UN CONFLICTO RELIGIOSO

OPINIÓN

Para entender por qué en Oriente Medio no alcanza con negociar fronteras, el especialista Gabriel Ben Tasgal me enseñó el vocabulario teológico que Occidente se niega a aprender

Por Osvaldo Bazán

En el newsletter de hoy hablo de «supersesionismo», de «Din al-haqq», de «Din al-Batil», de la época musulmana abasida, de la «dawa» y de Rambo 3, entre otras cosas insospechadas.

No te asustes.

Yo tampoco sabía de qué se trataba, pero en esta conversación con Gabriel Ben Tasgal, especialista en terrorismo islámico, que desarma el diccionario políticamente correcto de Occidente para explicar por qué, en Oriente Medio, la fe pesa más que el territorio, se me aclararon algunas cosas.

La charla fue en un micro, yendo desde la aldea drusa de Majdam Shams en los Altos del Golán hasta Tel Aviv, comiendo los mejores dátiles que probé en mi vida. Ojalá que al finalizar la lectura puedas entender mejor de qué se habla cuando se habla del «conflicto de Oriente Medio».

-Decís que éste no es un conflicto por territorios, que si así fuera se podría solucionar más fácilmente, sino que es una guerra religiosa y que por eso es mucho más compleja y casi sin solución. ¿Cómo se explica esta guerra desde la religión?

-El islam nace en el año 622, que es el año del calendario islámico, cuando Mahoma se va de la Meca a Medina. La religión nace bajo el principio de supersesionismo.

-¿Qué es eso?

-El supersesionismo islámico dice que la verdad fue entregada a los judíos y a los cristianos, pero que «pasaron cosas». Quienes tienen mala intención dicen que malversaron esa verdad; los más moderados dicen que simplemente se confundieron. Pero ambos coinciden en que está «La Verdad», la única verdad, que es el islam; las otras verdades han sido anuladas con la llegada de «La Verdad» única. Esto es «Din al-haqq»: «La Religión de la Verdad» o «La Verdadera Religión». El judaísmo y el cristianismo son «Din al-Batil»: «La religión de lo falso», leyes que fueron superadas por el islam.

Explicación para occidentales: a nosotros puede parecernos sólo un juego de palabras simpático o nombres de medicamentos («dinalac», «dinalbatín»), pero acá se encuentra una de las claves del terror. «Din» suele traducirse como «religión», pero en árabe es mucho más amplio porque implica una forma de vida, un código de conducta y una deuda que el ser humano tiene con su creador, y «Al-Haqq» es uno de los 99 nombres de Dios (Allah) en el islam. Significa «La Verdad», «Lo Real» o «Lo Justo». Por lo tanto, el Din al-Haqq es la religión que emana directamente de La Verdad Absoluta. Esto está en el Corán y para los musulmanes no es sólo una cuestión de fe, sino una realidad objetiva. ¿Qué implica pensar que, si bien otras religiones pueden tener elementos de verdad, sólo el islam es La Verdad completa revelada directamente por Dios? Que el islam es el único sistema capaz de establecer un orden justo en la tierra, alineado con las leyes divinas y no con los caprichos humanos; por eso, el islam no debe adaptarse a la modernidad, sino que la modernidad debería alinearse con el «Din»; pero además, como «El Batil» es lo falso, algo que los humanos inventaron por capricho o ignorancia, tarde o temprano está destinado a fracasar. Cuando se habla de Din al-Batil, no siempre se hace referencia sólo a otras religiones. También se usa para describir al materialismo, el laicismo (eso de pensar que las leyes deben ser humanas y no divinas) o el relativismo, eso de que «mi verdad es tan válida como la tuya». Obviamente, quienes piensan así no están pensando en convivencia. Pero en Occidente no sabemos nada de esto y seguimos cantando lo de la cintura cósmica del sur, todas las manos todas y agárrense de las manos.

O sea, las religiones que no son el islam fueron tergiversadas, alguien las interpretó mal y el Corán es el único que trae la verdad, llegó en árabe y por eso se debe leer en árabe.

-¿Esto siempre fue así?

-Imaginate que sos un musulmán del siglo XII, XIII, XIV. Evidentemente, si ves el desarrollo tecnológico, físico e incluso militar del islam frente a los europeos, el islam podría decir «somos superiores culturalmente». En la época musulmana abasida (750/1258, la edad de oro musulmana), eran muy superiores a los occidentales, operaban cuerpos, por ejemplo, mientras los occidentales lo tenían prohibido. En esos siglos, el islam tenía un convencimiento real de que era una religión superior cultural y tecnológicamente. Los musulmanes decían: «Es evidente que somos superiores, ¿cómo debemos tratar nosotros que somos superiores a los inferiores?». Y así nace la Ley de la Dhimma (gestada en los años 700), que considera «dhimmis» a cristianos y judíos, que pasan a ser ciudadanos de segunda que pueden vivir bajo el islam, pero que son propiedad del califa. El califa protege a las comunidades judías y cristianas, pero a cambio impone algunas reglas: no se puede construir una iglesia en la Tierra Santa del islam; los cristianos no pueden tocar las campanas ni los judíos un shofar; cuando van caminando, tienen que bajarse a la vereda para que pueda pasar un musulmán; no pueden montar a caballo ni portar espadas; tienen que tener señales en su ropa que los identifiquen como dhimmis, azul para los cristianos, amarillo para los judíos. La estrella amarilla judía no fue inventada por los nazis; la inventaron los musulmanes en el siglo X. Incluso los cristianos durante muchas décadas tenían que llevar una cruz muy grande como si fuese un collar. El concepto de dhimmi explica por qué cristianos y judíos son perseguidos en el Medio Oriente.

-Pero estás hablando de discriminación, no de eliminación.

-Imaginate que estás convencido de que sos superior y el dhimmi es inferior, pero de pronto, en la Primera Guerra Mundial, franceses e ingleses, que son dhimmis porque son cristianos, conquistan al islam. Todo Medio Oriente cae en manos de Gran Bretaña y Francia. Y pensás: «¿Cómo puede un dhimmi, que es ciudadano de segunda, habernos conquistado?».

-¿Cómo respondieron?

-Ahí empieza el quilombo real, desde la Primera Guerra Mundial, aunque hubo antecedentes. La primera humillación del dhimmi al islam fueron las Cruzadas; por eso, un islamista radical a los cristianos los llama «cruzados». Después de la Primera Guerra, Francia e Inglaterra dominan el Medio Oriente y aparece un grupo de maestros, principalmente guiados por un inspector de escuela llamado Hassan Al Banna, en Ismailia, Egipto. El tipo empieza a deambular por Egipto y ve que las mujeres se visten de forma occidental, los hombres empiezan a tomar alcohol. «¿Qué es esto?» se pregunta y se responde: «esto es todo lo que Occidente quiere de mal para nosotros, nos están infectando. Lo que tenemos que hacer nosotros es crear centros de adoctrinamiento y de educación para volver a ser lo fuerte que éramos el día que se creó el islam. Si volvemos para atrás y cumplimos el islam como en la época de Mahoma, como Mahoma logró imponerse, nosotros también vamos a poder». Y esa es la razón por la que se decide volver al origen del islam. Origen, que en árabe es salaf. Después viene el concepto de salafismo, es regresemos al islam original.

-¿Y qué hace este inspector de escuela, Hassan Al Banna, para cumplir su objetivo de volver a ser como en la época de Mahoma?

-Levanta organizaciones, centros comunitarios, centros educativos y crea una organización en el año 1928 llamada la Hermandad Musulmana en Egipto que se extiende por todo el mundo. Y aparece otro concepto fundamental para entender el conflicto: la dawa.

-¿Qué es la dawa?

-Es el márketing del islam. Es intentar con dinero hacer proselitismo y captar gente. Dawa es también acción social. En Argentina, hay mucha dawa; en Perú, mucho más. Vienen con dinero de Qatar, de Turquía, de Arabia Saudita en los años ’80 y te levantan comunidades para convertir cristianos al islam. Al Jazeera es dawa mediática.

-Pero si es acción social puede ser incluso adoctrinamiento, pero no es violencia.

-Pero hubo un cambio. Se pasó de la dawa del adoctrinamiento a la violencia física en los años ’70 y ’80 por dos razones. La primera es porque toman el poder en Irán en un golpe de Estado en 1979. Allí muchos islamistas pensaron: «¿Si los iraníes pudieron, por qué nosotros no?». Y el segundo lo dio… Rambo 3.

(Como hacía mucho que había visto Rambo 3, tuve que ir a buscar su argumento, que es este: John Rambo se retiró a un monasterio budista en Tailandia, pero sale del retiro cuando su mentor, el coronel Trautman, es capturado por los soviéticos en Afganistán durante la invasión de la Unión Soviética. Se infiltra entonces en territorio afgano y se une a los mujahidin —los «guerreros santos»—. La película los muestra como combatientes nobles, profundamente religiosos, que luchan por su libertad contra el «imperio ateo». Rambo logra rescatar a Trautman en una batalla final donde la caballería de los mujahidin carga contra los blindados soviéticos. El filme termina con la frase: «Esta película está dedicada al valiente pueblo de Afganistán». Esta mirada romántica fue el combustible para que la dawa (la invitación) se transformara en la yihad (la lucha). Sí, la cultura pop romantizó a quienes después crearían Al Qaeda y se convertirían en talibanes.)

Occidente no aprende.

-En Rambo 3, los islamistas vieron que los talibanes musulmanes echaban a los rusos. Si ellos consiguieron echar a los rusos, se puede echar a cualquier potencia del mundo. Y entonces, los grupos que venían haciendo dawa durante años pasan a la violencia. Por eso, la Yihad islamica se funda en el año ’79 en Egipto; en el ’81, en Palestina; Hamás, en el ’85; Al-Qaeda, en el ’80, y Hezbollah, en el ’82. Los años ’80 son la explosión donde comienza fuerte la violencia. Y el clímax de esa evolución es ISIS, el Estado islámico.

“Ahora puede ser que suba la cantidad de violencia física, porque de la dawa pasamos a la yihad. Melanie Phillips escribió un libro sensacional llamado Londonistan en el que dice que se puede medir la evolución del radicalismo islámico en tu sociedad occidental a través de cinco pasos. El primero, la dawa, o sea, la creación de una comunidad. Segundo paso, la ocupación de espacios públicos. Si vas a Europa, es normal los fines de semana ver comunidades musulmanas ocupando las plazas centrales y en este segundo paso también se crean minaretes altos en las mezquitas para mostrar que el islam está presente. El tercer paso es el aislamiento comunitario; no se responde a lo que dice el gobierno central, sino que se respeta lo que dice el imán, y si hay contradicción, gana lo que dice el imán. El cuarto paso es la imposición de la ley islámica y se persigue al musulmán que no se comporta bien. El primer síntoma de que eso ocurre en una sociedad es la persecución a las mujeres. Cuando empiezan a perseguir a mujeres, obligándolas a vestirse de una manera determinada, cuando le echan ácido en el rostro a las mujeres, tenés la primera manifestación clara de que algo anda mal en la comunidad musulmana. El quinto nivel es cuando empiezan a matar cristianos y judíos. En América Latina, ustedes están en el nivel uno y dos; en Europa, están en el nivel cinco”.

“Ahora bien, voy a dar cinco pistas básicas para poder reconocer cuando alguien te habla de forma radical. El primer concepto importante es que un radical a toda la cultura occidental la define como jahiliyyah, que en árabe es ‘confusión’. Mahoma nos curó de la jahiliyyah. Éramos paganos, creíamos en piedras, pero Mahoma nos curó de esa confusión”.

“Hassan Al Banna, el que creó los Hermanos Musulmanes, fue asesinado en 1949. Pero un alumno suyo, que también era inspector de escuela llamado Sayyid Qutb, va a estudiar a Chicago y lo que ve lo espanta. Escribe en su libro personal que ahí la gente estaba loca, que se pasa todo el día cortando el césped, que bailan y las mujeres están vestidas de manera indecente. Vuelve a Egipto y ve que en su país ven las mismas series de televisión que él veía en Estados Unidos y dice ‘Esto es jahiliyyah, no podemos seguir infectándonos, hay que matar gente’. Este hombre, Sayyid Qutb, tuvo un hermano llamado Muhammad Qutb. Muhammad se exilió y enseñó en Arabia Saudita, donde tuvo dos alumnos fundamentales: uno fue Osama bin Laden y el otro Ayman al-Zawahiri, los dos líderes de Al Qaeda”.

“El paso de la dawa a la violencia física lo provoca el concepto de la jahiliyyah, de que Occidente está confundido; la idea de que Occidente infecta con sus valores morales. Si pensás que España, Perú o Argentina son jahiliyyah, estás pensando de forma radical. Sayyid Qutb fue ejecutado por Nasser en 1966 (Gamal Abdel Nasser, presidente egipcio entre 1954 y 1970) en la horca, aunque los Hermanos Musulmanes lo narran de una manera más cruel. Según ellos, Sayyid fue untado con grasa animal calentita y le metieron perros rabiosos para que se lo coman; el tipo murió de un infarto y recién después lo colgaron. Ambas versiones no son incompatibles”.

“El alumno de Sayyid Qutb, Ayman al-Zawahiri, dijo que había que asesinar a musulmanes que estuvieran infectados de jahiliyyah, por eso matan a Sadat (Anwar el-Sadat, presidente de Egipto desde 1970 hasta su asesinato en manos de seguidores de Sayyid Qutb, en 1981) porque lo consideraban un musulmán que estaba infectado con los valores occidentales al firmar la paz con Israel. El problema del radicalismo islámico no es Israel; es la jahiliyyah. Lo que pasa es que los europeos no se dan cuenta y piensan que el problema es Israel y están dispuestos a sacrificar a Israel, si eso supuestamente ayuda a calmar a los radicales islámicos, pero no los va a calmar porque el problema de los radicales islámicos supera a Israel, lo tienen con los valores occidentales”.

-Bien, el primer concepto quedó claro, dijiste cinco. ¿El segundo?

-Para un radical islámico había varios tipos de personas. Estaba el mustamim, que eran los que iban y venían, que no conocían el islam: los comerciantes de paso, embajadores, náufragos. A estas personas se las podía dejar ir. Hoy ya no existen. Ahora el radicalismo islámico reconoce, primero, al pagano: aquel que cree en más de un Dios, no importa cuál sea (pueden ser budistas, hindúes, etc.). Para el radicalismo islámico es una obligación matar a los paganos. En Siria, por ejemplo, las mujeres nusayries (alauitas) fueron vendidas como prostitutas porque según el islam radical la religión nusayri es una religión pagana. Los judíos y los cristianos son dhimmis, creen en un solo Dios, pero no en Alá como Dios ni en Mahoma como su profeta. Pueden vivir bajo las reglas que expliqué antes. Si vos pensás que yo soy un dhimmi, pensás de forma radical.

-¿El tercer concepto?

-Para un radical islámico el mundo está dividido en dos: uno que se llama la Casa del Islam, que es el lugar en donde gobernó el islam en el año 750 y va desde Pakistán hasta España, ahí gobernó un solo califa todo ese terreno. Eso se llama Casa del Islam», en árabe Dar al-islam. Lo que no es Dar al-islam es Dar al-Harb, la Casa de la Espada, o sea, todo lo demás. Algún día la Casa de la Espada será la Casa del Islam. ¿Cómo lo van a hacer? ¿A través de la dawa o a través de la yihad? Si se puede por la dawa, mejor. Si no, la yihad.

-¿Qué reacciones tenés cuando explicás esto en Occidente?

-Te voy a dar un ejemplo. Di una charla a la policía catalana y el jefe de la policía me lleva a hablar con Sandro Rosell, que en ese momento era el presidente del Barça. Entonces le muestro una película en donde al principal ideólogo de Qatar le preguntan en Al Jazeera: «¿debemos conquistar Europa por medio de la fuerza?» y este hombre dice: «no hace falta, los europeos son tan endebles que se puede comprar a través de la dawa«, y explica que Europa es conquistable y cómo hacerlo, en televisión abierta. Entonces Sandro Rosell dice «¡qué grave, qué grave!», a lo que le digo que el Barça está recibiendo dinero de la Fundación Qatar, que él mismo es empleado de la Fundación Qatar y pone en la camiseta del Barça Fundación Qatar. Y me dice: «no te preocupes, que el año que viene vamos a cambiar eso». «¿Y qué van a poner?» pregunto. Me contesta: «Líneas aéreas Qatar». Le pregunto si me está cargando y me contesta con: «¿Vos querés comprar a Neymar? Sí, bueno, entonces necesitamos dinero».

“Y lo que puedo decir ahí es una frase en árabe que dice ‘Si tú me necesitas, yo te compro’. Así se entiende la importancia del dinero para comprar opiniones. Para el islam existe una sola verdad que se va a terminar imponiendo en todos los terrenos”.

“Una cosa que me gustaría averiguar, si tuviese tiempo, es quién está recibiendo dinero en Latinoamérica, como Tucker Carlson en Estados Unidos. Porque en general compran a uno, dos, tres líderes de opinión para que den un mensaje determinado. Qatar y Turquía están reemplazando lo que hacía Irán durante años, fomentando radicalismo islámico, comprando gente, porque ellos creen que en América Latina se puede comprar gente. En Uruguay, por ejemplo, cuando el Gobierno habla de dar ‘Polos de paz’, una escuela de negociadores, ahí está Qatar, que en general es aliado de gobiernos de izquierda, de extrema a moderada”.

-¿Hay sospechas de que haya alguien comprado en la Argentina?

-Y, mirá, en el momento en que el presidente Macri habla del príncipe de Qatar como su mejor amigo… Yo recomiendo tomarse en serio Qatar. Es una potencia que ha invertido 4.700 millones de dólares en pagar universidades norteamericanas, ponen dinero para hacer todo tipo de cursos especiales para pagarle a activistas. Si vos querés ver por qué hay manifestaciones antisemitas durante la guerra en la universidad, fijate quién está pagando: el que más paga es Qatar. Y si Estados Unidos no paga el dinero que debería pagarle a la ONU, Qatar ya dijo «nosotros vamos a pagar las cuentas de la ONU».

-Pasamos al cuarto concepto.

-Bien, en el islam tradicional no hay valores universales, esos que son buenos para vos y para la humanidad. La libertad de expresión, el derecho a la vida son derechos universales. Por ejemplo, los Diez Mandamientos son valores universales. En el islam no los hay, ¿qué significa eso? ¿Se puede robar a un musulmán? Si sos musulmán, no: te cortan la mano. ¿Se puede robar un dhimmi si favorece al islam? Se puede. ¿Puede mentir un musulmán? No puede. ¿Se le puede mentir a un dhimmi si la mentira favorece al islam? Todo el tiempo. Todo el tiempo.

“No hay valores universales, por lo tanto, si vos entendés que se le puede mentir a un dhimmi, ¿por qué le dicen las cifras que le dicen a los medios de comunicación, sin ninguna constatación? Porque mentir se puede. El concepto es en árabe taqiya: se puede ocultar la verdad si favorece al islam, lo que es un problemón. Los servicios de inteligencia occidentales tienen un problema, no tienen traductores del árabe original; les pagan a árabes originarios para que traduzcan y estos ‘pintan’ las respuestas, no las traducen tal cual porque no quieren quedar mal con la persona que están traduciendo”.

“Y acá te cuento una anécdota que muestra claramente cómo se da el tema de la taqiya, qué tan importante y tan metido está en la sociedad. Soy amigo del director de policía de Be’er Sheva. Un día, atraparon a un beduino que robó un auto al lado de un banco; o sea, la cámara grabó todo. Estaba con un equipo de gimnasia blanco y una cicatriz enorme en la cara, o sea, más buchón imposible. Era obvio que era él. Lo fueron a buscar al poblado donde vivía, lo atraparon, lo llevaron y el tipo empezó a decir que no había sido, pese a todas las pruebas que había en su contra, la filmación, el equipo de gimnasia, la cicatriz. Y el tipo pide que le hagan un polígrafo —un detector de mentiras—, para joder nomás, se lo hicieron. Y salió que el tipo no fue. Ese es el nivel de convencimiento que tienen”.

“¿De dónde viene esto? De la época preislámica, cuando las tribus nómadas tenían que ocultar dónde estaba el agua y dónde estaban las plantas medicinales. O sea, vos le enseñás a un niño desde chico que al extranjero no le contás nada; no es un elemento baladí, es algo importante”.

-¿La última variable?

-Última variable: existen 23 profetas del islam. ¿Quién es profeta del islam? Isa (que es Jesús), Nuh (Noé), Ibrahim (Abraham), Musa (Moisés), Dawod (David), son todos profetas del islam, pero llegó el profeta número 24 que es Muhammad, que es el profeta perfecto. Mahoma es el profeta perfecto, por lo tanto, si Mahoma es perfecto, todo lo que hizo Mahoma es perfecto.

“Si Mahoma se casó con una niña de seis años y tuvo relaciones sexuales cuando la niña tenía ocho, se puede hacer porque Mahoma es perfecto, se lo puede imitar. Si Mahoma mintió, se puede mentir. Mahoma en el Corán miente por lo menos tres veces. Si se degüella una persona que es enemiga del islam, como hicieron los soldados de Mahoma, se puede degollar a judíos el 7 de octubre. Si se violaron a mujeres que son enemigas del islam, como ocurrió en la guerra de Mahoma, se pueden violar a mujeres. ¿Por qué? Porque Mahoma lo hizo”.

“Entonces, fijate cuántas de estas cinco variables necesitás para calificar a alguien de radical islámico. Hay mucha gente que me dice que con una sola cosa que defiendan es una barbaridad. Si defiende las cinco, es terrible”.

“Y entremos en un tema de números. ¿Cuántos piensan de esta forma? No sabemos. Mis profesores dicen que el 10% de los musulmanes piensan así. De 1.600 millones de musulmanes, 160 millones piensan de esa forma. ¿Y cuántos están dispuestos a hacer un atentado terrorista en base a ese concepto? Bueno, menos del 1%. Entonces, aquel que no vea que hay un problema real y que no lo pueda expresar, tiene un problema porque lo políticamente correcto censura lo que sería lógico desde el punto de vista estructural”.

(Perdón que me meta, hay que hacer una diferenciación que no es sólo semántica, pero que demuestra qué poco sabemos del islam. No es lo mismo un islamista que un islamita. Un islamista es alguien que cree que el islam es un sistema político integral. No todos los musulmanes son islamistas. Un islamita es una persona que simplemente profesa la religión del islam, sin que esto implique necesariamente una militancia política. Ahora la RAE aconseja usar «musulmán» en lugar de «islamita» para que no se confunda con «islamista». Después de esta interrupción, sigo.)

-Estos cinco conceptos básicos ¿están muy presentes en Medio Oriente?

-El problema de Medio Oriente es que los países radicales que piensan de esta forma tienen mucho dinero. Principalmente, hoy en día, Qatar; en los ’80, Arabia Saudita, Irán. En Turquía, son radicales, pero por suerte no tienen tanto dinero y les cuesta más expandir la dawa.

-¿Qué futuro le ves al radicalismo islámico? (la entrevista fue antes del comienzo de la guerra)

-Yo creo que el radicalismo islámico después de la derrota de ISIS va en caída. No creo que haya terminado, porque en general Occidente se acuesta con quien paga más. ¿Qué canal de televisión de Occidente se negaría si viene un país como Qatar o Turquía y les dice «les doy un millón de dólares por año para poner un programa sobre el islam»? ¿Quién se niega?

-No tenés una buena opinión de cómo se está comportando Occidente.

-¿Viste a los pibes que están ahora en Buenos Aires, en otros lugares, caminando en cuatro patas como perros? ¿Vos cómo interpretás eso? Una pelotudez. ¿Una boludez momentánea? Sí, sí. Pero cuidado que no sólo es humanizar a los animales, es desconfiar de la naturaleza humana. Tenés tan poca confianza de lo que lograste vos como humanidad que te sentís culpable. Los europeos dicen sobre los radicales islamistas: «no, yo no puedo criticarlos, con todo el daño que les hicimos». Y es verdad, hicieron mucho daño los imperios a los pueblos autóctonos en muchos lugares, pero por otro lado, el imperio islámico le hizo peor daño todavía y hay cosas que la cultura occidental desarrolló para favorecer a la población. Por ejemplo, vivimos muchos más años.

-¿Qué futuro le ves al régimen de los ayatollah en Irán?

-Yo creo que el Gobierno va a terminar cayendo seguro. Es probable que vuelva al poder una figura, como el hijo del Sha, pero la población persa desarrollará algún tipo de representación parlamentaria. El problema que hay es que por ahora están todos unidos en contra de los chiitas, pero Irán no es una sociedad homogénea. Los árabes de Irán odian a todo lo demás y los baluchis quieren ser independientes y los kurdos quieren ser independientes y los de Azerbaiyán, algo parecido, o sea que, en el fondo, no es un país que tenga una cohesión interna tan fuerte. Por ahora es Estados Unidos en contra de los ayatollahs que van a caer.

“La pregunta es si después se van a mantener juntos con la imagen del hijo del Sha. Eso es posible con un parlamento que represente a los hamulas (clanes). No ‘un hombre, un voto’ como quiso Bush, sino una representación de hamulas. Según la cantidad de gente que tenga el clan equis, con esa cantidad de votos se negocia dentro del clan y se llega a un tipo de ilaf, que es un acuerdo momentáneo de tradición árabe preislámica para impulsar un proyecto determinado. Esa es la solución más estable para la región”.

Termina el viaje.

Terminan los dátiles.

Termino de entender que, mientras nosotros discutimos matices, del otro lado hay un mundo que no acepta sinónimos.

Una sola Verdad, un solo camino y un mapa que no conoce de fronteras, sino de casas: la de la paz o la de la guerra.

Y que están dispuestos a sacarnos de la confusión como sea, aunque tengan que matarnos.

Revista Seúl


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