SE VIENE LA TEMPORADA DE OPORTUNISTAS

EDITORIAL

El causal de su existencia es la ausencia de la "ficha limpia"

Por Walter R. Quinteros

Si consultamos un diccionario político, veremos que el oportunismo es la acción de una persona que desarrollando una actividad política, sacrifica sus principios por conveniencia personal. Chau ideales que supieron pregonar. Los oportunistas entonces, son aquellos que aprovechan alguna ocasión para lograr sus propósitos personales prescindiendo de toda ética, ideología o compromiso contraído con anterioridad en afiliaciones, lealtades y promesas lanzadas a viva voz.

Con frecuencia, utilizamos el término oportunista, para describir —y no para atacar—, alguna figura política cínica con una ambición desmedida y que, con ésas actitudes, desea tener un rápido ascenso en ciertas consideraciones sociales y partidarias. 

En este sentido, podemos afirmar que el oportunismo denota a una persona que cambia por completo su posición original, de acuerdo con lo que en el momento sea tendencia popular.

Pero es tan amplio el abanico de ejemplos de "panqueques" que debo quedarme en esta ciudad y hablar de estos oportunistas locales, que son muchos y que parecen mantener una posición ambigua ante la sociedad para así, poder cambiar su ubicación según el acontecimiento, o las opiniones de la calle, y sacar el mejor provecho posible ya que conocen a la perfección que nuestra sociedad experimenta con mucha frecuencia el olvido. Pocos ciudadanos ejercitan la memoria. Y se viene a paso redoblado y al viento desplegado la temporada de oportunistas.

Uno de esos personajes, deambuló por todos los partidos políticos ofreciendo su "experiencia" a cambio de ser apoderado, consultor, asesor y gestor ante cualquier gobierno. Lo conocí personalmente y, afirmando mi opinión supo contestarme que "él no era trigo limpio". Por fin, le dieron un triste puesto. Refugiado, en un escritorio que nadie encuentra, se siente a salvo.

¿Y quiénes son los que ocupan puestos dirigenciales en los organismos nacionales y provinciales? ¿Dónde el mérito? ¿Cuánto de oportunismo?

Y anda otro personaje que hasta hizo cambio de domicilio a esta ciudad y nunca pudo presentar una factura de algún impuesto o servicio a su nombre. Ahora lo vemos merodeando por la ciudad de sus amores, como haciendo de "influencer" político, con el único fin de instalarse en las conversaciones barriales. 

Y, hasta aquellos que prometieron tanto en sus campañas, engañaron y a más no poder para ganar y hoy no se los encuentra por ningún lado. Ya no sabemos si siguen sonriendo y si siguen dándole la mano a Dios y al diablo. Pero cuando hablan, mienten seguro.

La pregunta es: ¿Cómo aparecen?

Podría decirse que únicamente aspiran a ocupar cargos políticos, no por vocación de servicio, sino porque la política es el negocio económico que nunca quiebra, ni siquiera precisa de otra inversión que no sean los falsos artilugios. Si lo sabrán los funcionarios que hoy están escondidos tras un escritorio y nadie les conoce la voz. Pero se les conoce sus prontuarios.

O, por la gran cantidad de partidos y agrupaciones políticas que la democracia permite. Entonces como dice el poeta Oliverio Girondo, se acometen, se enlazan, se entrechocan, se agazapan, se apresan, se dislocan, se perforan, se incrustan, se acribillan, se remachan, se injertan, se atornillan, se desmayan, reviven, resplandecen. Se ponen de acuerdo.

Y también hay que tener en cuenta los cambios sociopolíticos que se producen a través de políticas fallidas tanto en lo socioeconómico como en la escaséz de obras públicas. Si vemos, este gobierno municipal tiene cientos de fotos entregando diplomitas y bautizando lugares públicos, pero no agarraron ni una sola pala. Por el cuidado de las uñas, debe ser.

En eso, hay que admitir que los oportunistas están siempre atentos para aparecer con el verso de que son los futuros salvadores ya que afirman, se las saben a todas, pero con dinero ajeno.

Otra pregunta podría ser: ¿Los partidos políticos tienen tribunales de disciplina? No, por eso ellos prosperan. Ni Carta Orgánica deben tener esas raras alianzas. 

Y la lista sigue, en algunas ciudades el que juró como intendente se fue como ministro al gobierno provincial, el que juró como concejal, también se mandó a mudar.  Podría decirse que conforman un club sin banderías políticas, nada de ideales firmes, ni éticas ni moral. Buscan ser considerados como el mejor postor para cualquier cargo. El que sea. Lo que es peor, es que casi siempre son "ayudados" por ciertos comunicadores halagueños, que esperan una moneda a cambio y también los hace oportunistas, o "ensobrados", según el analista que se anime a escribir estas palabras. En la escala de valores, se trata de simples defraudadores.

El causal de su existencia, repito, es la ausencia de la "ficha limpia".

Y lo que es peor, de la memoria ausente.

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