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CULTURA

El Festival de Cine de Cosquín lleva 14 ediciones y dramatiza desde ayer el bello paisaje otoñal punillense



Por Gabriel Ábalos

Un faro de filmes en las sierras

Ha recomenzado el FICIC, notable festival de cine que engrandece la fama cultural de la ciudad y el paisaje punillense de Cosquín, y que abrió ayer su programación de competencias de esta 14ª edición. La dirección artística corresponde a Roger Koza, una autoridad por el amor y el trabajo empeñado en hallar y promover piezas del cine independiente internacional que merecen ser vistas y que los cinéfilos merecen ver. El Festival de Cine de Cosquín se ha convertido en una pequeña enorme fiesta argentina que celebra el placer de ver cine por fuera del algoritmo de la industria y de las plataformas. El FICIC es una creación de sus directores Eduardo Leyrado y Carla Briasco, ha crecido en la consideración internacional y se ha convertido en un encuentro avivado por las obras que circulan en las competencias. Ayer tuvo lugar la apertura a la hora del cierre de una jornada donde se vieron cuatro filmes cortos de la competencia de cortometrajes, un título de la competencia internacional y la película de bienvenida al festival, que fue El mensaje (Argentina, España, Uruguay) dirigida por Iván Fund, ganadora del Oso de Plata premio del Jurado en el festival de cine de Berlín, sobre una niña en una situación poco auspiciosa, que tiene el don de comunicarse con los animales. El festival lleva un foco Iván Fund en torno a filmes suyos que abordan la niñez.

La programación de ayer viernes exhibió varios títulos que hacen la boca agua. En la competencia internacional se proyectó el primer largo de Pablo Martin Weber, Ecos de Xinjiang, especie de lúcido delirio cuasi apocalíptico. Weber se reveló con un corto magistral, Homenaje a la obra de P. H. Gosse (2020). Otra película que hace levantar las cejas es el nuevo largo de Martín Sappia, luego de llamar la atención con el documental poético Un cuerpo estalló en mil pedazos. Estrena su primer largometraje ficcional, Después, la niebla, una historia sobre un hombre que, para poder seguir adelante, debe volver atrás, a su pasado. Para cerrar el corazoncito cordobés se señala que, dentro de la competencia internacional de cortometrajes, atrae la atención el trabajo de Augusto Sinay, director de El escuerzo, que con su hermano el dibujante Matías Sinay, presenta una animación de 14 minutos, Compost, sobre una mujer dueña de un vivero quien, al morir su marido en un accidente, decide usar su cuerpo para fertilizar una nueva planta.

Y hay más por descubrir, en el FICIC. Hay un título del Foco Iván Fund, Vendrán lluvias suaves, y también se organiza un diálogo entre este director y Roger Koza, sobre el tema El idioma de la infancia. Hay un filme de la sección Nuestros Autores, el filme filipino Fantosmia, dirigido por Lav Díaz, de cuatro horas de duración, para recorrer los actos y la conciencia de un soldado y policía perturbado por su pasado, en que exterminó a cientos de personas. Se proyectan seis cortos de escuela en la competencia nacional, y no por último es menos importante señalar que durante el festival se pasan tres títulos escogidos por Fernando Martín Peña, en la sección Filmoteca en vivo, con proyecciones en 35mm. Y se exhibe la película británica de 1972 Fuego de juventud (Made) de John Mackenzie, primero de tres títulos cuyas protagonistas son mujeres empecinadas en sobrevivir con sus propias reglas en contextos hostiles, sea en Alemania, en Nueva York o en Londres. Todo eso hoy, y sigue el festival a toda marcha hasta el domingo. Un lujo, una cita que requiere amor al cine y lo devuelve con creces.

(Con información de Alfil)




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