MILEI, EL BIBLIOTECARIO DE BABEL

OPINI脫N

Nuestro presidente posee un estilo de liderazgo, caracterizado por una fuerte convicci贸n mesi谩nica y el uso de referencias religiosas. Act煤a en consecuencia, como un profeta, apelando a la fe de sus seguidores, para lograr su cometido

Por Roberto Omar Cuevas

"Como todos los hombres de la Biblioteca, he viajado en mi juventud; he peregrinado en busca de un libro, acaso del cat谩logo de cat谩logos". Jorge Luis Borges. La biblioteca de Babel

Jorge Luis Borges en su c茅lebre cuento “La biblioteca de Babel “ asemeja el universo, a una biblioteca, en cuyo contenido infinito, “no hab铆a problema personal o mundial cuya elocuente soluci贸n no existiera”.

Todos los hombres van en busca de sus libros, tratando de encontrar respuestas a sus interrogantes y tambi茅n al decir borgiano, “urgidos por el vano prop贸sito de encontrar su Vindicaci贸n”.

Existe un primer prop贸sito m铆stico, que es encontrar el Libro Circular, de lomo continuo, c铆clico, en cuyas hojas est谩 contenido el conocimiento absoluto. Es Dios.

Una superstici贸n, es encontrar al bibliotecario -an谩logo a un dios- conocido como el Hombre del Libro, que ha accedido al Cat谩logo de los Cat谩logos, donde est谩 contenido todo el Orden de la biblioteca. Encontrar este libro equivale a encontrar la mente de Dios: quien lo posea comprender铆a el orden oculto del cosmos y se volver铆a omnipotente.

Nuestro presidente posee un estilo de liderazgo, caracterizado por una fuerte convicci贸n mesi谩nica y el uso de referencias religiosas. Act煤a en consecuencia, como un profeta, apelando a la fe de sus seguidores, para lograr su cometido.

Su liderazgo, autocr谩tico, exento de la b煤squeda de consensos, pretende a trav茅s de lo que 茅l denomina “revoluci贸n cultural” producir los cambios profundos que nuestro pa铆s demanda.

Act煤a en los hechos, como si fuese justamente ese Bibliotecario ansiosamente buscado en el cuento de Borges, que tiene acceso ilimitado al saber de los saberes. Y, en consecuencia, no admite ninguna opini贸n adversa a sus supuesto Saber, por el contrario, descalifica con su lenguaje procaz a todos aquellos que se atreven a disentir con 茅l.

Enfrenta –luego de casi 3 a帽os– un Proceso de Destrucci贸n Creativa en lo econ贸mico. Un proceso que como lo bien lo define el Premio Nobel Philippe Aghion en su libro "El Poder de la Destrucci贸n Creativa", es un proceso “en el cual emergen continuamente nuevas innovaciones convirtiendo en obsoletas las tecnolog铆as existentes”. Ingresan al mercado nuevas empresas con actividades diferentes, para atender los mercados existentes y las nuevas oportunidades que se presentan.

Los sectores de miner铆a gas y petr贸leo, aparecen con fuerza como nunca antes hab铆a ocurrido en el escenario econ贸mico. Pronosticando ingresos futuros de d贸lares de gran magnitud, sustentados en un proceso de inversi贸n real –altamente positivo- necesario e imprescindible para alcanzar el nivel de operaciones deseado.

Los sectores del agro y la Industria del conocimiento aparecen tambi茅n ahora con posibilidades de un nuevo up grade. Y a ellos se le van sumando las nuevas generaciones empresarias, que buscan incorporarse a este Proceso de Destrucci贸n Creativa,

Un Proceso que implica a su vez un concepto algebraico con aspectos positivos y negativos. Con sus m谩s y sus menos. Y a los cuales hay que atender. Las cifras de empleo formal, los niveles de consumo y actividad econ贸mica y la ausencia de inversiones en infraestructura, est谩n indicando que lo nuevo no alcanza a sustituir a lo viejo, de manera positiva.

Al decir de Aghion, el Proceso per se “genera riesgos y turbulencia que deben ser administrados” y para ello es preciso crear lo que 茅l denomina “redes de seguridad “, fortaleciendo el entorno institucional del proceso, para mitigar la ansiedad y la falta de protecci贸n y perspectivas futuras que el proceso genera.

Nada de eso est谩 ocurriendo. Y es preciso que se piense en ello. Porque el Proceso de Destrucci贸n Creativa es necesario. “Es la fuerza conductora del capitalismo, asegurando su renovaci贸n y reproducci贸n permanente”. (Aghion dixit).

La red de seguridad implica la existencia de un Estado inteligente y con fibra muscular, inmiscuido en ello. Y en alerta constante. Independiente de la conducci贸n pol铆tica de turno. Porque trasciende a ello. Porque en pleno siglo XXI, el trabajo estar谩 en un estado de mutaci贸n permanente. Cuyos alcances desconocemos.

¿Es el Estado al que Milei apunta? No, porque el sostiene que es “el topo que ha venido a destruir el Estado”.

¿Podr谩 entonces lograrse, nuestro crecimiento y desarrollo en estas condiciones?

Sus economistas, devenidos expertos en caligraf铆a, sostuvieron que el crecimiento asumir铆a la forma de V, luego de U, siguiendo posteriormente con la pipa de Nike, para finalmente sostener que estamos en presencia de una K, donde el brazo superior es lo positivo que anula las negatividades del proceso, marcado por el brazo inferior.

Un debate abierto en el seno de nuestra sociedad. Y con ausencia –solo por ahora- de l铆deres y propuestas que sostengan modelos alternativos.

Milei, nuestro presidente, m谩s all谩 de sus conductas y lenguaje – denotan un hilo delgado entre la omnipotencia y la impotencia- ya conoce la respuesta. Est谩 justamente en los libros a los que 茅l accede. Mas precisamente en uno de ellos: El Evangelio de Mateo 7:16-20, donde se encuentra reflejado c贸mo distinguir a los buenos de los falsos profetas, cuando se帽ala de manera muy simple pero profunda: “por sus frutos los conocer茅is”.

LOS ANDES




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