CONSECUENCIAS

POLÍTICA / Por Christian Sanz

Los intendentes temen saqueos por el coronavirus

El documento que inquieta a los barones


El documento es tremendista, mucho más de lo que podría contarse en estas líneas. Circula entre los intendentes del tercer cordón del conurbano bonaerense y refiere a posibles saqueos generados por una serie de “factores periféricos” derivados del coronavirus.

La cuarentena obligatoria, sumada a la falta de actividad económica del sector más marginal —la posibilidad de hacer “changas” y trabajos de ese tenor— sumado a la desesperación ante la imposibilidad de stockearse por parte de la gente menos pudiente, hacen un combo explosivoque podría llevar al peor escenario.

En ese contexto, los mandatarios comunales comenzaron a comunicarse entre sí a efectos de intentar un plan de coordinación, contención y represión ante lo que estiman que será inminente. También ha sido informado al respecto el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, quien le trasladó la inquietud a su ministro de Seguridad, Sergio Berni.

“Del uno al 10, las posibilidades de que haya una explosión social están en un 7”, dijo a Tribuna de Periodistas el vocero de uno de los municipios más pasibles de estallar.

De acuerdo al mismo informante, se habrían detectado puntuales contactos entre “punteros” de ese mismo distrito que harían referencia a la posibilidad de organizarse a efectos de “asaltar” un conocido hipermercado del sur bonaerense.

Por ahora, se trata de algo “improvisado”, no muy planificado. Pero podría ser parte del inicio de una movida que podría escalar en el corto/mediano plazo. Por otro lado, hay sospechas de que haya otros grupos que estén pergeñando algo similar, allí o en otros lugares de Buenos Aires.

Uno de los que ostenta preocupación al respecto es Fernando Espinoza, mandamás del siempre explosivo distrito de La Matanza.

Por caso, el intendente matancero mantuvo en la última semana reuniones públicas y privadas con Berni y con Sabina Frederic, ministra de seguridad de la Nación.

Según el propio Espinoza, se busca incorporar mayor “logística, tecnología y fuerzas especiales de la Provincia y Federales para toda La Matanza y ajustamos detalles para el regreso de los gendarmes”. El temor no es tonto.

En menos de 10 días se terminará la cuarentena obligatoria y todo indica que habrá una extensión de la misma, ya que difícilmente se resuelva la expansión del coronavirus en ese lapso.

¿Qué ocurrirá entonces con aquellos que “tachan” las horas para “volver a la normalidad”? ¿Seguirán aguantando con paciencia en sus casas, sin provisiones ni dinero para solventar sus cuestiones básicas?

Aquellos que trabajan en relación de dependencia, incluso los empleados públicos, no tienen mayor problema, porque sus sueldos estarán depositados en sus cuentas el último día del mes. Pero, ¿qué sucede con aquellos que viven el día a día a través del cuentapropismo o las conocidas changas, muchos de ellos con familias que solventar?

La respuesta a esa pregunta es la que inquieta en estas horas a los barones del conurbano. Nadie se anima a arriesgar un pronóstico. Tal vez sí... pero es preferible reprimirlo, psicoanálisis mediante.

(Tribuna de Periodistas)

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