EDITORIAL
Debiera haber una ordenanza que establezca la realización obligatoria de una auditoría de gestión al finalizar cada mandato de intendentes
Por Walter R. Quinteros
Estaría bueno, entonces los intendentes que fracasaron en su gestión por el incumplimiento de sus promesas de campaña, como el intendente Renato Raschetti, en Cruz del Eje, tendría que comunicarle al vecino de a pie, por qué motivo le mintió.
Estas auditorías debieran realizarse cualquiera sea la causa de finalización del mandato, ya sea por finalización de mandato, renuncia, remoción, reelección u otra causa legal. Eso se aprobó en Las Heras, Mendoza.
Por ejemplo, nuestro intendente nos hablaba de transparencia y honestidad, potencial turístico, ciudad distinta, en programas que resultaron fantasmas.
Nada.
Entonces tenemos que una auditoría a la gestión, tendría como objetivo el de fortalecer la transparencia en la administración de los recursos públicos y garantizar el acceso a todos los vecinos de a pie, es decir información precisa.
Porque en eso, nos engañó.
Una auditoría será siempre esencial para garantizar la transparencia en la gestión pública y generar confianza en la ciudadanía.
Aquí ya no hay confianza. Ni la tiene la supuesta "oposición", algo tan frágil no se consigue.
Nada.
Tenga el color político que tenga la gestión, es fundamental que sea auditada, porque estos gobiernos y entidades del sector público nos deben rendir cuentas del uso de los recursos provenientes de la tributación, tanto ante quienes los proporcionan como ante los ciudadanos que dependen de los servicios prestados con ellos.
Un dato que muy pocos políticos acompañan, es el reclamo que el ciudadano Ralo Ávila viene efectuando, no solo para este intendente que le ha dado la espalda a la ciudad y sus ciudadanos, sino para todo el arco político. Ávila, señala en redes sociales que la Justicia le ordenó al intendente hace 938 días, poner en vigencia nuestra Carta Orgánica. Lo cual supimos publicar en aquel momento.
¿Y? Nada.
Insisto, debiera haber una ordenanza que habilite las auditorías, y que estas, trabajen en paralelo sin afectar las escasas competencias que tiene el Tribunal de Cuentas, que nada dice, o parece no ver como para decir algo, ni de cualquier otro control vigente.
La auditoría es para cocimiento de los vecinos de a pie. ¿Se entiende?
Por cierto, y para garantizar credibilidad, los informes resultantes debieran ser elaborados por universidades públicas o instituciones académicas con acreditación oficial y antecedentes comprobables en materia de auditorías públicas.
Y que por ética, no se alojen en el hotel del intendente actual.
Condición sine qua non: cada gestión saliente estará obligada a solicitar ser auditada con una anticipación mínima de 90 o 120 días respecto de la finalización de su mandato.
¿Qué le interesa saber al vecino de a pie?
Las cuestiones relacionadas a las finanzas:
El estado y revisión de la tesorería, cuentas bancarias, cajas chicas, arqueo de caja y estado de la deuda municipal.
Las cuestiones relacionadas al presupuesto:
La ejecución del presupuesto de gastos y recursos, contrataciones, recaudación y análisis de la planta de personal y de los contratos.
Las cuestiones Patrimonial:
Un relevamiento de los bienes y propiedades del municipio.
Las cuestiones relacionadas a las promesas de campaña.
En Cruz del Eje nada de eso ha sucedido. Nadie de la oposición abrió la boca. Entre bueyes...
Nadie tiene conocimiento de nada. No se publicaron informes en sus páginas institucionales ni los hemos escuchado llamar a TODA la prensa para que divulgue cuentas y estados. La soberbia los hizo engordar y vestirse bien. Hacer ostentaciones. Nada más.
Por eso, si uno le pregunta al vecino de a pie, la respuesta es: no sabemos nada.
La información, en ninguna de sus formas, le ha llegado a la prensa independiente, a la que no se vende. Mucho menos, el sufrido vecino de a pie ha tenido acceso.
Y la ciudad se cae a pedazos.
Típico de una gestión de fracasados.

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