LLÉVAME VOLANDO A LA LUNA

EDITORIAL

Esto debe emocionarte, niño

Por Walter R. Quinteros

No niños, no hace falta ser un poeta, o un divulgador de esos que merodean los medios, mucho menos calzarse la pilcha de gestor cultural, pero hay una nave que va volando a la Luna, y eso es poesía. Mírala como la mires eso es poesía. 

Tienes que publicar la nota fuera de los tecnicismos y de las putas estructuras, porque tres hombres y una mujer van volando a la Luna. No puedes dejar de quererlos. Aunque tengas el corazón hecho pedazos y el alma de un croto, mira hacia el cielo, una nave va volando a la Luna.

Esto debe emocionarte, niño. Quizás las palabras se te escapen. Vos querés que formen fila para que entren ordenadas en la oración, pero es como que salen quemando aceite a los juegos del recreo. La computadora no resiste tu ansiedad. Frenas, paras un poco, revisas el párrafo. Niño, se trata de la composición sobre una nave que va volando a la luna. Inténtalo de nuevo.

Recuerda a tus padres, niño, mirando asombrados en el televisor blanco y negro, aquel 20 de julio de 1969, al astronauta que caminaba por primera vez en la Luna. Después eran dos los hombres que caminaban a los tumbos como esquivando baches cruzdelejeños. Ellos abrieron las puertas a una nueva era espacial. El hombre había salido de la Tierra y llegado volando a la Luna. Escribe sobre eso que recuerdas. Es poesía. La misión Apolo 11 fue aquel gran salto para la humanidad. Sobre eso niño, nada de poner palabras sobre costos y preparativos científicos y técnicos, ni pruebas ni ensayos. 

No, habla sobre los sueños y esfuerzos, sobre los éxitos y fracasos. Escribe como si fueses una persona feliz, que tus pocas palabras se asemejen a una pelota que viaja veloz desde el punto penal al arco de tu corazón. Como un tincazo que seca lágrimas.
—Houston, aquí base Tranquilidad, el Aguila ha alunizado. Eso es poesía.

Y en Houston, las palabras de Neil Armstrong fueron recibidas con gritos, aplausos y alivio. Recuerda. En tu casa no volaba ni una mosca. El Eagle se había posado en el Mar de la Tranquilidad. El astronauta abrió la escotilla —recuerda, niño—, se asomó, encendió una cámara de televisión, hizo selfies, y mientras bajaba lentamente la corta escalera, recitó su célebre poema; "un pequeño paso para un hombre, un gigantesco salto para la humanidad". Eso es poesía.

Recuerda eso, vos ya no fumabas a escondidas, y los astronautas daban sus primeros pasos en aquel suelo gris y polvoriento, como cubierto de ceniza. Poesía pura, en una magnífica desolación. Recuerda eso, y también cuando se fueron, dejaron una placa en una de las patas del Eagle: "Aquí, hombres procedentes del planeta Tierra pisaron por primera vez la Luna en julio de 1969 d. C. Vinimos en son de paz en nombre de toda la humanidad". Como vos pintaste en la piedra El Zapato de Capilla del Monte el mismo año del alunizaje: "Aqui estuvo el pibe más piola de Cruz del Eje", poesía pura, solo para entendidos. Después, la gente se dedicó a pintar las piedras de las sierras cordobesas y la Luna fue perdiendo su magia. 

Niño, hasta inventaron el Día del Amigo por culpa de aquel viaje, y cada 20 de julio los destinas a tu melancolía. A bailar solo, a que hablas de películas viejas, a recitar de memoria la formación del riverplei de los 70 y 80, y te regalas un libro, y tomas un whisky, y otro más por cábala, mientras escuchas "Fly Me To The Moon" por Frank Sinatra, solo para combatir la orfandad de tus amores, y caminar como el león Mufasa por la terraza. Escribe sobre que una mujer y tres hombres van volando a la Luna. Y agrega azúcar a tu café. Apaga el cigarrillo en el cenicero, después poné El Gran Grito En El Cielo, de Pink Floyd & Clare Torry, haz crujir los dedos. Empieza:

Hola a todos, el mundo vive un momento histórico y maravilloso, ¿me escuchan al fondo? Bien, déjenme decirles que aunque no los vea, los imagino con su carita llena de asombro, con la respiración contenida, mirando los motores lanzando llamas en el despegue. Quiero decirles que en esa nave van tres hombres y una mujer astronautas volando a la Luna. Que la misión de la NASA, ha sido bautizada Artemis II. Que el viaje durará 10 días, y dará origen a un futuro alunizaje y exploración del espacio profundo. No podemos dejar de quererlos, ellos llevan nuestro nanosatélite argentino, bautizado Atenea, como la diosa de la sabiduría, la guerrera. 

Quiero decirles que me gusta esta noche, porque esta noche justifica aquel sueño de mi padre. Él soñaba con saber que había un satélite argentino sobre nuestras cabezas, y Atenea navegará en una órbita a 72.000 kilómetros de altura. Ustedes saben, que a esa distancia no existen otros satélites. Ni debe haber ángeles. Entonces no escuchará nuestras risas, ni sabrá de todas nuestras dudas. Atenea viaja por el espacio, y eso es poesía.

Que esta noche, en que una mujer y tres hombres astronautas van volando a la Luna, sea para todos nosotros, ¿escuchan bien al fondo? Sea para todos nosotros, el comienzo del Día de Los Mejores Amigos.  A todos, muchas gracias.






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