EDITORIAL
Podríamos graficar que antes no teníamos mesa, ahora si, pero tiene una pata floja
Por Walter R. Quinteros
Una rápida lectura de lo que ayer expresara Juan Bosch, presidente de SAESA, ante Infobae en vivo, donde señalaba que el mercado energético argentino enfrentaba el aumento internacional del precio del petróleo con una fortaleza poco habitual, gracias a un superávit energético que limita el impacto de las crisis externas, nos llevaba a coincidir que esta solidez del mercado se refleja en una menor vulnerabilidad frente a la incertidumbre global.
Aunque a la hora de profundizar abría un interrogante: La llegada del invierno. Y aquí es donde hace referencia a que necesitaríamos importar para sostener el sistema, lo que trae exigencias logísticas y costos adicionales derivados de la importación de gas natural licuado.
Para pasar en limpio
Podríamos graficar que antes no teníamos mesa, ahora si, pero tiene una pata floja, y se va a notar cuando haga mucho frío.
Para Juan Bosch, "esto nos encuentra con una Argentina más robusta en términos energéticos. Si esto nos hubiera pasado hace unos años, nos encontraba con un déficit de siete mil o más millones de dólares por año en energético, y esta volatilidad nos hubiera pegado mucho más fuerte. Hoy nos encuentra con un superávit superior a siete mil millones de dólares, entonces es mucho menor el impacto que puede tener esta crisis en las cuentas argentinas".
De repente, parece ser que estamos haciendo las cosas bien. Porque destacó que los números podrían mejorar, "en el sentido de que un mayor precio de petróleo nos permite mayor superávit aún". El petróleo, según precisaba Bosch, es lo que explica en buena medida el superávit.
Pero a su vez advertía que tendríamos "que comprar ese GNL en el pico de la demanda de invierno, hacia junio, julio, unos veinte barcos aproximadamente, y eso es probable que nos salga más caro que años anteriores".
Ahora tenemos que hablar de nuestra producción
Para Bosch, "cada barco nos traería el equivalente a 70 millones de metros cúbicos, que es la mitad de lo que produce en promedio en un día la industria argentina de gas natural. Entonces, si son veinte barcos, estaríamos importando la producción de diez días de Argentina concentrada en el pico de invierno".
¿Y cuál sería entonces la estrategia de compra?
Explicaba el presidente de la Sociedad Austral de Energía S.A. que, lo que busca el Gobierno, "es que lo compren los privados, no solo que lo importe un privado, sino que compren el GNL, los grandes consumidores y generadores de energía privados".
Pero si en nuestro país la red de distribución es una sola, tendríamos que este GNL va a entrar por el mismo ducto de siempre, a la misma red de siempre. El tema es a quién se le asigna este gas importado y aclaró que, "por eso no deberían ocurrir cortes de suministro ya que el proceso de reconexión de gas es complejo".
Sobre los proveedores, contratos, e impacto en los precios, Bosch señaló que hay muchos productores de gas. "Por primera vez, en Argentina, estos productores tienen realidades muy diferentes. Dentro de los productores ya tenés una diversidad de opciones. Y además de los productores hay comercializadores. Hay más de cien comercializadores que compran el gas y después lo venden a industrias. Entonces, no hay un mercado cartelizado, hay un mercado bastante líquido, bastante ofertado, con muchas opciones. Brasil, por ejemplo, no tiene un suministro de gas propio".
En el mismo sentido puntualizó que: "Europa está viendo precios de gas que se han disparado muchísimo. Entonces, es un desafío, pero de nuevo, seamos conscientes que partimos de una base donde Argentina es superavitaria y donde tiene un gas abundante y muy competitivo que se estresa en el pico de invierno", afirmó.
¿Exportamos e importamos a la misma vez?
Sobre este punto Bosch precisó que Argentina dispone de una pequeña escala de GNL. "Hay una empresa tecnológica argentina que ya produce GNL y se la provee a una central térmica ubicada en en el país. Hay un gran proyecto que es de exportar GNL al mundo. Ese va a entrar en producción en 2028 y años siguientes. Aun cuando estemos exportando GNL desde la zona de Chubut hacia el mundo, igual, como el centro de nuestra demanda, la parte más importante de la demanda está entre Buenos Aires y Córdoba, llamémosle, va a haber cuellos de invierno donde vamos a necesitar inyectarle algo de GNL, que puede venir de nuestra Argentina o de otro lugar, en esos días específicos".
En cuanto a la variación de precios
Aquí, Bosch señaló: "Hoy en Argentina estamos en un gas de entre 2 dólares y medio y 3 dólares y medio, según cuenca, productor, distintos tipos de contrato, pero más o menos estamos en ese orden de magnitud. Y se mide en dólares por millón de BTU. —British Thermal Unit o Unidad Térmica Británica, en el gas mide la cantidad de calor necesaria para elevar la temperatura de una libra de agua en un grado Fahrenheit. Indica el contenido energético y la capacidad calorífica de combustibles como el gas natural o propano; a mayor BTU, mayor energía—. El GNL que importamos solía rondar entre 12 y 16 dólares el millón de BTU. Antes del conflicto, y estoy hablando incluso de los años anteriores”.
Sobre la política regulatoria, Bosch explicó: "Es una decisión que el gobierno ha tomado, de que los compradores sean privados. En la regulación actual, eso es lo que está buscando el gobierno. Es la primera puesta a prueba y vamos a ver cómo funciona esta primera prueba en este mercado volátil y convulso que estamos viviendo". Señaló.
Desde mi humilde opinión, la complejidad del sistema, por un lado, los días pico de frío donde aumenta el consumo, harán sin lugar a dudas que por pagar las importaciones haya variaciones en alza respecto al gas, más aún si tenemos en cuenta que los costos serán asumidos por privados, y que regular precios, no condice con los principios libertarios. El otro factor es la guerra en Medio Oriente, que no es poca cosa.

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