HOY NADIE REGALA HILO PARA ZURCIR CORAZONES ROTOS

HISTORIAS

La triste historia del "Día de los Enamorados" o "Día de San Valentín"

Por Walter R. Quinteros 

Dice la historia:

Que por aquellos años, en Roma, se celebraba el día del amor, en memoria al dios griego Eros, con ofrendas y peticiones para encontrar pareja.

Algo que a los soldados les estaba prohibido.

El emperador Claudio II creía que en el campo de batalla rendían mejor los hombres solteros y puso en firme esta premisa. 

San Valentín protagonizó un episodio de rebeldía al casar en secreto a las parejas jóvenes que se lo pedían, aunque no le duró mucho. 

Cuando llegó a oídos del emperador, éste quiso conocerlo y escuchar lo que decía. 

San Valentín al ser recibido por el emperador pregonó su fé pero no conseguiría nada. El emperador envió órdenes para procesar al valiente sacerdote, que terminó encarcelado. En el tiempo que pasó en la cárcel se enamoró de Julia, la hija del carcelero llamado Asterius. 

Dice la leyenda:

Que San Valentín era un sacerdote que, hacia el siglo III, ejercía en el imperio romano, que era gobernado por el emperador Claudio II, quien decidió prohibir la celebración de matrimonios para los jóvenes, porque en su opinión, los solteros sin familia eran mejores soldados, ya que tenían menos ataduras.

El sacerdote Valentín consideró que el decreto era injusto y desafió al emperador celebrando los matrimonios en secreto. Incluso hasta en los campos de batalla.

La voz empezó a correr por los caminos del imperio, se difundía por las calles de las ciudades y era común en las historias de los pasillos de los insulaes. Entonces el rumor llegó a los oídos del emperador, "el gótico" Claudio II.  

Para él, San Valentín no podía gozar de tanto prestigio en Roma. Era un desobediente y mandó a buscarlo para conocerlo en el palacio. 

Frente al emperador, San Valentín aprovechó aquella ocasión para hablarle del cristianismo. 

Aunque en un principio Claudio II mostró interés, el gobernador de Roma —y uno de sus generales—, llamado Calpurnio, lo persuadieron para quitárselo de la cabeza.

Nadie podía desobedecer las órdenes del emperador.

Entonces Claudio II, dio orden de que encarcelasen a Valentín. 

La tarea le tocó al oficial Asterius, encargado de las cárceles romanas.

Era malo el general Asterius, un día quiso ridiculizar delante de todos a Valentín. 

Lo retó a que devolviese la vista a una hija suya, llamada Julia, que nació ciega. "Si eso era capaz de hacer el Dios que él veneraba". Valentín aceptó, y en nombre del Señor, Julia empezó lentamente a ver, y entre las primeras imágenes de su vida, vio a Valentín.

Es a partir de aquel milagro en que todo cambió en la vida de Asterius, y de su familia. Se convirtieron al cristianismo. Roma empezaba a dudar de los otros dioses.

Pero Valentín siguió preso, aunque ahora, enamorado de Julia, la hija del carcelero. 

Asterius nada pudo hacer para que Valentín fuese liberado. El emperador, a sugerencia de Calpurnio, ordenó que martirizaran y ejecutaran a Valentín.

A Asterius lo degradaron y le ordenaron darle los castigos en el martirio. Nadie quería estar en sus sandalias, ni sostener el látigo en sus manos.

Fue el 14 de febrero del año 270. 

La joven Julia, siempre estuvo enamorada y agradecida del santo. En su homenaje, plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba. Por eso, el almendro es símbolo de amor y amistad duraderos.

Por estos días, el Día de los Enamorados se celebra con regalos, flores, bombones, mensajes, invitaciones, salidas.

Pero nadie regala hilo para zurcir corazones rotos.




(Dibujo: Ángel Boligán)


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