EDITORIAL
Manual para manipular la información pública en Cruz del Eje
En las telenovelas mexicanas que solía ver los días sin sol ni playa cuando vivía en Brasil, había algo que me llamaba la atención, casi todos eran diálogos dramáticos. Ni hablar de la intensidad de los diálogos en las telenovelas brasileñas que tenían su horario central por la noche. Más que telenovelas de amor, eran de bronca acumulada, donde los personajes empleaban frases hirientes y contundentes mientras los directores mostraban todos los conflictos emocionales juntos en cada gesto. La escena era acompañada con música intrigante. Había que atrapar a la audiencia.
Bueno algo así sucede por aquí, en esta ciudad que vive un constante desprestigio, donde escuchamos y vemos los dimes y diretes de oportunistas políticos. Encima, parte de la prensa —malísima por cierto—, se presta para difundir estos bochornosos capítulos de odio, como si no hubiese acontecimientos más relevantes para informar. Como si el pueblo supiese cuál es el estado de la flota municipal. Cúántas cuentas y en qué bancos están depositadas, los cargos fijos en los sueldos de los empleados municipales, y cosas así. Eso no cubren.
Como en las novelas llamadas "de amor" y que se pueden ver por TV, aquí abunda la confrontación directa, el melodrama, a lo que comúnmente en mi barrio los muchachos de la esquina llaman "puterío". Como en el juego de la silla, se gira alrededor del puterío. O vemos quién agrega más leña al fuego del puterío. Y salen los micrófonos. Y los celulares filmadores.
Los personajes de esta novela de la pobrísima política local, en sus apariciones, ya sea tanto por radio o redes sociales, no solo vociferan sus sentimientos, sino que los elevan al límite mediante gritos, y revelaciones dramáticas para tener a la audiencia cautivada.
¿Será por eso que estamos como estamos?
Hasta algunos personajes se visten de una forma llamativa para ser reconocidos en cualquier calle. O dicen muletillas denigrantes para que se los recuerde fácilmente. Y les paso un aviso, lean la nota del amigo periodista Sergio Schneider, director periodístico del diario Norte, que publicamos a continuación. Un lujo. ¿Son más sensatos en el Chaco?
Aquí los personajes simulan algo parecido a un enfrentamiento entre ricos y pobres, o se la dan de puros en un suelo lleno de pecadores, cargando sus frases con una rara muestra de gestos ampulosos y resentimiento, o quizás buscando alguna humillación que los pueda redimir. Pero siempre se advierte el sarcasmo, las amenazas deslizadas y sus planes maquiavélicos, que a gran parte de la población mantiene entretenida, como para ver "cómo viene la cosa".
Mientras tanto, el administrador que porta el título de intendente se regocija porque nadie lo investiga, ni opinan de su ineptitud. Ni de los funcionarios que toman café en los bares con cara de preocupación —para disimular—, en horario laboral.
Parece que alguna prensa, y algunos administradores de grupos en redes sociales, solo se les da por priorizar el chisme, el show, el escándalo, el puterío, por encima de la información veraz. Vamos con las preguntas cotidianas:
¿Responde eso a una estrategia deliberada para manipular la opinión pública? ¿A quiénes son funcionales esos seres divinos que se autotitulan comunicadores y que dicen que "informan"?
Quizás, no se den cuenta algunos medios o creadores de contenido que solo buscan el "like" fácil, que el morbo y el conflicto que muestran, nos reduce a un pueblo insignificante. O que los gobiernos locales, los alientan para encubrir su gestión, levantando estas "cortinas de humo". Y entonces alientan este tipo de "subinformación" exagerando dichas peleas, filtrando intimidades o creando polémicas artificiales con el solo fin de que la gente se distraiga y no hable de los problemas reales como la corrupción existente, por ejemplo. Pero parece que nadie se da cuenta que en el fondo, hay una clara muestra del desprecio que se tiene por mantener a la sociedad bien informada.
Estas "novelas" entonces, les son útiles a quiénes gobiernan.
A nadie, este tipo de novelas les hacen publicidad gratis. Estar en boca de todos es un boomerang que poco aporta a la reconstrucción de una sociedad escasa de ocupaciones laborales, que debe migrar para conseguir algo, y que aquí es propensa al puterío.
Para cerrar, recuerdo una novela donde la villana le dice a su marido, luego de ser descubierta en una infidelidad:
—Nunca te quise, no pienso quererte, me casé con vos por tu dinero.
Como pueden ver, nada como esta confesión que recuerde más a los políticos cuando asumen un cargo, solo buscan el dinero. Su nombre en algunas plaquetas. El ego por las nubes.
Siguiendo con esa escena de la novela, el marido le da un certero correctivo que deja a la villana recostada en el sofá de la sala de la mansión y le dice:
—¡Vete de mi casa, no quiero volver a verte nunca más!
A lo que la villana le responde antes de cerrar la puerta.
—Entre ser y no ser, yo soy.
Hay noticias nacionales y provinciales que pueden perjudicar o favorecer a nuestra región, a nuestra producción, hay planificaciones, proyectos, estructuras a disolver, capacidades ocultas a explorar... Alumnos que se destacan, emprendedoras que la luchan diariamente y precisan ser destacadas, fallecimientos desgarradores, felices nacimientos, pero no, eligen puterío.
Así nos va.

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