GUERRA Y VIOLENCIA EN NUESTRAS CANCIONES INFANTILES

HISTORIAS

Mambrú se fue a la guerra, Estaba la Catalina y El niño caníbal

Por Walter R. Quinteros
 
1) Mambrú se fue a la guerra

En realidad, esta canción burlesca, fue compuesta tras la Batalla de Malplaquet (1709) y estaba dedicada a John Churchill, Duque de Marlborough. La melodía de la canción es aún más antigua y de origen árabe. Se popularizó en tiempos de Luis XVI porque una de las nodrizas de el Delfín solía cantarla. 

En la Argentina, la versión popularizada por María Elena Walsh, en la década del sesenta, inicia de la siguiente manera:
 
"Mambrú se fue a la guerra, 
chirivín, chirivín, chin chin, 
Mambrú se fue a la guerra, 
no sé cuándo vendrá, 
ja ja ja, ja ja ja, 
no sé cuándo vendrá". 

Todo pareciera despojarse de la crueldad de la guerra. Y se podría pensar que la risa onomatopéyica que se encuentra entre los versos que dicen "no sé cuando vendrá", es de alguien que lo espera, pero que, con alegría, anuncia desconocer el momento de retorno. 

La letra da lugar a muchas conjeturas. Podríamos tejer muchas historias insertas en otras historias, pero no hay dudas de que existe una alegría manifiesta en la música que permite soportar el contenido grotesco de la guerra y la muerte.

2) Estaba la Catalina

Algo similar sucede con Estaba la Catalina. 

En ella se cuenta la espera de una dama, durante siete años, a su marido. Sin embargo, la mujer decide esperar otros siete años más y si en ese tiempo su marido no vuelve, entregará a sus hijos a la patria e irá a vivir a un convento con sus hijas, hecho que enuncia con convicción patriótica, sin resentimiento y con orgullo. 

"Si a los catorce años no viene a un convento yo me iré, 
y a mis dos hijas mujeres conmigo las llevaré, 
y a mis dos hijos varones a la patria entregaré. 
Calla, calla, Catalina. Calla, calla de una vez, 
estás hablando de tu marido que no supiste reconocer...". 

La opresión y el sometimiento se evidencian en estas canciones, nos dice Esteban Carraro desde Lenguajes Artísticos, Facultad de Bellas Artes, de la Universidad Nacional de La Plata.

Estas dos canciones populares, y del repertorio habitual infantil de la argentina comparten los mismos contenidos: la guerra, la separación familiar por tiempos inciertos y el cumplimiento del deber, entre otros. 

Sin embargo, desde la forma, presentan diferencias muy marcadas. 

Mambrú se fue a la guerra, se presenta rítmicamente a la danza en rondas burlescas.

Estaba la Catalina, en cambio, a ritmo de vals, pretende dar solidez a la decisión de Catalina de esperar, casi eternamente, a su marido, según las costumbres de la época, con decoro y decencia. 

3) El niño caníbal

Pero aparece la canción El niño Caníbal, del autor cubano Virulo, muy popularizada en la Argentina por Luis Pescetti.

Aquí aparece la antropofagia y se la trata con una aparente alegría y con un alto grado de sarcasmo e ironía. 

"Yo soy un niño caníbal 
nadie me quiere a mí 
no me quedan Amiguitos 
porque ya me los comí, 
Porque ya me los comí. 
No tengo padre ni madre, 
tampoco tengo hermanitos 
No tengo tíos ni tías 
tengo muy buen apetito 
Tengo muy buen apetito". 

El ritmo de El niño caníbal, sugiere un huaino, una especie de carnavalito africano. 

El autor de esta canción es Alejandro García Villalón, más conocido como “Virulo”, es un humorista de profesión y arquitecto de graduación. Nació en La Habana, Cuba, el 5 de enero de 1955, y reside actualmente en México.

Luis María Pescetti es un actor y escritor argentino; comediante para adultos y niños; compositor de canciones infantiles.

La bibliografía consultada: papelcosido.unlp.com





Comentarios