EDITORIAL
Habrá que prever la dinámica de las aulas con menos alumnos y sostener más adultos mayores
Por Walter R. Quinteros
Hace un tiempo atrás, en uno de mis editoriales, daba cuenta sobre un informe del Observatorio del Desarrollo Humano de la Universidad Austral, que mostraba la caída de nacimientos en un 40% en menos de una década. Dicho informe correspondía al año 2024.
Estas cifras nos mostraban que el país se inclinaba a un cambio en su estructura demográfica ya que también se incrementaba la población de adultos mayores. Estábamos advertidos.
Y, que según los datos suministrados por el INDEC, los hogares sin niños habían crecido de manera sostenida, representando el 57% del total en el censo de 2022, frente al 44% registrado en 1991, lo que muestra cómo cambió la composición de los hogares, debido tanto a la caída de nacimientos como al envejecimiento de la población.
Para el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), resulta que el cambio en el equilibrio de las poblaciones es innegable en el mundo entero. Por caso en 1950 el promedio era de cinco hijos por mujer, cuando para 2025 la cifra apenas alcanza a dos hijos por mujer. En el caso argentino bajó un 60%. Señalan en el informe de este año.
El director del Diario Norte, en su reciente editorial, hace referencia a la caída de la natalidad como uno de los fenómenos demográficos más relevantes de los últimos años y sus efectos comienzan a sentirse con fuerza en los sistemas educativos. Este escenario transformará la dinámica de las aulas. En rigor —señala—, el descenso en la cantidad de nacimientos responde a cambios estructurales que se observan tanto en Argentina como en numerosos países del mundo, y que obligan a repensar la planificación educativa con una mirada estratégica y de largo plazo.
A esto, ¿lo están pensando los iluminados del noroeste cordobés? ¿Los oportunistas que aspiran a ser candidatos a un cargo político, solo porque quieren acomodar parientes?
Las proyecciones indican que el nivel primario podría tener para el 2030, una reducción cercana al 21 % de la matrícula. Romero Feris, hace referencia a la provincia de El Chaco, la ubica entre las jurisdicciones con mayor impacto relativo en la disminución de estudiantes a nivel nacional, dentro de una tendencia que atraviesa a todo el país. Y en la escala argentina, se estima que habrá 1,2 millones menos de niños en las escuelas primarias hacia el final de la década. Esto, como consecuencia de un derrumbe sostenido de la tasa de natalidad que comenzó alrededor de 2014 y que ya acumula una baja cercana al 50% en el número de nacimientos.
Estos porcentajes, ya fueron publicados también por otros medios, aunque sin la relevancia que Romero Feris le otorga al sistema educativo.
Y las preguntas surgen:
¿Cómo será el vínculo entre docentes y alumnos?
Las aulas tendrán grupos más reducidos de alumnos. ¿Es bueno?
¿Habrá menos inversión en infraestructura de los establecimientos educativos en contextos de baja matrícula? ¿O será mejor?
Sostiene que la reducción del número de alumnos no implica necesariamente un deterioro del sistema, sino que abre una ventana de oportunidad para mejorar la calidad educativa. Con menos estudiantes por aula, se vuelve más factible implementar estrategias pedagógicas que hoy resultan difíciles de sostener en contextos de masividad, como programas de alfabetización inicial intensiva, tutorías personalizadas, acompañamiento pedagógico sostenido y fortalecimiento de la jornada extendida.
Pero yo insisto con aquella postura anterior y vuelvo a formular las mismas preguntas:
¿La gestión pública hoy, está capacitada para anticiparse a estos cambios?
Recuerdo un debate entre políticos locales allá por el año 2023 —del cual participé—, en un instituto educativo en Cruz del Eje. Excepto yo, absolutamente nadie más tocó el tema. Fui el único orador que habló de los porcentajes de las pruebas Aprender en Argentina, diseñado para medir el desempeño en lengua y matemática, además de relevar condiciones socioeducativas en niveles primario y secundario. (También están la PISA, y el ERCE, para alumnos de tercer y sexto grado). Les dije a los alumnos que tenía una buena y una mala noticia, la buena era que en comprensión de texto habíamos mejorado, la mala, es que seguíamos ocupando los peores puestos en Latinoamérica.
Desde ya, los pichones de estrategas políticos, deberán adicionar a sus agendas que el sistema educativo necesita adaptarse a una nueva realidad demográfica. En planificar con anticipación, evitar respuestas improvisadas y aprovechar el escenario para invertir mejor por alumno.
Y por último, en ir pensando y trabajando sobre la planificación de los servicios públicos y actividades, porque cada vez, la población de adultos mayores irá en aumento provocando una presión estructural crítica sobre el PAMI, a nivel nacional, que afectará aún más su sostenibilidad financiera y la calidad de sus prestaciones.
Los otros datos:
El PAMI sostiene aproximadamente 5,7 millones de afiliados, más de un millón de personas son mayores de 80 años y unas 5.000 superan los 100 años, lo que implica que más personas necesiten atención durante más tiempo, requieren mayor atención médica, fármacos de alto costo y cuidados crónicos, lo que incrementa el gasto sanitario generando demoras y dificultades en las prestaciones esenciales. Pero lo que más preocupa, es la relación entre la población activa que financia el sistema y la población pasiva que recibe beneficios, ya que esa brecha se ha acortado, complicando el financiamiento. Este escenario de crisis también obliga a redefinir el modelo. Estamos advertidos.
A trabajar en eso.

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