EDITORIAL
¿Qué inventaron nuestros funcionarios para que una ciudad como Cruz del Eje pueda desarrollarse?
Por Walter R. Quinteros
Dice el periodista Hipólito Ruiz que "no faltará quien piense que en años preelectorales habrá que hacerse de recursos para garantizar una buena elección, a través de obras y acciones".
Y no está equivocado, pero todos sabemos que en este nivel de políticos que nos tocado en el reparto de las suertes, esos recursos no son otra cosa que la coparticipaciones.
Para nuestros políticos, las coparticipaciones son como un tubo de oxígeno, donde se aferran para obtener los recursos para sostener apenas con vida un municipio.
Algunos se esfuerzan por obtener mayor coparticipación, de puro ambiciosos que son.
Porque son dependientes de esos fondos. Porque dicen que siempre es poco lo que pueden recaudar a nivel local.
¿Y cómo andamos con las leyes de promoción industrial?
¿Y con la usina de ideas?
¿Cómo hacen las emprendedoras para sostener sus sueños?
¿Qué inventaron los funcionarios para que una ciudad como Cruz del Eje pueda desarrollarse?
Si miramos las actividades del intendente en los últimos 15 días, veremos que estamos ante un funcionario escaso de acciones que favorezcan al desarrollo productivo de esta ciudad. Solo hace relaciones públicas, brinda notas dignas de medios afines a espectáculos y sociedad.
Por caso, en la página de la municipalidad lo encontramos en fotos con el prestigioso músico Marcelo Balat, residente en Buenos Aires, donde solo asistieron 50 personas. Un despropósito, no hay lugar para nadie más. Pero un medio afín habló de "miles" de personas.
Por protocolo estuvo en el acto por los Veteranos de Malvinas.
Y en un acto por la concientización del autismo.
Si volvemos al mes de marzo, tampoco encontramos algo para destacar. Casi toda su "gestión y compromiso" son por los programas que "bajan" desde el gobierno provincial.
Entonces, ¿Quiénes apuestan todos los días del año por una ciudad productiva?
Sin lugar a dudas el sector privado. Ahí no van las coparticipaciones.
Hay empresarios que invierten, que tratan de abrir nuevas oportunidades, son pymes familiares, y dan trabajo a la gente como pueden. Con lo que pueden, a pesar de las tasas e impuestos. Otros se cansan y bajan persianas.
Ya en otros editoriales hago referencia a este tema, donde valoramos al sector productivo primario en agricultura, horticultura, miel, ganadería.
Busquemos en la página oficial de la municipalidad.
¿En qué momento lo vemos gestionando para industrializar esta ciudad?
¿Para ofrecer servicios?
¿Para procurar trabajo?
¿Cuánta de nuestra producción sale sin procesar?
¿Por qué no favorecen que se invierta en eso?
¿Cuándo hablaron de ecoturismo? ¿Qué proyectaron, promovieron, impulsaron, licitaron?
¿Llamaron a alguien para que venga a invertir? ¿Chinos, coreanos, europeos?
Miren las fotos, todo es maquillaje. No hay un solo industrial que estudie nuestro piso.
¿Qué extranjero sueña con venir a vivir y trabajar en nuestra región?
¿Qué infraestructura han preparado para que el mundo se fije en nosotros?
Nada. Solo fotos para el mundo del espectáculo. Robando banderas.
Y esperan que las coparticipaciones vengan con cariño, para zurcir, tapar, esconder, simular, pintar, crear nuevas secretarías, ubicar algún amigo más, y abrir la puerta para salir a jugar.
La pobreza, por la falta de ideas, empieza en la mente de nuestros políticos.
Y aquí, parece que hacen gala.

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