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En Afganistán bombardeó Kabul tras una serie de ataques cruzados en la frontera
“Nuestra paciencia ha llegado a su límite. Ahora es guerra abierta entre nosotros y ustedes”, publicó Asif en la red social X, oficializando el quiebre de relaciones y el comienzo de una nueva fase en el conflicto bilateral.
El anuncio se produce en un contexto de fuerte tensión en la región, marcada por recientes enfrentamientos militares a lo largo de la frontera.
En la madrugada, fuertes explosiones sacudieron Kabul. Los estallidos comenzaron alrededor de la 1:50 y se escucharon en varios sectores de la ciudad, acompañados por el sonido de aviones de combate.
Un residente relató que se registraron hasta ocho explosiones, algunas de ellas tan cercanas que llegaron a sacudir viviendas. Posteriormente, se oyeron ráfagas de disparos en el centro de la capital hasta cerca de las 2:30.
“El primer par de explosiones ocurrió lejos de nuestra ubicación. Las últimas fueron mucho más próximas, sacudieron la casa y tras cada detonación se escuchaban aviones de combate”, relató un residente bajo condición de anonimato por motivos de seguridad.
Más temprano, el ejército de Afganistán lanzó un ataque contra posiciones militares de Pakistán en la frontera común, en respuesta a los bombardeos aéreos que fuerzas paquistaníes realizaron días antes sobre territorio afgano.
El Ministerio de Defensa de Afganistán indicó que las operaciones se desplegaron en cinco provincias del este y reportó la captura de 17 puestos militares paquistaníes y la muerte de 40 soldados.
“En respuesta a las repetidas rebeliones e insurrecciones del ejército paquistaní, se lanzaron operaciones ofensivas a gran escala contra bases e instalaciones militares paquistaníes a lo largo de la Línea Durand”, afirmó el portavoz afgano Zabihullah Mujahid.
La Línea Durand, una frontera de aproximadamente 2.600 kilómetros establecida por el Imperio Británico en el siglo XIX, separa Afganistán de Pakistán y es un punto de fricción permanente. El gobierno afgano nunca ha reconocido oficialmente esta demarcación, lo que ha generado disputas constantes sobre soberanía, seguridad y control territorial.
Las autoridades afganas aseguraron que sus fuerzas capturaron, además de los puestos militares, a varios soldados paquistaníes con vida.
Entretanto, el gobierno de Pakistán rechazó la versión afgana sobre el alcance y los resultados de la ofensiva.
“Hasta este momento, no ha habido soldados paquistaníes capturados ni martirizados. Cualquier afirmación sobre daños en Pakistán es poco más que una fantasía de los representantes de la India en Afganistán”, señaló el portavoz del primer ministro Shehbaz Sharif, Mosharraf Ali Zaidi.
Según la versión oficial paquistaní, sus fuerzas respondieron a los ataques y causaron “numerosas bajas en el lado afgano, así como la destrucción de puestos y equipos”.
A través de un mensaje publicado en la red social X, el Ministerio de Información de Pakistán comunicó que Afganistán abrió “fuego no provocado” en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa.
El texto añadió que la respuesta paquistaní fue “inmediata y efectiva” y subrayó: “Pakistán tomará todas las medidas necesarias para garantizar su integridad territorial y la seguridad de sus ciudadanos”.
El conflicto fronterizo entre ambos países ha escalado en los últimos meses. En octubre ocurrieron enfrentamientos armados que dejaron decenas de víctimas mortales entre soldados, civiles y presuntos militantes. Tras explosiones en Kabul atribuidas por funcionarios afganos a Pakistán, el ejército paquistaní lanzó bombardeos en territorio afgano argumentando que perseguía refugios de insurgentes.
El domingo anterior a los nuevos combates, Pakistán llevó a cabo ataques aéreos en la franja limítrofe, informando la muerte de al menos 70 militantes.
La administración afgana desmintió esa cifra y sostuvo que entre las víctimas había decenas de civiles, incluidas mujeres y niños. De acuerdo con un comunicado del Ministerio de Defensa de Afganistán, los bombardeos dañaron zonas residenciales, una escuela religiosa y varias viviendas. La cartera calificó los ataques como una “violación del espacio aéreo y la soberanía” nacional.
Poco antes de la ofensiva afgana, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Pakistán, Tahir Andrabi, defendió en conferencia de prensa los bombardeos previos realizados por su país.
“Esos ataques de precisión se realizaron contra campamentos de entrenamiento del Talibán paquistaní en la frontera afgana, en respuesta a recientes atentados en Pakistán”, declaró Andrabi.
El funcionario añadió que la violencia insurgente “se ha incrementado en el último año” y subrayó: “No tenemos nada contra el pueblo de Afganistán”.
La situación de seguridad interna en Pakistán se ha deteriorado progresivamente. El gobierno de Pakistán responsabiliza al Talibán paquistaní (conocido como TTP) y a grupos separatistas baluches por el aumento de los ataques en su territorio.
Islamabad sostiene que el TTP opera desde bases en Afganistán, una acusación que tanto el gobierno afgano como el propio TTP rechazan. El TTP mantiene lazos con el Talibán afgano, aunque actúa de manera independiente.
Pese a un alto al fuego negociado por Qatar, los enfrentamientos a lo largo de la frontera se han mantenido y las conversaciones de paz celebradas en noviembre no arrojaron resultados concretos. El ambiente sigue siendo tenso y ambos gobiernos se acusan mutuamente de provocar la escalada de violencia y de violar acuerdos previos.
(Con información de AFP, AP y EFE)
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