OPINIÓN
Allá por comienzos de este año, el corresponsal de The Post en Europa, Luis Pedro López Bosch, nos hablaba de Pep Guardiola, cuando participó del "Act x Palestine"
Por Walter R. Quinteros
Entre otras cosas nos decía: "por estos días, cuando el deporte global suele correr el cuerpo a cualquier incomodidad política, Pep Guardiola decidió no hacerlo".
Vale la pena, en esta turbulencia del mar de dudas que nos dejó la final del Mundial de fútbol, recordar esta nota.
"El entrenador más influyente del fútbol europeo, emblema de la corrección discursiva y exDT del Manchester City, rompió el molde y se manifestó públicamente a favor del pueblo palestino en un acto solidario que dejó a muchos incómodos y a otros directamente mudos. Guardiola participó en Act x Palestine, un concierto benéfico realizado en el Palau Sant Jordi de Barcelona, y subió al escenario no como técnico ganador de Champions ni como referente del "fair play", sino como ciudadano. Su mensaje fue directo, sin eufemismos, y apuntó de lleno a la tragedia humanitaria que atraviesa la Franja de Gaza, con especial énfasis en los niños".
Ya lo hizo Guardiola, aquel 29 de enero de este año.
¿Guardiola está en la lista negra como los muchachos de nuestra selección de fútbol? ¿Por eso dejó de dirigir al Manchester City? ¿O nos venden que le dieron un "carguito" de embajador?
En un mundo donde las grandes figuras deportivas suelen elegir el silencio estratégico —para no incomodar sponsors, ligas o federaciones—, Guardiola eligió la palabra. Y la usó para señalar una responsabilidad colectiva.
Vamos a ver. Entre otras cosas qué había dicho Pep: "vemos a niños palestinos que hoy están completamente solos. Y no podemos aceptar que esto sea normal. No es una cuestión de ideología, es una cuestión de humanidad", dijo ante miles de personas.
Nos señalaba así el periodista López Bosch que: "el entrenador catalán también apuntó contra la indiferencia internacional, un mensaje que incomoda porque interpela, incluso —o sobre todo—, a quienes prefieren mirar para otro lado".
Desde que aprendimos a leer los mapas en las escuelas primarias, nosotros los argentinos sabemos que las Islas Malvinas son argentinas. ¿Hasta cuando los argentinos vamos a seguir mirando para otro lado?
"Cuando los más débiles quedan abandonados, todos fallamos. Si no somos capaces de alzar la voz por ellos, ¿para qué sirve todo lo demás?", agregaba Guardiola en defensa de las criaturitas huérfanas palestinas.
Guardiola, con una kufiya sobre los hombros, hablando de Gaza mientras el fútbol europeo —y del mundo entero—, seguía funcionando como si nada, con estadios llenos, contratos récord y una neutralidad cada vez más parecida a la complicidad.
Ahora vamos a la otra lectura, la otra cara de la moneda
Dice López Bosch. "Como periodista argentino viviendo y trabajando en Europa, no recuerdo —ni encuentro registro relevante— de que Guardiola haya condenado pública y explícitamente a Hamas por la masacre del 7 de octubre de 2023. No una referencia genérica a la violencia, no una condena abstracta al horror, sino una mención clara al ataque que incluyó asesinatos, violaciones y secuestros de civiles israelíes y que funcionó como hecho detonante de esta guerra. Ese silencio no invalida su sensibilidad frente al sufrimiento palestino, pero sí abre una pregunta incómoda: ¿se puede hablar de humanidad completa cuando la empatía parece empezar siempre después de un hecho fundacional que nunca se nombra?".
En Europa, donde la memoria histórica tiene peso político, lo que no se dice también construye sentido. Y en este caso, el silencio no es neutro.
Hagamos un repaso rápido sobre Francia y el Reino Unido, por ejemplo
Podemos decir que por estos días Francia no posee colonias formales, pero mantiene 12 territorios de ultramar integrados política y administrativamente como parte de su República.
La ausencia de la libre determinación de los pueblos, ¿no es violencia?
Las Naciones Unidas aún clasifica específicamente a Nueva Caledonia y la Polinesia Francesa como territorios no autónomos.
Y los territorios de ultramar que tienen el mismo estatus que la Francia metropolitana. Son Guadalupe y Martínica, en el Caribe. Guayana Francesa en Sudamérica, La Reunión, y Mayotte, en África.
Y también están las Colectividades de Ultramar que aunque tienen mayor autonomía, siguen dependiendo de Francia: la Polinesia Francesa, San Martín, San Bartolomé, San Pedro y Miquelón, y Wallis y Futuna.
¿Dónde los reclamos políticos de los otros pueblos? ¿Sigue la indiferencia internacional?
Hoy en día, el Reino Unido mantiene 14 Territorios Británicos de Ultramar y algunos de ellos, como las Islas Malvinas y las Islas Georgias del Sur, están bajo disputa territorial con Argentina.
En América y el Caribe tienen dominio territorial sobre: Anguila, Bermudas, Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán, Montserrat, y Turcas y Caicos. Además de Santa Elena, Ascensión y Tristán da Cunha.
En Europa: Gibraltar en España y las bases soberanas de Acrotiri y Dhekelia en Chipre.
En el Océano Índico y Pacífico: Territorio Británico del Océano Índico e Islas Pitcairn.
¿A estos países nadie los amenazó con ser eliminados por 10 años de las competencias?
Teorías conspirativas
Pasa que como todo "negocio", en este campeonato mundial de fútbol, nadie va a decir que amenazó a alguien, y nadie —por el momento—, va a decir que fue amenazado. Hay perfume a teorías conspirativas. Pero se percibe, y esa palabra, justamente, causó dolores de cabezas a muchas mujeres deportistas compitiendo contra hombres aceptados que se "percibían" mujeres, solo por quedar bien con cierta "comunidad".
Guardiola, en enero de este año habló en público, en vivo, sin red, y sabiendo perfectamente el costo simbólico que eso implica en el ecosistema del fútbol de elite. Lo hizo en tiempos donde se exige a los deportistas "que no se metan en política". Guardiola recordó algo más incómodo todavía: "que el silencio también es una posición. Y que a veces, el mayor gesto de rebeldía no es ganar títulos, sino animarse a decir casi todo… aunque no todo". Cierra López Bosch.
Nuestros jugadores de elite que conforman nuestra selección argentina de fútbol, también hablaron, se metieron en temas de política, lo hicieron desplegando un trapo que nos llenó de orgullo después de vencer heroicamente a los ingleses ante los ojos del mundo.
A ese acto nos lo hicieron pagar caro, no importa, que esta rebeldía sirva de ejemplo.

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