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Por el plan de modernización que encubre un duro ajuste

Por Beto Valdez
El lanzamiento del Plan Dédalo en la Armada generó un marcado descontento en las bases navales, donde aviadores navales, suboficiales y técnicos manifiestan en reserva su disconformidad con la gestión del ministro de Defensa, Carlos Presti.
A partir de los anuncios oficiales que proyectan la incorporación de tecnología y la optimización de recursos, analistas del área y fuentes internas señalan que la iniciativa funciona como “un marco de contención para un recorte de partidas”.
De acuerdo con los datos internos, el malestar en las escuadrillas responde tanto al ajuste proyectado en dieciocho mil quinientos millones de pesos anuales como a la decisión de la cúpula política de implementar las mudanzas y cierres de dependencias desde el Ministerio de Defensa.
Fuentes castrenses de alta jerarquía revelan bajo estricto off the record que la interna militar escaló a un conflicto de proporciones debido al fuerte rechazo de los cuadros profesionales de la propia fuerza contra la conducción compartida de Presti y del jefe del Estado Mayor Conjunto, el almirante Marcelo Dalle Nogare.
En los pasillos de las bases operativas se comenta que el jefe de la Armada, el almirante Juan Carlos Romay, se encuentra en el ojo de la tormenta, siendo duramente cuestionado por los mandos medios y los pilotos, quienes lo acusan en reserva de acatar a libro cerrado las directivas presupuestarias de Presti y Dalle Nogare sin defender las capacidades históricas de la fuerza.
Los aviadores navales se sienten ignorados y desplazados por la conducción conjunta, argumentando que las mudanzas forzadas y los cierres se planificaron en la cúpula sin consultar a los ingenieros ni a los comandantes de escuadrilla sobre la viabilidad de desmantelar talleres especializados de alta complejidad.
Agregan que el retiro de los aviones Super Étendard y la baja de los helicópteros Fennec implican una pérdida inmediata de capacidades que la promesa de incorporar vehículos no tripulados para el bienio 2028-2029 no logra compensar en el corto plazo.
Fuentes castrenses añaden que la fuerza ve reducidas sus funciones de defensa y queda limitada a tareas operativas de patrullaje pesquero debido a la falta de presupuesto para horas de vuelo y combustible de combate.
La degradación de la Base Aeronaval Punta Indio a la categoría de estación secundaria para disminuir gastos corrientes afectó los canales de comunicación interna por el secreto con el que se administró el traslado de personal.
Tribuna de Periodistas
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