TREINTA MILLONES DE TURISTAS, RECORRIERON EL PAÍS

EDITORIAL

Los datos son proporcionados de acuerdo con el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME)

Por Walter R. Quinteros

Siempre hay contrastes, lo que está caro, o lo que ya no hay ni se puede conseguir, hasta el "antes estábamos mejor", con este balance que muestra la CAME, donde señala que la temporada cerró con un balance superior al de 2025. 

Para los analistas es que hubo más participación, mayor impacto económico y los eventos movilizaron la convocatoria en todo el país. Asi, la temporada 2026 finalizó con 30,7 millones de turistas recorriendo el país y un impacto económico cercano a 11 billones de pesos.

Los números dicen que la cantidad de personas que viajaron en toda la temporada creció 9,5% frente a la temporada 2025, mientras que el gasto total real aumentó 4,5%, impulsado específicamente por la mayor cantidad de personas que pernoctaron al menos una noche fuera de su ciudad.

En cambio, el gasto diario por turista alcanzó los $97.101, resultando nominalmente mayor al año pasado.

A diferencia del verano anterior, la temporada mostró un desempeño más equilibrado, con un flujo sostenido de turistas durante enero y febrero, acompañado por políticas comerciales más agresivas, promociones y financiamiento en cuotas que ayudaron a dinamizar el consumo.

La estadía media se ubicó en 3,65 noches, consolidando la tendencia hacia viajes más breves. Este comportamiento evidencia un cambio estructural en los hábitos de viaje. 

Y entonces hay que tomar nota de esto, porque ante un contexto de ingresos más ajustados, el principal mecanismo de adaptación del turista no es dejar de viajar, sino reducir la duración de la estadía, mientras que el gasto diario se mantiene relativamente más firme en relación con la experiencia elegida.

El balance general

El comportamiento del verano fue muy heterogéneo pero dinámico, veamos: 

Los destinos que combinaron naturaleza, eventos y agenda cultural lograron altos niveles de ocupación. 

Los destinos que mostraron desempeños más moderados se justifican en cuestiones relacionadas al clima y al calendario de actividades.

La temporada se organizó por "picos" más que por anticipación: 

Los fines de semana, festivales, carnavales y competencias deportivas actuaron como activadores concretos del viaje, acelerando reservas y elevando ocupación incluso en destinos que habían comenzado con registros bajos.

Pero aquí asoma un dato para destacar: 

Se consolidó un nuevo perfil de turista. 

Digamos que el "nuevo" turista, prefirió decidir con poca antelación, priorizó experiencias específicas y ajustó la duración de su estadía. La permanencia promedio se mantuvo en torno a 3-4 noches en destinos consolidados y fue más corta en plazas de paso o escapadas regionales. Su gasto fue selectivo pero significativo: el consumo se concentró en productos y experiencias de alto valor agregado (excursiones, gastronomía, eventos), mientras que se moderaron consumos accesorios. Donde el producto turístico estuvo bien diferenciado, el impacto económico fue contundente.

Puntos claves

Eventos, cultura y deporte, fueron la fórmula más efectiva para sostener el movimiento turístico, donde las fiestas populares, festivales, torneos y propuestas gastronómicas funcionaron como motores claros de demanda y permitieron sostener la actividad priorizando una mayor prudencia en el gasto.

Entre los problemas del sector, este año aparecieron: 
Una rentabilidad ajustada.
Fuerte competencia informal. 
Y una clara dependencia del clima. 
Estos factores le dieron volatilidad a la temporada y obligaron a una planificación más flexible por parte de prestadores y destinos. 

El informe del CAME debe ser estudiado como posible tendencia entre los turistas y ser tenido muy en cuenta para futuras vacaciones. Acomodarse y prepararse.







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