EL MUNDO EN MALAS MANOS

OPINIÓN

Nos impone pensar qué ha hecho la humanidad para entregar su destino a tantos locos

Por Enrique Guillermo Avogadro 

“Lo que califica a un candidato a un alto servicio público ahora es no saber nada de nada”.
Lionel Shriver

Cuando los de mi generación observamos qué sucede en un mundo que corre cotidianamente el riesgo de un nuevo y peligrosísimo conflicto global, no podemos menos que llorar al recordar quiénes estuvieron al timón de sus respectivos países en la segunda mitad del siglo XX y los comparamos con los líderes que hoy están al mando. Esa innegable y estrepitosa decadencia se manifiesta con claridad en la sucesión de las “fotos de familia” de las distintas y variadas cumbres realizadas recientemente, se llamen G7, G20 o cualquier otra en todos los continentes.

Pensar en que estadistas como Konrad Adenauer o Willy Brandt, Charles de Gaulle o François Mitterand, Dwigt Eisenhower o Ronald Reagan, Adolfo Suárez o Santiago Carrillo, Amintore Fanfani o Bettino Craxi, Mijail Gorbachov, Winston Churchill o Harold Wilson, Deng Xiao-Ping, Dag Hammarskjóld o Kurt Waldheim lograron consolidar el mayor período de paz de la historia de Europa y la reconstrucción del viejo continente, el enorme crecimiento global que significó la globalización, la creación de la OCDE y del marco legal para el comercio internacional, la enorme concreción de Unión Europea y tantos otros hitos significativos, como la monumental reducción de la pobreza en el mundo, nos impone pensar qué ha hecho la humanidad para entregar su destino a tantos locos, mezquinos, ladrones, psicópatas o meramente incapaces que no trepidan en llevar a la humanidad al abismo para satisfacer, o proteger, sus intereses personales.

Los recientes bombardeos de drones ucranianos contra San Petersburgo mientras se realizaba la versión rusa del encuentro de Davos y contra bases militares sólo pudieron efectuarse con el permiso de Polonia, Estonia o Letonia para utilizar su espacio aéreo constituyeron para Vladimir Putin actos de guerra que, más temprano que tarde, motivará su enfurecida reacción (¿un ataque con armas atómicas tácticas?), en especial justificada porque ya todos los demás países que rodean al Mar Báltico, después de la incorporación de Finlandia y Suecia al organismo, pertenecen a la OTAN, transformando esa crucial vía marítima en un remedo del Mare Nostrum romano.

Europa, preocupada por las amenazas de Donald Trump de abandonar a sus tradicionales aliados, a los cuales insiste en sancionar con aranceles y amenazar con la amputación de territorios como Groenlandia, se prepara para una invasión terrestre a alguno de los Estados fronterizos a Rusia y Bielorrusia, pretende construir un armamento que disuada a Putin, olvidando que se enfrenta a la mayor potencia nuclear del planeta, un país que ha demostrado ser capaz de los mayores sacrificios humanos para alcanzar sus propósitos, pero hay una compulsión belicista en Alemania y en Polonia. El jueves, Volodimir Zelensky envió una carta abierta a Putin invitándolo a reunirse para llegar a un alto el fuego para negociar la paz; tal convite ya fue rechazado, pese a que la “operación especial” - prevista originalmente para sólo tres semanas - ya dura más que toda el tiempo de participación rusa en la II Guerra Mundial y aún no tiene un final previsible ni agradable.

En la guerra del Golfo Pérsico, donde nadie entiende por qué EEUU hizo suya la agresividad de Israel, Trump, que no encuentra una salida digna del pantano en que se encuentra y sabe que puede reiniciarse con golpes aún más duros de ambos lados (destrucción de las instalaciones petroleras y de las vitales desalinizadoras de las petromonarquías por parte de los ayatollahs), sufrió esta semana un serio revés en la Cámara de Representantes donde una mayoría (con cuatro republicanos rebeldes) le ordenó retirar las tropas de ese escenario; obviamente, no creo que se transforme en ley, toda vez que, en el Senado, el Presidente conserva aún el control, pero no deja de ser una luz roja para el Partido Republicano de cara a las elecciones de medio término (3 de noviembre), por el miedo de los legisladores que deben renovar su mandato a perder sus bancas por su total adhesión al magnate.

La principal dificultad que encuentra Trump para irse radica en la necesidad de su aliado Benjamin Netanyahu (¿dispone de alguna información complicada sobre aquél para obtener tal fidelidad?), que también enfrenta a unas complicadas elecciones en octubre, de mantener a Israel en guerra pues, si se firmara alguna forma de paz y perdiera a sus aliados ortodoxos, sabe que terminará preso en su país por corrupción, o en el extranjero por crímenes de guerra, de acuerdo con el Tribunal Penal Internacional. De allí que, cada vez que EEUU interviene ante la debilísima Presidencia del Líbano, Bibi ordena destruir Beirut para frustrar cualquier negociación.

En nuestro continente, el problema más complicado se encuentra en Bolivia, donde un Evo Morales, acosado por los graves delitos comunes que ha cometido, resiste a las órdenes de detención dictadas por la Justicia desde su refugio en el Chapare y detona un verdadero golpe de Estado contra Rodrigo Paz mediante el ahogo alimenticio y sanitario al que los piquetes que ordena someten a La Paz y El Alto. La situación se ha tornado tan grave para la región, que el Secretario de Estado de Trump, Marco Rubio, declaró que su país intervendrá para sostener al régimen democrático.

Mañana, en Perú se substanciará el ballotage entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, delfín del detenido ex Presidente de izquierda, Pedro Castillo; hoy casi se puede apostar a que también allí impactará la ola derechista que recorre, como siempre sucede, a Sudamérica entera. Y dos semanas después, el 21, se verán la cara en similar evento Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda, desesperado éste por mostrarse distinto a su padrino, el actual Presidente Gustavo Petro, en especial en la actitud frente a la resiliente guerrilla terrorista. Y el 4 de octubre será el turno de Brasil, cuando Luiz Inácio Lula da Silva, enfrentado con Trump, se mida con Flávio Bolsonaro, hijo del ex Presidente detenido.

Pero el jueves comenzará el mundial de fútbol y, seguramente, el planeta entrará en suspensión por más de treinta días. Esperemos poder disfrutarlo con cierta tranquilidad.

egavogadro.blogspot.com


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