DEBIERAN PROBAR CON TENER VALORES

EDITORIAL

Nadie mejor que un tipo común que no sabe agarrar ni una pala, o mujer que no sabe ni tejer, para meterse en política y vivir del Estado

Por Walter R. Quinteros

No, en esta columna no hay mala intención, ni palabras dichas que indiquen una idea desfavorable de los políticos. Salvo honrosas excepciones, es la realidad.

Solo miremos lo que pasa en nuestro interior o, como dicen algunos, el interior de nuestro interior. Asume el papá, toma la posta la mujer, sigue el hijo y el otro hijo. Y, al ciudadano que se manifiesta en contra lo arrojan a la fosa de los leones hambrientos. Por eso hay intendentes y jefes comunales que esparcían favores a los cuatro vientos con dinero ajeno, así, se fueron perpetuando para vivir de la teta del Estado y, avezados para cuando se les acaben las balas, deberán golpear las puertas amigas para seguir en algún conchabo inventado para ellos.

Podrán argüir en su defensa, que "la gente los vota". Si, claro, la gente que vive de dádivas. Que se encargaron de hacerla llegar a la categoría de "mucha".

Ponele que se acaben las dádivas. Como pasa ahora, que desde el gobierno de la Nación quieren saber si es cierto que una persona que cobra una pensión, porque está impedida de caminar, y cómo es que todos los sábados a la noche va a bailar a un club nocturno. Y así, me sobran los ejemplos, es entonces que aflora la hipocresía con las que se manejan estos políticos, estas pensiones fueron cambiadas por un voto. Los fulanos, en su ambición, fueron en desmedro no sólo de su paraje, pueblo o ciudad, sino de cualquier proyecto para el país.

León Gieco nos cantaba una canción del neuquino Marcelo Berbel a la que tituló El Embudo, veamos un fragmento: "Desde que tengo memoria/allá se inventa la historia/aquí se escribe con sangre/más vienen de tarde en tarde/y en vísperas de elecciones/a prometer soluciones/que ya no engrupen a nadie". ¿Las promesas vacías, las mentiras flagrantes, ya no engrupen a nadie? Pero, ¿en serio que ya no engrupen a nadie?

Entonces; ¿Votamos basados en lo que nos prometen? Vaya uno a saber. Miremos al hombre sin palabra, el intendente de Cruz del Eje. Reclamarle algo, para él, son "grotescas operaciones políticas en su contra". Tome, manual radical finito si los hay.

¿Y qué pasa cuando un candidato gana una elección y no sólo no cumple nada de lo que prometió, sino que incluso, hace lo contrario? No pasa nada. Ni la oposición hace ni dice nada. Son todos cortados por la misma tijera, cero códigos y cero dignidad.

A nivel nacional, es cierto que hubo una especie de voto castigo para los mentirosos. Quedaron besando la lona del ring, en las últimas elecciones, el trío dinamita —por haber dinamitado el país—, Cristina, Alberto y Massa. Pero en el interior de nuestro interior... ¿Hubo alguna condena social, algún escrache, y alguna que otra forma de repudio más o menos legal para los filibusteristas de planes por un voto? No, no hubo.

Los fulanos, que acomodaron a su familia en el tambo del Estado, se fueron calladitos y sin saludar a los cuarteles de invierno por un tiempo escaso, porque los vemos otra vez, ocupando cargos inventados con jerarquía de "importantes para la comunidad".

"Los cadáveres políticos de hoy son los gobernantes de mañana". Nos supo señalar el periodista Mariano Bachiller. Y tiene razón, porque la memoria de mucha gente es frágil y hasta les da placer tropezar con la misma piedra.

Hermética, nos decía en una canción que "Politiqueando un doctor de la ley/ ganó lugar con sólo prometer/carnes asadas convidó al pueblo/Quien dio su voto creyendo/que poseía sensibilidad social/Que cumpliría sin aflojar/con sus discursos pre-electorales/con los que tejió su fraude /En un avión se llevó el dineral/¿A dónde? Nadie sabe. Por supuesto/Seguro de que pronto lo olvidaran/Y podrá postularse otra vez, nuevamente/Olvídalo y volverá por más.

Quizás no pueda, a mi edad, pedalear una bici y masticar chicle a la misma vez, pero si, escuchar música, tomar algo, fumar como loco y escribir. Pero escribir en serio, esperando a ver quién gasta dinerillo de sus bolsillos en enviarme alguna carta documento, si lo que escribo no lo hago desde la justedad.

Y ya que estamos, vamos a recordar una burla a la que todos aplaudieron en su momento y, para recordarles cómo somos, es la siguiente: "Si hubiera dicho lo que pensaba hacer, no me hubieran votado". La dijo el riojano que fue presidente, el mismo del avión a la estrastófera. En el interior del interior no nos dicen nada, pero andan en camionetas 4x4 que supieron conseguir por uno o dos bolsones de alimentos a cambio del voto.

Ya van como cinco editoriales en que les aviso a los amigos lectores que lean, si es que no los arrojaron a la basura, los folletos de campaña del intendente de Cruz del Eje. Nada hay para anotar como cumplido. Creo fervientemente que el periodismo, o los que dicen ser periodistas, en vez de llamarlo "querido intendente", tendrían que cumplir con la premisa sagrada del oficio que es la búsqueda de la verdad a través de la duda, la verificación de los datos y la interrogación constante, de evaluar la gestión de los gobernantes en función de si cumplieron lo que anunciaron, a través de preguntas precisas. Pero aquí, primero rige la pauta, parece.

Por otro lado, tenemos la pasmosa lentitud de la Justicia para tratar casos que involucran a los políticos denunciados, y la asombrosa celeridad para arrestar al ladrón de gallinas.

Unos cosos, allá lejos y hace tiempo, le robaban unos higos a mi abuela trepados a la tapia. Los bajó a los escobazos mientras les decía: "Debieran probar con tener valores".






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