CRISTINA VERSUS KICILLOF

POLÍTICA

¿La última batalla de la guerra por el trono peronista?

Por Fernando Ramírez 

Cristina Fernández de Kirchner hace sus últimas jugadas para intentar maniatar y condicionar a Axel Kicillof, hasta ahora el único peronista con posibilidades ciertas de enfrentar al líder de La Libertad Avanza Javier Milei en su intento de reelección, y el gobernador bonaerense resiste los embates y arma una estructura nacional convencido de que el kirchnerismo no tiene posibilidades de competir, como amenaza la expresidenta.

Es la última batalla del PJ en tiempos modernos (la otra fue la que Carlos Menem, luego presidente, le ganó a Antonio Cafiero, pero no fue cruenta) y su definición no solo pesará sobre quién será el candidato para enfrentar a Milei, sino que sellará como nunca el destino del peronismo, hoy tambaleante por la situación de Cristina Fernández de Kirchner y el gobernador bonaerense, quien ya no le responde.

Kicillof tiene en claro el proyecto “lapicera libre” de Cristina y La Cámpora: reclamar la libertad de la jefa K, designar la fórmula presidencial el año próximo, como lo hizo con Alberto Fernández en 2019; también imponer al candidato a gobernador bonaerense y los legisladores provinciales, y por último confeccionar la lista de postulantes a diputados y senadores nacionales.

Es decir, maniatarlo de manos y pies y volver a ser la activa líder del PJ que supo ser hasta que el presidente Alberto Fernández se le rebeló y perdió el control del Ejecutivo, pese a que, vehemente, mandó a renunciar en medio de la gestión a sus ministros alfiles.

Por eso, el gobernador bonaerense y su tropa del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) desplegaron desde el otoño rondas de reuniones provinciales con sectores simpatizantes del mandatario y también enemistados con Cristina y La Cámpora. Y con ese mapeo arman un entramado nacional de cara a la elección presidencial con la idea de que Kicillof tenga la lapicera electoral.

El mandario bonaerense sabe que en el conurbano comparte gran parte del electorado peronista con Cristina y también que esos votantes no quieren que el kirchnerismo hunda la posibilidad de que Kicillof pueda vencer a Milei y terminar con su modelo.

El gobernador ordenó al MDF que no responda a las amenazas y afrentas de dirigentes de La Cámpora, porque considera que es ganancia electoral para sus huestes y pérdida para Cristina Fernández de Kirchner.

Mientras tanto, sus delegados generan reuniones y plenarios con dirigentes en todo el país con el convencimiento de que en la primavera, o comienzo del verano, habrá un principio de definición acerca de la relación de fuerzas entre el kicillofismo y el kirchnerismo.

Esa etapa de definiciones incluirá acelerar un frente nacional político, sindical y social, porque el gobernador evalúa que la elección se va a polarizar y la definición será cabeza a cabeza.

Kicillof sabe también que no contará con gobernadores peronistas aliados a Milei, como Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán) y quizás algún otro, muy pegados a la presión -y la ayuda económica- de la Casa Rosada.

Y también le acercan preguntas tales como si es necesario que dirigentes como el polémico Aníbal Fernández salgan del closet político a defender al gobernador bonaerense.

Ahora el gobernador bonaerense analiza en qué momento asomar la cabeza como candidato presidencial -Milei cayó en las encuestas pero gran parte del electorado no lo tiene hoy como el postulante que pueda vencer al líder de La Libertad Avanza– y, además, sacarse de encima la mochila kirchnerista de Cristina Fernández de Kirchner.

En las próximas semanas se sabrá si el Gobierno consigue los votos en el Congreso para suspender o derogar las PASO, decisión trascendental para el oficialismo y la oposición.

Son aprestos, pero todos medidos centímetro a centímetro: Kicillof tiene en contra a Cristina y la situación económica que derrumba a la provincia y especialmente al conurbano, pero precisamente la persistente falta de políticas para reactivar y generar empleo pueden significar la defunción del modelo de La Libertad Avanza.

La expresidenta, por su parte, le ordenó a su hijo Máximo Kirchner, jefe de La Cámpora, que recorra el país en su nombre enarbolando y flameando la bandera “Cristina libre”, y organice el ejército kirchnerista para la contienda electoral del año próximo con la consigna “con Kicillof o sin Kicillof”.

Tribuna de Periodistas




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