algunos consideraron que sí.
SIN AUTOCRÍTICA
Desde el otro lado, Capitanich opina -quizá desde mucho antes de dejar el poder- que cualquier acto autocrítico es debilidad e inconveniencia. Por eso, frente a la andanada zderista (que por supuesto también colmó las intervenciones de Julio Ferro, el primer candidato radical, en los debates televisados), respondió hablando de una "campaña sucia" pergeñada por el gobierno provincial, los medios y estamentos judiciales. Como el lawfare planteado recurrentemente por Cristina Kirchner en su defensa, pero de fabricación local.
Además de ese planteo, el peronismo no cede en su estrategia de poner en vidriera todo lo posible el tarifazo en los servicios de energía eléctrica. El PJ comunicó que hará una presentación formal este lunes denunciando que las facturas de Secheep que tendrán vencimiento en estos días no están llegando a los domicilios de los usuarios. Esos montos ya están a la vista para quienes operan los pagos con cuentas de home banking o bajan sus boletas del sitio web de Secheep, pero una parte importante de la población todavía se entera de los importes por abonar recién cuando la tradicional (y cruel) boleta de papel aterriza en sus casas. Son las que el coquismo sostiene que se están "escondiendo". ¿Es inverosímil lo que plantea el justicialismo? No. Esto es el Chaco, y acá siempre se juega en el barro. No obstante, en declaraciones a NORTE que se publican hoy, la presidencia de Secheep niega de plano que se les haya puesto candados a las facturas.
HUMEA LA OLLA
A pesar de la pobreza de la campaña (con la paradoja de que en ella se están yendo miles de millones de pesos), los recursos discursivos muestran en gran medida de qué se trata la pulseada del domingo que viene. Zdero, en definitiva, quiere que el 11 de mayo vuelva a aparecer el voto castigo a Capitanich que selló la suerte de las elecciones para gobernador en 2023. Capitanich espera que el impacto del ajuste económico de Milei (respaldado por el Chaco y simbolizado de manera muy clara por el facturazo eléctrico) induzca en el votante la idea de que antes del recambio gubernamental se vivía mejor.
En este tipo de procesos electorales vale tanto lo que se dice como lo que no; tanto lo que se muestra como lo que se intenta alejar de la mirada del público. Se parece a los actos de magia. Vuelve a suceder en esta ocasión. El oficialismo se incomoda cuando se habla de los padecimientos de una parte inmensa de la población en el día a día. La principal fuerza opositora no se hace cargo absolutamente de nada de todo aquello que ayudó a que el camino nos haya traído hasta aquí.
De ese extraño locro de verdades, manipulaciones, vueltas de la vida y algoritmos saldrá, dentro de siete días, la decisión popular.
(Diario NORTE)
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