Ir al contenido principal

LA OTRA CARA DE LA AFA

ACTUALIDAD 

Millones, empresas fantasma y una ruta de plata digna de película


Por Carlos Forte 

Desde diciembre, la AFA no se baja de los titulares, pero no por goles ni campeonatos. Esta vez, el fútbol quedó en segundo plano y lo que apareció fue una trama digna de una serie de Netflix. Empresas fantasma, millones de dólares dando vueltas, cuevas financieras y nombres pesados del poder del fútbol argentino.

Lo que empezó como contratos normales de patrocinio y premios —principalmente ligados a la Selección argentina— terminó convirtiéndose en un laberinto de transferencias sospechosas, investigaciones judiciales y causas repartidas en varios juzgados. Todo bajo la gestión de Claudio “Chiqui” Tapia.

Según la documentación reunida por diario Clarín, desde al menos 2021 (aunque con antecedentes desde 2018), la AFA desvió pagos millonarios a través de supuestos “agentes comerciales”. En la práctica, eran intermediarios que cobraban en el exterior y luego movían el dinero por una red de sociedades de papel, muchas en paraísos fiscales.

La excusa oficial era conocida: cepo cambiario, dólar oficial bajo y brecha con el blue. Con eso como argumento, se armó una maquinaria que movió más de 300 millones de dólares.

Al menos seis firmas actuaron como agentes de cobro o intermediarios: TourProdEnter LLC, Odeoma Gestión SL, Q22 Services Limited, Stratega Consulting USA LLC, Torneos y Competencias SA y Global FC LLC.

Las más pesadas fueron TourProdEnter LLC, de Javier Faroni y su esposa Érica Gillette, y Odeoma Gestión SL, del contador Fabián Marcelo Ramón Saracco. Entre ambas movieron cientos de millones de dólares usando bancos de distintos países y empresas que solo existían en los papeles.

Cada movimiento arrancaba igual: facturas por servicios dudosos o directamente inexistentes. Muchas eran emitidas por empresas fantasma y confeccionadas por Juan Carlos Beacon, abogado, ex dirigente del fútbol patagónico y hombre de extrema confianza de Pablo Toviggino, tesorero de la AFA. “Beacon recibía órdenes solo de Toviggino”, confesó una fuente interna.

Las facturas iban a parar a manos de Saracco, quien respondía mails desde cuentas de Gmail creadas para esas empresas inexistentes. ¿Por qué él respondía? Simple: él mismo las había creado.

Después, entraba en escena Fabián Adolfo Krunfli, un financista que operaba desde oficinas en Avenida Corrientes. Nadie sabe bien cómo, pero el dinero salía del exterior y aparecía en efectivo en Buenos Aires.

El reparto era casi artesanal: autos, motos y monopatines. Sí, así de literal. El efectivo llegaba casi todas las semanas a un edificio de Lavalle 1718, donde Beacon lo recibía en la puerta. Todos se llevaban su tajada: Saracco, Beacon y Krunfli, que cobraba entre 2,5% y 3% por movimiento.

El domicilio de Lavalle funcionaba como estudio jurídico, sede de varias firmas y dirección fiscal de Recomi SA, empresa que luego empezó a facturarle todos los meses a la AFA por “asesoramiento”, siempre el mismo monto.

Los protagonistas no eran outsiders: ocupaban cargos en la AFA y en clubes del ascenso, compartían auspicios, gerenciamientos y vínculos con Arsenal de Sarandí, el histórico club de la familia Grondona. Todo quedaba en casa.

Según reconstruyó Clarín, el efectivo terminaba a pocas cuadras, en una dirección vinculada a Malte SRL. Pero Beacon no sería el verdadero destinatario.

Una fuente cercana a Toviggino confirmó que parte del dinero terminó invertido en autos y bienes de lujo, encontrados luego en una mansión de Villa Rosa, Pilar.

El esquema se completaba con sociedades como Dicetel Corp, Q22 Services Limited, Stratega Group, Juliet Group, Topanga Investments y Samtak LLC, entre muchas otras

Facturas repetidas, mismos números, mismas fechas, conceptos cambiados y direcciones clonadas en Brickell Avenue, Miami. Algunas empresas se disolvieron apenas cambió el Gobierno en 2023. Detrás de varias de ellas, otra vez, Saracco.

En casi todos los casos, los “agentes comerciales” se quedaban con el 30% de lo recaudado, hubiera o no servicio real. Un negocio redondo.
Tan redondo como una pelota de fútbol.

Y mientras la Selección levantaba copas, la verdadera liga se jugaba en las sombras, lejos de las canchas y muy cerca de los dólares.

La ruta del dinero de la AFA

Tribuna de Periodistas


Comentarios