ECONOMÍA
El ambicioso plan que Chevron activará en Vaca Muerta tras histórico anuncio de inversión por u$s10.000 millones
Por
Ignacio Ortiz
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La reciente confirmación de una inversión por u$s 10.000 millones por parte de la petrolera estadounidense Chevron en la Argentina, tiene una hoja de ruta que involucra el desarrollo de bloques considerados entre los más promisorios del no convencional de Vaca Muerta, pero también la incursión en el segmento de refinamiento y comercialización de combustibles junto a un socio local.
Tras meses de monitorear de cerca las reformas económicas y la consolidación del rumbo desregulatorio propuesto por el Gobierno de Javier Milei, la petrolera estadounidense decidió pasar de una fase de "espera estratégica" a una de ejecución acelerada, con un desembolo que buscará el paraguas del RIGI que va a reposicionar a la compañía como uno de los mayores productores de la Cuenca Neuquina.
El anuncio se produce en un contexto donde los ejecutivos de la compañía habían supeditado a fines de 2025 el aumento del flujo de capitales a la ratificación de condiciones macroeconómicas estables. La reducción de la carga tributaria, la flexibilización de los controles de capital y una mayor previsibilidad en las reglas de juego fueron los ejes que permitieron destrabar planes que la firma mantenía en una cadencia pausada.
Ahora, con el marco normativo del RIGI y las señales de apertura comercial, la hoja de ruta de la firma cobra una nueva escala y que irá más allá del activo estrella que la petrolera desarrolló desde 2013 con su socia YPF, en el emblemático y fundacional bloque de Loma Campana.
De Loma Campana a los nuevos desafíos
El yacimiento Loma Campana acaba de alcanzar un hito histórico al superar los 100.000 barriles diarios de producción, consolidándose como el mayor productor de crudo de la Argentina. Representando casi el 12% de la extracción nacional, este bloque opera bajo un modelo de "factoría" que ha permitido alcanzar niveles de eficiencia comparables con los de la Cuenca Pérmica en Estados Unidos.
Más allá del éxito del bloque, la compañía apuesta fuertemente a la diversificación de su cartera con el proyecto Narambuena. En este bloque, operado bajo la denominación de Compañía de Desarrollo No Convencional (CDNC), la empresa recibió recientemente la concesión de explotación por 35 años. Tras una etapa piloto prometedora, el plan contempla la perforación de más de 200 pozos, con una inversión inicial de u$s 3.330 millones.
Otro pilar fundamental en la estrategia de Chevron es su participación en El Trapial, un bloque que la firma opera al 100%, y este activo se transformó en uno de los diez más productivos de la formación no convencional, permitiendo a la empresa estadounidense ubicarse cómodamente en el top 5 de las mayores productoras de crudo del país.
La capacidad técnica desplegada en esta área demuestra la autonomía operativa de la compañía y su destreza para maximizar el factor de recuperación de la roca, conocimientos que ya había transmitido en Loma Campana a partir de su espertise en el no convencional de los Estados Unidos.
Producción pero también transporte
El aumento de la producción sería inviable sin una infraestructura de transporte que acompañe el crecimiento, y Chevron comprendió en estos más de 10 años de operar en la Cuenca que el cuello de botella de la cuenca se resuelve con logística, por lo que ha asegurado su participación en proyectos clave de evacuación.
La compañía es parte activa de la ampliación de Oleoductos del Valle (Oldelval) a través del proyecto Duplicar Norte, una obra de u$s 380 millones que permitirá incrementar el flujo de crudo desde el Hub Norte neuquino.
Complementariamente, la empresa confirmó su rol como accionista en el consorcio Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el ambicioso proyecto liderado por YPF, que incluye la construcción de un oleoducto hasta Punta Colorada y una terminal exportadora con monoboyas en el Golfo San Matías, es vital para las aspiraciones de la petrolera. Al participar en esta infraestructura, Chevron se asegura una vía de salida directa hacia los mercados internacionales para su crudo de exportación.
Desde el punto de vista operativo, la compañía destaca que la productividad de los pozos en la Argentina es, en muchos casos, un 50% superior a la de los campos estadounidenses, aunque los directivos subrayan que los costos de perforación siguen siendo un 35% más elevados que en el Hemisferio Norte con lo cual se anticipa que la nueva inversión de u$s 10.000 millones apunta, en parte, a reducir esta brecha mediante la incorporación de tecnología de punta y la estandarización de procesos.
La cabeza tecnológica de Vaca Muerta
En términos de innovación, la firma logró proezas técnicas inéditas en la cuenca, como la perforación de los primeros pozos de rama lateral horizontal que superaron los 4.900 metros de extensión, una maca poco despues alcanzada por YPF que llegó a los 5.000 metros.
Estos desarrollos permiten maximizar el contacto con la roca y mejorar la rentabilidad de cada pie perforado, y el objetivo es llevar la eficiencia técnica de Vaca Muerta a un nivel de clase mundial, transformando el potencial geológico en una realidad industrial sostenible.
El impacto económico de este desembolso trasciende a la petrolera, ya que tracciona a toda la cadena de proveedores y servicios de la región, y desde esa óptica se espera que la aceleración de los planes en Narambuena, El Trapial y el sostenimiento del ritmo en Loma Campana generen una demanda creciente de tecnología, logística y empleo calificado en la provincia de Neuquén, lo que a la vez fortalecerá la capacidad exportadora de la industria que supera records cada mes.
La incursión en el downstream
Este despliegue en la producción se complementa con un movimiento estratégico que marca el regreso de la compañía al mercado de combustibles tras casi dos décadas. A través de una alianza con DAPSA (Destilería Argentina de Petróleo S.A.), controlada por Sociedad Comercial del Plata, la petrolera estadounidense volverá a comercializar combustibles y lubricantes en la Argentina.
Chevron es una multinacional energética estadounidense líder en petróleo y gas, integrada verticalmente, que opera en más de 180 países, incluyendo exploración, producción, refinación y comercialización, con una red global de alrededor de 13,700 estaciones de servicio.
El acuerdo prevé la apertura de estaciones de servicio a la red ya existente de Dapsa bajo un anunciado rebranding y la comercialización de su línea de lubricantes premium, Havoline, en toda la red que opera el socio local en el país. El socio local gestiona una red de aproximadamente 200 estaciones de servicio y posee un activo estratégico clave: la terminal portuaria en Dock Sud.
Para la empresa estadounidense, se trata de una oportunidad de capitalizar el reconocimiento de marca que aún persiste en el consumidor local, integrando su éxito en el upstream con una presencia directa en el segmento de consumo final de energía, y esta expansión hacia el downstream refleja una visión integral de la operación.
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