LA DIFERENCIA ENTRE UN LÍDER Y UNA JEFA

OPINIÓN

La diferencia entre tener ideales y tener un ego sorprendente

Por Walter R. Quinteros

1) Un líder

El 12 de junio de 1964, Nelson Mandela y otros seis de sus compañeros del Congreso Nacional Africano, el partido que propulsaba la eliminación del apartheid y de toda barrera racial, habían sido condenados a cadena perpetua. No habían robado nada. No eran corruptos, ni habían delinquido administrando algo fraudulentamente. Se los acusaba de sublevación contra las autoridades. Los guardias los recibieron a los gritos ¡Esta es la isla! ¡Acá van a morir!

Nos cuenta Matías Bauso, desde un informe publicado por Infobae, que antes de la sentencia, Nelson Mandela, abogado de su propia causa, realizó un alegato de casi tres horas. Es una de las grandes piezas oratorias del Siglo XX, se lo recuerda, especialmente, por sus palabras finales: "He anhelado el ideal de una sociedad libre y democrática en la que todas las personas vivan juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es una ideal por la que espero vivir y que espero lograr. Pero si es necesario, es una idea por la que estoy dispuesto a morir".

Dicen que varias veces fue detenido. Desde su juventud por su participación política y por oponerse a la injusticia. Mientras estudiaba derecho, fue el único alumno negro de su camada en la universidad. Sudáfrica, su patria, era la tierra de la segregación, de los abusos y de las inequidades. La población negra era sojuzgada y postergada. No se les reconocían derechos civiles, no gozaban de derechos políticos y las necesidades básicas de la mayoría estaban insatisfechas. Nelson Mandela dedicó su vida a luchar contra eso. 

Era el preso número 46664, era un hombre de casi cincuenta años. Sin comodidades, sin libertad, sin poder comunicarse con el exterior, padecía las condiciones de detención más rigurosas posibles. La celda de Mandela era un cuadrado desangelado de 2x2. Un colchón de paja en el suelo, un balde y una mesita pequeña. Pasaba 23 horas al día sin ver a nadie y durante varias semanas el aislamiento era total. Realizaba trabajos forzosos, picó piedras, extrajo cal. Estando detenido recibió la peor noticia: su hijo Thembi había muerto en un accidente automovilístico. El juez no le dio permiso para acudir al entierro y poder despedirlo.

Durante esos años, Mandela hablaba con quiénes compartía encarcelamiento. Les pedía que se mantuvieran unidos, que estudiaran y se prepararan para cuando les tocara salir. Nunca se desesperó y les decía: "El verdadero desafío para todo los presos, en especial para los políticos, es sobrevivir a la prisión intactos, es conservar y, aún más, fortalecer nuestras creencias, nuestras convicciones". Les pedía que no se fijaran en la poca comida, ni el frío, ni en la distancia con sus afectos. Les decía que no se dejaran vencer, que siguieran siendo ellos mismos. Su nombre fue creciendo y propalándose por todo el mundo. Se convirtió en sinónimo de lucha, igualdad y libertad. En un líder.

Fueron más de 10.000 días de prisión. En Robben Island estuvo hasta marzo de 1982. Fue liberado en febrero de 1990. Una multitud lo esperaba fuera de la cárcel.

Dicen que su primer discurso en libertad fue firme pero componedor. Deseaba unir a la nación. No había rencor ni sed de venganza en su mirada, tampoco en sus palabras y muchos menos en sus acciones. Era como si ese hombre que hablaba a la multitud, jovial, inteligente, firme en sus convicciones, no hubiera sufrido todo lo que sufrió, como si ese hombre no hubiera estado preso en condiciones inhumanas durante 27 años. Y fue electo presidente de Sudáfrica.

2) Una jefa

Mientras tanto, en la calle San José 1111 en la ciudad de Buenos Aires, hace pocos días que la expresidente, Cristina Elisabeth Fernández viuda de Kirchner, goza en su domicilio de prisión domiciliaria, luego de ser hallada culpable de los delitos de corrupción y administración fraudelenta a nuestros país.

La presa Cristina se quejó por las condiciones que impuso la Justicia para que reciba visitas, clara muestra que nada sabe de la existencia de Nelson Mandela que no le robó nada a nadie. Tal es así que sus abogados, presentaron un recurso contra la resolución que restringe las visitas. Cuestionaron que el régimen de la prisión domiciliaria, "exige autorización previa" para cualquier persona que no pertenezca a su círculo familiar, legal o médico.

Ella dijo que: "Un régimen de exclusión totalmente arbitrario, que no se le aplica a nadie y violatorio de mis más elementales derechos civiles. De mis derechos políticos, mejor ni hablemos. Te la debo". O sea solo habla de ella, primero ella, segundo ella, del ladrón de gallinas batarazas y desplumadas, nada.

"¿Habrá una Constitución y Códigos Penales y Procesales especiales, redactados únicamente para mí y que nunca me enseñaron en la facultad?". Nadie nunca la vio en una facultad, mucho menos algo que certifique que es abogada.

La Justicia solo le pidió que presente un listado con las personas que integran su grupo familiar, custodia policial, profesionales médicos y abogados que la representan, "debiendo requerirse y motivarse el eventual acceso de toda otra persona no incluida en ese listado". ¿Tan difícil es esto de hacer un listado?

Y se molestó. La presa puso el grito en el cielo. Como cuando le pidieron el inexistente diploma de abogada. Como cuando le preguntan cualquier cosa. Ella quiere tener visitas sin que pidan permiso, tal vez después pida una tobillera electrónica que haga juego con su ropa y zapatos. Sus exitosos abogados defensores ahora amenazan que acudirán a la Corte Suprema de Justicia y, a organismos internacionales de derechos humanos, si no acceden a sus caprichos.

Ella misma dice que "los jueces no están facultados para imponer reglas de conducta adicionales a las personas que cumplen arresto domiciliario". Y hasta advierte que la restricción no contempla, por ejemplo, a profesionales contables que la asisten, apoderados, peritos designados en otros procesos judiciales (porque tiene otros procesos más), asesores ni líderes de fuerzas políticas de otros países. Es como que parece no entender que está presa.

Sus abogados, habían presentado en un tribunal oral un pedido de aclaratoria para que le digan a la ex presidenta si puede o no salir al balcón de su departamento, y en el primer caso para qué puede usarlo. Como si un balcón fuera ajeno a un domicilio. Y les contestaron: "Nadie le dijo que no salga al balcón". Para el tribunal es clara la resolución respecto a lo que puede y no hacer la ex presidenta. La pauta es que no salga de su domicilio y no perturbe el barrio. Y que cada actividad que quiera hacer la expresidente, le sea consultada a la justicia.

¡Pero cómo se les ocurre, ché!

3) Desemejanzas

Dicen que los ideales son modelos de perfección que sirven como guía y fuente de motivación en la vida, aunque sean inalcanzables en su forma pura. A eso apunta siempre un líder.

Pero cuando se tiene el ego muy alto, esa persona demuestra que tiene ciertas carencias. El ego es la instancia psíquica que se reconoce como "yo", que se cree superior a cualquier ideal, a la realidad misma. Por eso, solo siempre será una jefa más.







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