OPINIÓN
La oposición sigue confundida y aletargada

Por Sergio Berensztein
El Gobierno comienza a dejar atrás el impacto político de las últimas semanas y vuelve a concentrar sus esfuerzos en el objetivo que ordena toda su estrategia: construir las condiciones para la reelección de Javier Milei. Con ese horizonte, la gestión busca recuperar la iniciativa política mientras procura consolidar la estabilidad económica, consciente de que ambas dimensiones estarán estrechamente vinculadas durante el año electoral que se aproxima. La celebración del 9 de Julio en Tucumán, con una amplia convocatoria de gobernadores, refleja ese intento de fortalecer alianzas y exhibir gobernabilidad.
En el plano económico, la Casa Rosada apuesta a mantener viva su agenda reformista, aunque evitando aquellas discusiones que puedan poner en riesgo el respaldo de los mandatarios provinciales. Reformas de alto costo político, como la previsional o la tributaria, quedaron relegadas, mientras el Gobierno prioriza iniciativas de menor conflictividad, como los cambios en la Carta Orgánica del Banco Central o el debate sobre el funcionamiento del Estado sin Presupuesto aprobado. Son propuestas que buscan reafirmar el perfil ideológico del oficialismo sin romper los acuerdos que necesita para sostener su mayoría circunstancial.
El frente político también muestra movimientos relevantes. La intención de modificar nuevamente las reglas electorales, limitando o eliminando las PASO, ya encuentra respaldo en algunos gobernadores dialoguistas. Ese acompañamiento no responde únicamente a coincidencias doctrinarias: también forma parte de una negociación donde la distribución de recursos nacionales y el financiamiento de obras públicas funcionan como herramientas para consolidar apoyos. En la política argentina, las alianzas suelen construirse tanto sobre afinidades como sobre incentivos concretos.
Sin embargo, el oficialismo todavía enfrenta interrogantes importantes. La principal incógnita es cuánto de la recuperación macroeconómica llegará efectivamente al bolsillo de la población. Los indicadores muestran crecimiento en sectores como la minería, las exportaciones y algunos rubros de la actividad, pero todavía persisten dudas sobre el impacto de esa mejora en el empleo, el consumo y el ingreso de los sectores medios. Al mismo tiempo, el Gobierno deberá demostrar que cuenta con suficiente fortaleza financiera para atravesar un año electoral sin sobresaltos cambiarios, un escenario que históricamente puso a prueba a distintas administraciones.
Mientras tanto, la oposición continúa mostrando dificultades para construir una alternativa competitiva. Fragmentada y sin liderazgo claro, parece apostar más a que los problemas económicos desgasten al Gobierno que a la elaboración de una propuesta propia capaz de disputar el poder. Esa pasividad termina favoreciendo al oficialismo, que gana tiempo para ordenar su estrategia electoral y fortalecer su vínculo con los gobernadores. Así, mientras el Gobierno acelera su proyecto de reelección, buena parte de la oposición sigue esperando que sea el mercado, y no la política, quien modifique el escenario.
Cadena 3
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