TRES DE MIS SOLDADOS NO REGRESARON

 EDITORIAL

Eran también de todos ustedes, y de toda la Patria



Por Walter R. Quinteros

Escribo esto con las pausas que me permite mi memoria, buscando rostros bajo los cascos de acero, con un dejo de orgullo y también de bronca. Recuerdo que fui destinado al Escuadrón Tropas de la E.A.M. para instruir a mis soldados, a sus soldados, a nuestros soldados. Aquellos hombres con cara de pibes y hambre de gloria, en el uso del armamento que llevaban al combate en nuestras Islas Malvinas. Eso fue allá por marzo / abril del año 1982, cuando fui designado subinstructor en el uso de armas de combate, tarea que nos demandaba a todos, jornadas enteras de instrucción.

Después, cuando volvieron de la guerra, volvieron mucho más hombres, con cara de hombres. Eran mucho más soldados. Me daba gusto estrechar sus manos, mirarlos a los ojos, abrazarlos. 

Pero tres de mis soldados, tres de sus soldados, tres de nuestros soldados no regresaron. Quisiera recordarlos. Les pido los recuerden.

En Pradera del Ganso cayeron heridos de muerte en el estrépito de la batalla, Héctor Walter Aguirre, Luis Guillermo Sevilla y Mario Ramón Luna. Cayeron como caen los valientes, en combate. Con su uniforme perfumado en aromas de pólvora y sangre. Fue el 28 de mayo de aquel año. Quiero mantener la historia de ellos viva. Que mantengamos la llama encendida de aquel espíritu, quiero honrarlos. Que todos los honremos porque son parte de nuestra historia. Ellos eran mis soldados, los que entrenaban a mi lado disparando sus armas mientras adoptábamos distintas posiciones de tiro, arrastrándonos en el suelo del polígono. Eran los que asimilaron mis gritos, mi forma de demostrarles cómos usarlas, cómo limpiarlas, cómo apoyarse y valerse de los accidentes del terreno, cómo hacerlas más efectivas. 

A veces, me sucede que algunas lágrimas se me escapan cuando estos recuerdos vienen a visitarme. Pero ocurren por estos días, los mismos, pero de aquel año en que tuve el honor de convivir con ellos, de instruirlos para el combate y esa emocionalidad me llena de dolor y de tristeza. Porque tres de mis soldados no pudieron regresar.

Se llamaban: 

Héctor Walter Aguirre, que había nacido el 19 de septiembre de 1963 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Que, a los 18 años fue convocado para cumplir con el Servicio Militar Obligatorio, como Soldado Conscripto, en el Escuadrón Tropas de la Escuela de Aviación Militar en Córdoba.

Luis Guillermo Sevilla, que había nacido el 17 de septiembre de 1963 en Rosario de la Frontera, provincia de Salta. Que, con 18 años de edad fue convocado para cumplir con el Servicio Militar Obligatorio, como Soldado Conscripto en el Escuadrón de Tropas de la Escuela de Aviación Militar en Córdoba.

Mario Ramón Luna, que había nacido el 10 de julio de 1963 en Pozo del Castaño, provincia de Santiago del Estero. Que, a los 18 años fue convocado para cumplir con el Servicio Militar Obligatorio, como Soldado Conscripto, en el Escuadrón Tropas de la Escuela de Aviación Militar en Córdoba.

A los héroes no se los olvida, jamás.







Comentarios