LLARYORA NO SE QUEDA QUIETO

POLÍTICA 

Cordobesismo realista: el gobernador Martín Llaryora estuvo en 180 localidades en un año



(Dibujo: NOVA)

Durante 2024, el gobernador visitó más de 180 localidades del interior, demostrando que la territorialidad y la gobernabilidad para brindar herramientas y distintas capacidades operativas y políticas de gestión a las intendencias y comunas es una realidad. Como mencionó en su discurso navideño, Córdoba no se detuvo en el año del ajuste más brutal a nivel nacional.

Mientras, por ejemplo, Axel Kicillof, gobernador de Buenos Aires, y Jorge Macri, jefe de gobierno porteño, se enfrentan con la presidencia por los subsidios del transporte, el exintendente capitalino cierra el año con todo listo para que, en 2025, Córdoba cuente con un sistema de transporte integrado con varias localidades del interior provincial.

Sin lugar a dudas, Martín Llaryora es el referente del neocordobesismo que se juega en todos los frentes posibles.

Como hombre surgido del municipalismo, el mandatario provincial asegura poder imprimir una mirada más federal a la gestión de la provincia, otorgando un gran protagonismo a los jefes comunales en los grandes temas de Córdoba, como la seguridad, la salud y la educación.

Para eso, su mano derecha ha sido y seguirá siendo, luego de este primer año de gestión manejando las riendas de la provincia, el ministro de Gobierno, Manuel Calvo, encargado de articular con los alcaldes del interior.

Hacemos Unidos por Córdoba reimpulsó las comunidades regionales en cada departamento como una herramienta más para las gestiones locales. Estos espacios políticos, integrados por alcaldes propios, opositores y afines al oficialismo, le permiten al Panal fortalecer vínculos y tener mayor presencia en el interior.

Así, son cada vez más los no peronistas que se suman al cordobesismo, ya sea por virtud del gobernador y sus asesores, como por el déficit político, imposible de ocultar, del radicalismo y el prácticamente acabado partido amarillo en Córdoba.

La realidad es que, mientras mayor construcción del poder territorial se logre, mejor será para las pretensiones reeleccionistas de Martín Llaryora para 2027. Hacemos Unidos por Córdoba cuenta actualmente con 207 intendentes propios y buscará recuperar su poderío en los departamentos que el año pasado se perdieron en manos de Luis Juez y el radicalismo. Claramente, las semillas están plantadas con hechos y coherencia discursiva en cada rincón del territorio provincial.

Se despide un año muy difícil para quienes están al mando de provincias y comunas, debido a la hostilidad económica y política con la que se dirigió y se ocultó, sin brindar herramientas políticas ni presupuesto, y con una nula mirada federal desde el Gobierno nacional, prácticamente inédita en nuestra historia.

Adaptándose a estas circunstancias, el gobernador de Córdoba comenzará 2025 con una realidad también inédita para uno de los servicios que siempre fueron deficitarios en el territorio mediterráneo: el transporte.

El Sistema Integrado de Transporte Metropolitano, proyecto que prevé vincular a la capital provincial con 15 localidades del Gran Córdoba, dará su primer paso administrativo en enero del año próximo.

Se está trabajando para que empresas del transporte interurbano de pasajeros comiencen a administrar líneas del servicio urbano de la capital.

Dos firmas encabezan la lista para la asignación provisoria hasta una nueva licitación. La principal candidata es El Quebrachal, nombre tras el cual voces calificadas identifican a Christian D´Alessandro, portador de uno de los apellidos más reconocidos en el transporte cordobés.

Sin embargo, con las mismas posibilidades compite la empresa Sarmiento, una firma de peso cuyo titular, Esteban Riveros, es también presidente de la Federación de Empresarios del Transporte Automotor (FETAP), entidad clave para articular el nuevo sistema.

La decisión también apunta a la centralidad que espera ocupar el gobierno de Daniel Passerini en las definiciones del nuevo esquema. Según explican fuentes oficiales, esto se logrará mediante concesiones firmadas por la municipalidad capitalina y acuerdos celebrados con intendencias vecinas.

Para ello, será crucial la articulación a través del Ente Metropolitano, cuyo titular es Rodrigo Fernández, secretario de Gobierno de la ciudad, quien también funge como titular de Transporte desde marzo.

Importantes municipalidades y ciudades cercanas a la capital serán parte de este sistema, sumando al Gran Córdoba al esquema de transporte provincial.

En primera instancia, el aporte de Martín Llaryora al nuevo régimen no incluiría subsidios, un elemento clave para entender los desequilibrios entre ambos sistemas, ya que, desde la asunción de Javier Milei, los giros de la Nación a las ciudades se redujeron a cero. Un camino similar siguieron los aportes del tesoro provincial a las prestatarias del transporte interurbano.

Nadie puede negar que es una gran forma para la administración provincial de comenzar 2025 con un modelo cada vez más cordobesista.

Retomar esta dialéctica apoyada sustancialmente en hechos fue fundamental para afianzar el poder de Martín Llaryora en todo el territorio provincial. El cepo a la reelección que provocó un recambio inusitado en el tablero del intendentismo puso fin a históricas gestiones de alcaldes que gobernaban desde hacía décadas en ciertas localidades, dando lugar a nuevas figuras en el interior. Dirigentes que, claramente, por el apoyo brindado del peronismo cordobés, deben lealtad, una palabra difícil de conseguir en el ámbito político.

Desde la estrategia, es una ventaja para Hacemos Unidos haber iniciado de cero el vínculo con prácticamente la totalidad de los municipios, forjando un buen ida y vuelta.

El balance de este primer año de gestiones políticas demuestra que, entre los 427 gobiernos locales que tiene Córdoba, no surgieron grandes opositores ni críticos al Panal. Todo lo contrario.

Más hechos avalan el modelo cordobés que cada vez más exopositores apuntalan: el presidente del partido radical en Córdoba, Marcos Ferrer, intendente de Río Tercero, no es un acérrimo objetor de la gestión llaryorista. Más bien, lo justo y necesario.

Es importante recordar que el gobernador cerró el año cediendo un punto de coparticipación para apuntalar a los municipios en el contexto de crisis nacional. Esta acción tuvo un doble objetivo: diferenciarse de la concepción libertaria de no asistencia a los municipios y ganarse el reconocimiento de los intendentes.

Así, finaliza un 2024 muy positivo, principalmente en un contexto político y económico adverso, y comienza un 2025 con elecciones legislativas de medio término, fundamentales para el futuro del país y de Córdoba, claves como gran encuesta previa a las elecciones presidenciales de 2027.

Un dato más: el gobernador de Córdoba consiguió, según una encuesta muy respetada, ubicarse segundo a nivel nacional en imagen positiva durante el último año.

La consultora Synopsis expresó en un reciente informe que Martín Llaryora es el segundo dirigente con mejor diferencial positivo-negativo en un ranking de catorce.

El jefe del Panal tiene un diferencial de imagen de -1,2, solo superado por el +3,2 de la vicepresidenta Victoria Villarruel.

A su vez, el 23 por ciento tiene una imagen entre buena y muy buena de él, otro dato positivo.

Todas las posibilidades para el mandatario número uno de la provincia están sobre el tablero político, tanto para 2025 como para 2027. Barajar y dar de nuevo, con una buena ventaja fruto de los objetivos logrados. El tiempo es el único que nunca se equivoca.

(NOVA)




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